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Abreviaturas, siglas y acrónimos [y 2], Por David Figueroa Díaz



Tal como lo anuncié la semana pasada, hoy culminaré la serie de dos artículos dedicados a las abreviaturas, siglas y acrónimos, en función de aclarar las dudas que aún persisten en este tema, que se ha convertido en el dolor de cabeza de muchos redactores.

Para efectos de esta entrega, mostraré ejemplos tomados del Diccionario Panhispánico de Dudas, que adaptados a la dinámica actual, y de forma resumida, podrían ser muy útiles para adquirir facilidad en el manejo del asunto. Al mismo tiempo, daré mi parecer, en aras de que la RAE considerara la posibilidad de una simplificación ortográfica.

Existen muchas lagunas en cuanto a cómo usar una abreviatura, una sigla o un acrónimo de forma correcta. Hay redactores profesionales que, por ejemplo, no saben lo que es un acrónimo, y a veces lo confunden con un acróstico, que es algo muy diferente y que por supuesto tiene otro uso.

En tal sentido, es necesario disipar las dudas.

Para los que no saben lo que es un acróstico, es menester aclararles que es «una composición poética que contiene letras al inicio, en medio o al final de sus versos, con los que se puede formar una palabra o frase». Los más comunes son los que se leen en forma vertical y contienen un nombre, generalmente con resaltados en negritas.

Para repasar, es oportuno recalcar que las siglas, según el criterio plasmado en el nombrado diccionario, se utilizan para referirse de forma abreviada a organismos, instituciones, empresas, objetos, sistemas, asociaciones, etc. Existen las que se leen como se escriben, que reciben el nombre de acrónimo, como ONU, OTAN, láser, ovni. En el caso de que esté formada solo por vocales, cada una de ellas se pronuncia de manera independiente: O-E-A, C-I-C-P-C (con esas últimas se conoce a la policía científica de Venezuela), que no es otra cosa que el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas.

En cuanto al número (singular o plural), se debe tener presente que, aunque en la lengua oral por lo general se las usa en plural, son invariables en la escritura, como el caso de las organizaciones no gubernamentales, de las que se oye oenegés. Debe escribirse las ONG. La docta institución sugiere que cuando sea preciso aludir a varios referentes, es recomendable introducir determinantes que indiquen pluralidad: «Representantes de algunas / varias / numerosas ONG se reunieron en Madrid».

Se debe evitar el uso de la forma copiada del inglés, que ha inducido a añadirles una «s» minúscula precedida o no de apóstrofo: CD’s, ONGs. Esto último ocurre por imitación servil, pues muchas personas, so pretexto de modernidad, piensan que de esa forma muestran sus «grandes» conocimientos en materia lingüística y comunicacional.

En cuanto a la ortografía, la cosa se torna un tanto complicada, y por eso existen muchas vacilaciones, que por supuesto conducen a equívocos. Son muy lamentables cuando los autores son personas que por su oficio no deberían tener dudas al respecto. Incurren en esto periodistas, educadores, abogados, ingenieros y otros profesionales cuya ocupación habitual implica la redacción de textos.

Las siglas no llevan punto ni blancos de separación. Se exceptúan de esta disposición aquellas que «van integradas en textos, escritos enteramente en mayúsculas: memoria anual del c.s.i.c.» El CSIC es el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, fundado en España en 1939.

Los acrónimos, es decir, las siglas que se pronuncian como se escriben, van con inicial mayúscula si se trata de nombres propios y tienen más de cuatro letras: Unicef, Unesco, Inces, Minfra, Cadafe, etc. Si se trata de nombres comunes, como uci, ovni, sida, todas sus letras serán minúsculas, además de que deberán someterse a las reglas de acentuación, como láser, por ejemplo.

Para facilitar la comprensión de los lectores que no están ni han estado familiarizados con la realidad histórica reciente de Venezuela, es menester señalar que Inces, Minfra y Cadafe son los acrónimos que identifican al Instituto Nacional de Cooperación Educativa Socialista, Ministerio de Infraestructura y a la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico, respectivamente.

Ahora, ¿a qué me refiero cuando estimo que la Real Academia Española debe simplificar la ortografía de las siglas? ¡Bueno, a que no solo los acrónimos que tienen cuatro letras o más deben escribirse con todas en mayúsculas, pues existen muchos con tres, que muy bien pueden escribirse solo con la inicial, como Ula (Universidad de los Andes), Udo (Universidad de Oriente), Rae (Real Academia Española), Onu, Otan, etc. Se exceptuarían de esa regla los casos en los que pudiera haber confusión!

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