Se dice que nadie puede creer sin dudar.
Toda creencia en el fondo consiste en tapar una duda.
Creer es como una especie de circunferencia de un centro llamado duda; porque esta está ahí y de ahí surge la creencia.
La duda duele, es como una herida y es muy dolorosa, que nos hace sentir el vacío interno y queremos ocultarlo.
Pero; la duda es una ayuda tremenda porque nos convierte en una especie de explorador de seguir investigando las cosas y nos lleva hasta los confines del universo en busca de la verdad; y por eso no hay nada malo en dudar.
Pero, lo más importante en este aspecto es tener fe, que es la creencia, confianza o asentimiento firme en algo o alguien, a menudo sin necesidad de evidencias empíricas; y como lo dijo San Agustín:
“FE ES CREER EN LO QUE NO VEMOS Y SU RECOMPENSA ES VER LO QUE CREEMOS”.
Que tengan un feliz día.
Dr. Alirio Figueroa
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