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Análisis: Capital político de Primero Justicia merma por imposiciones de la cúpula y olvido de sus raíces

A dos décadas de transformarse de asociación civil a partido político, Primero Justicia enfrenta retos que pasan por retomar sus ideales fundaciones, reconocer los esfuerzos de liderazgos locales y deslastrarse de prácticas más asociadas a los partidos fundados en la primera mitad del siglo XX.  Los investigadores Daniel Varnagy, Nancy Requena y Francisco Coello analizan el desarrollo de PJ y los ajustes que deberían hacerse tras los resultados electorales del 21N

El 21 de noviembre, Tomás Guanipa, secretario general nacional de Primero Justicia (PJ) y candidato de la Unidad a la Alcaldía de Caracas, quedó en tercer lugar con 69.912 votos, lo que representó 11,43% del total emitido.

Guanipa —titulado en administración de empresas— es oriundo del Zulia. Allí fue electo diputado a la Asamblea Nacional en 2010; luego, fue electo como cabeza de lista, en 2015, por el Distrito Capital, donde concentró su activismo político.

Sin embargo, su candidatura en 2021 fue cuestionada por varios sectores. Se le cuestionó desconocer el liderazgo que se desarrolló en la última década en Caracas y que se consideraba natural para esta contienda.

Guanipa, máximo líder de la estructura nacional de Primero Justicia, no solo fue derrotado por la almiranta Carmen Meléndez Rivas (PSUV), que obtuvo 58,93%, sino también por Antonio Ecarri (15,54%), otro candidato opositor con un sostenido trabajo comunitario, quien abanderó la Alianza del Lápiz.

El resultado comicial en Caracas y en el resto del país, donde Primero Justicia obtuvo 12 alcaldías de 335 en liza, genera varias lecturas y obliga a hacer zoom sobre esta organización política, cuya génesis estuvo en una asociación civil defensora del Estado de derecho, concebida en los pasillos de la Facultad de Derecho de la UCAB en los años 90; en tanto sus inicios partidistas coinciden con el inicio del gobierno de Hugo Chávez.

Para Daniel Varnagy, doctor en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad Simón Bolívar (USB), Tomás Guanipa, lamentablemente, termina de recibir la última muestra de confianza hacia lo que se pensaba iba a ser un partido de renovación política, de nueva comprensión de una alternativa democrática.

«Más bien, Primero Justicia se ha plegado permanentemente al tema de las negociaciones. Son partidos, tanto PJ como Voluntad Popular (VP) que, desafortunadamente, en los últimos tiempos han sido acusados de manejos poco transparentes, de formas de lealtad hacia ciertos sectores del gobierno. Entonces, no representan ni a las bases que conforman el partido ni a la sociedad en general», puntualiza.

Asimismo, Varnagy destaca que la crisis de Primero Justicia es extrapolable a otros partidos. En ese sentido, refiere el caso de los partidos antiguamente tradicionales como Acción Democrática (AD), Copei y el Movimiento Al Socialismo (MAS); y los partidos más nuevos y modernos que hoy en día son también tradicionales, pero más jóvenes, los cuales perdieron capacidad de representatividad.

Explica que esa situación significa, por un lado, que  perdieron la confianza de la base de esos partidos y también la posibilidad de representar a grupos sociales. Esto pudo originarse por razones ideológicas o por razones económicas, «simplemente agotaron la capacidad que podían tener de representar, pero también agotaron la esperanza».

Desgaste de Primero Justicia

Por su parte, Francisco Coello, sociólogo político y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), destaca que existen mecanismos para dirimir conflictos políticos que pudieron aplicarse, por ejemplo, en Caracas con Tomás Guanipa y Roberto Patiño; en Miranda con Carlos Ocariz y David Uzcátegui, y en otros estados del país, que pudieron resolver el dilema de cuál candidatura postular en unidad. En ese sentido, hace referencia a la opción de las primarias.

Esta vía, por cierto, también ha sido defendida por Henrique Capriles, uno de los líderes de PJ y quien ganó las primarias presidenciales de la MUD, en febrero de 2012, por lo cual fue el abanderado de la oposición unida contra Hugo Chávez en octubre de ese año.

Tras el fallecimiento inesperado del entonces presidente de Venezuela, la oposición decidió, no sin polémica interna, que Capriles se midiera de nuevo, esta vez con Nicolás Maduro en los comicios de abril de 2013, cuestionados porque se negó el recuento pese a la diferencia cerrada de apenas 1,5%.

El sociólogo Coello alaba la disciplina partidista de Roberto Patiño tras la decisión de PJ y de la Unidad de postular a Tomás Guanipa.

«Con el respeto que me merece, Guanipa no es un recién llegado, pero no tenía el peso y la representatividad para el caso de Caracas, una candidatura como esa, allí debieron haberse guiado por el apoyo popular, la proporción real de candidatos. Este muchacho, Roberto Patiño, dio una muestra de serenidad, de sensatez, que habla muy bien de él», subraya Francisco Coello.

Patiño, de 33 años, egresado de la USB y con especialización en la Universidad de Harvard, desde 2011 inició una labor de organización comunitaria en zonas populares, primero con Caracas Mi Convive y luego con Alimenta La Solidaridad.

En un artículo publicado en TalCual en octubre de este año, Patiño expresó que lleva muchos años en la calle, «apoyando los esfuerzos de organización popular que permiten a las comunidades empoderarse de su entorno para hacerse dueños de su propio destino. Es una aspiración que se funda en los valores de la solidaridad, el emprendimiento y la democracia».

El joven dirigente de Primero Justicia también manifestó su convicción de que el voto en democracia «es un derecho que se gana o se recupera con esfuerzo, una meta que alcanzaremos tras lograr una verdadera organización popular y política que luche para que nuestra voluntad sea respetada. La democracia es un derecho que debemos reconquistar todos los días ante las amenazas del régimen».

Después del 21 de noviembre, Tomás Guanipa señaló, a través de Twitter, que el reto, desde la Unidad es seguir trabajando, sin descanso, como aseguró se ha hecho hasta ahora, pero también replantear el accionar.

En ese sentido, Guanipa —que regresó a Venezuela en agosto de 2021 tras dos años en el exilio, donde se desempeñó como embajador del gobierno interino en Colombia— sostuvo tras su derrota electoral: «Nuestro principal reto luego de este proceso es trabajar en una renovación de liderazgos, de los cuales nos tenemos que sentir muy orgullosos, porque son ellos la esperanza para continuar con esta lucha».

Francisco Coello cree que el desgaste del que acusa recibo Primero Justicia, antes que capital político dilapidado, obedece a unos niveles de hostilidad muy altos. Destaca que, aparte de los desaciertos del propio partido, en el caso de Primero Justicia y de otras organizaciones de la oposición, un peso importante recae sobre la violencia y la hostilidad política.

«No solo ha habido persecución del castrochavismo. Antes de (la creación de) Fuerza Vecinal estuvieron los «alacranes», el robo de los símbolos y el cambio de las autoridades. Estamos hablando de un contexto muy hostil, muy tóxico», asevera Coello.

Desde su perspectiva, la decisión de uno de los fundadores del partido Primero Justicia, Leopoldo López, de montar tienda aparte en 2007 fue un error. «Si eso no hubiese ocurrido, Primero Justicia sería el gran partido de la oposición en este momento», asevera.

Otro aspecto que Coello estima afectó la ascendencia de PJ es la posición que asumió Capriles tras los resultados de las elecciones presidenciales de 2013, puesto que una parte del país cuestionó que no se peleara con más ahínco lo que para muchos era un triunfo, ante la mínima diferencia de 1.49 % de los votos con Maduro.

Indica que no se sabe si las declaraciones que hizo Capriles, luego del 21 de noviembre pasado, en las que dijo debe haber una reorganización opositora, de todos los factores democráticos (y no desestimó analizar los casos de actores como José Brito), representan la mirada de una parte de PJ, de algunos sectores o solamente del también exgobernador de Miranda.

La politóloga Nancy Requena, profesora de la Universidad Metropolitana (Unimet) señala que «a Capriles se le debe reconocer que es el único dentro de Primero Justicia que, desde hace un año, está llamado a votar y eso le ganó mucho encomio. Estaba claro que si no respetábamos el voto no íbamos para ninguna parte», acota.

El 23 de noviembre, sobre el resultado municipal en los comicios del domingo 21, Capriles dijo que se obtuvo «el mejor resultado que ha tenido la oposición en 17 años». Además, llamó a no dejarse confundir por el gobierno, en especial por las interpretaciones de Jorge Rodríguez.

Aseveró Capriles que el gran derrotado en los recientes comicios es el madurismo y que sin la dispersión del voto opositor, por la falta de unidad, se hubieran logrado más victorias.

El día de las elecciones regionales, Julio Borges, coordinador nacional de PJ y uno de los fundadores del partido, dijo que los comicios eran una oportunidad de lucha, «para confirmar nuestra vocación democrática y deseo de cambio, para rechazar la opresión que representa este régimen. Para quienes soñamos con un país libre, rendirnos no es una opción, debemos perseverar y el voto debe ser una forma más de lucha».

«No han entendido que ya la gente se cansó del discurso y necesita acción. Era para todos conocidos que la gente demandaba unidad. Se convocaron las elecciones regionales en mayo, y no se decidió participar hasta agosto. Se corrieron unos meses maravillosos en los que se pudieron hacer primarias, movilizar a la gente y tener un discurso de que vale la pena votar. Pero estuvieron deshojando la margarita», puntualiza.

Requena destaca que dentro de Primero Justicia hay liderazgos que deben valorarse, como el de varios dirigentes jóvenes que han demostrado tener compromiso, no solamente con la organización sino sobre todo con la gente, y eso trasciende más allá del partido.

«Esos son los liderazgos que debería haber en PJ, en conexión directa con la comunidad. La mayoría de los líderes tradicionales del partido están afuera», indica.

¿Primero Justicia se desvió?

Daniel Varnagy recuerda que, cuando Primero Justicia emergió como organización política, era un partido inspirado en la reconstrucción del Estado de derecho y en una serie de principios, pero pareciera haber perdido esta esencia. A juicio del doctor en ciencias políticas, PJ se alejó de normativas éticas, de principios, de metodología para toma de decisiones.

«¿Cómo puede ser que teniendo gente tan calificada académicamente como para manejar unos focos group internos, se hayan tomado decisiones totalmente opacas y se generaron las consecuencias que ocurrieron. En las elecciones del 21 de noviembre hubo candidaturas, como la de Carlos Ocariz, que no aguantaban un análisis de 10 minutos», asegura Varnagy.

El 11 de noviembre, luego de una guerra de encuestas y retos públicos con David Uzcátegui (Fuerza Vecinal, pero originario de PJ), Carlos Ocariz puso a la orden su candidatura a la gobernación de Miranda, por la Unidad.

«Hoy, Dios nos ha puesto a prueba para demostrar que somos coherentes. Ustedes me pusieron de primero en las encuestas y hoy me toca a mí ponerlos a ustedes de primeros. Por amor a Miranda y su gente y respeto a la opinión publica, he decidido dar un paso adelante y poner a la orden de la unidad mi aspiración para darle a los mirandinos la oportunidad de mejorar su futuro», argumentó Ocariz.

Daniel Varnagy esgrime que, en líneas generales y en términos politológicos, siente una profunda decepción de Primero Justicia como un partido que representaba a la juventud venezolana, a la juventud que tenía liderazgo.

«Hubo nombres de personas que participaron en Primero Justicia que eran estrellas y uno tenía una muy sólida esperanza, pero los manejos internos del partido resultaron absolutamente decepcionantes. Uno no logra entender cómo un partido que tenía métodos modernos, una constitución de base muy adelantada, se convirtió en un partido con mañas de los viejos partidos, con lo peor de AD, de Copei, el tema del cogollismo y el personalismo», subraya Daniel Varnagy.

Destaca que PJ se perfilaba como el primer partido liberal de Venezuela, pero «se convirtió en un partido de izquierda, de método y de maña». ¿Qué pasó aquí? Creo que, en general, hay una desafección política. Voluntad Popular surge sobre una respuesta personalista, pero Primero Justicia, no», recuerda.

Entre 1996 y 2004 aparecieron los partidos Proyecto Venezuela, Irene, Patria Para Todos, Movimiento V República, Primero Justicia, Apertura Democrática, Unión, ente otras. El tarjetón electoral para las elecciones presidenciales de 1998, por ejemplo, mostró 36 tarjetas.

En su portal web, PJ se presenta como un partido de esperanza, y cuya razón de ser ha sido y es la búsqueda de soluciones concretas a los problemas de los venezolanos.

«Nuestras convicciones nos llevaron a promover el concepto de Justicia de Paz por todo el país, con especial interés en las comunidades más pobres. Crecimos con el tiempo, como creció nuestra esperanza de tener un mejor país. Trabajamos en diversos programas y propuestas de reformas para lograr más derechos humanos, más acceso a la justicia, reformas de Estado y la construcción de las semillas de nuestro sueño para la Venezuela que hoy presentamos», señala la organización.

Además, PJ enfatiza que, aunque se han obtenido logros, están conscientes de que queda mucho por hacer. «A través de nuestros alcaldes, diputados regionales, concejales y miembros de juntas parroquiales, continuamos trabajando por el bienestar de la gente desde las propias comunidades», subraya el partido.

En los estatutos del partido, configurados en marzo del 2000, se señala que los principios que rigen al Movimiento Primero Justicia son el derecho a la libertad de pensamiento (la libertad de pensamiento, de elección, de expresión, de enseñanza, el derecho a la propiedad y todos los derechos fundamentales asociados al libre desenvolvimiento de la personalidad del ser humano); el derecho a la igualdad de oportunidades, asociado al deber de la solidaridad social, y el derecho a la justicia.

Este último, según la concepción de PJ, «representa la única vía para materializar y defender los derechos anteriores mediante un sistema de administración de justicia, accesible, eficiente e imparcial que permita a cada ciudadano reclamar y hacer valer sus derechos y que respete la dignidad humana. El derecho a la justicia está estrechamente vinculado al deber ciudadano de la participaciónpues sólo con la participación activa de toda la sociedad se puede lograr la máxima justa de dar a cada quien lo que le corresponde».

Primero Justicia, antes de convertirse en partido político, se beneficio de la imagen de Julio Borges, quien conducía en RCTV un programa llamado Justicia para Todos (RCTV) donde posicionó entre la audiencia el ideal (su ideal para el momento) de instaurar en Venezuela la justicia de paz.

Hacia dónde se encamina Primero Justicia?

En política nada es definitivo. Los investigadores entrevistados para este trabajo reflexionan sobre lo que sigue para PJ.

Para Daniel Varnagy, el partido está llamado a volver a sus raíces, a sus primeros amores. A su juicio, la respuesta se relaciona con la tabla periódica.

«En la tabla periódica hay unos elementos químicos que se vuelven inestables y que luego se descomponen en elementos mucho más pequeños que, nuevamente, vuelven a ser estables. Con Primero Justicia va a venir un decrecimiento importante, primero del número de base de miembros; va a ver muchas renuncias, muchas salidas. Creo que algunos liderazgos ya quedaron claramente desplazados», puntualiza Varnagy.

Para el doctor en ciencias políticas, PJ se encamina hacia un pequeño partido con poca o ninguna representatividad, al igual que Voluntad Popular.  «Estos partidos van a empequeñecerse tanto en número de miembros como en radio de influencia. ¿Es definitivo? No, en política nada lo es», enfatiza.

Por su parte, la politóloga Nancy Requena habla de la necesidad de una reingeniería del partido opositor.

«PJ y VP nacieron en revolución y eso algo muy particular. Por haber estado enfocados en el trabajo de recuperar la democracia, olvidaron el trabajo político interno. De allí que se impone un trabajo de reingeniería, tomando en cuenta que la única meta son las elecciones de 2024 y no hay nada más. Nada de andar buscando el camino del referendo revocatorio que, a la luz de los resultados de noviembre, se perdería», enfatiza Requena.

El sociólogo Francisco Coello urge una rehabilitación de Primero Justicia y la revisión completa de las estructuras partidistas. «Hay que hacer un llamado a un mínimo de reorganización, de enseriarse como partido mediante sus órganos de gobierno. Esta sensación de barco a la deriva es terrible para un partido y para las bases del partido. Se debe preguntar a un dirigente comunitario de Primero Justicia si tiene directrices o líneas claras», concluye.

Fuente TalCualDigital

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