En verdad, la política y los políticos venezolanos son casos dignos de análisis o alguien diría de asombro, y esto se refleja por lo que sucede día a día en el aeropuerto de Maiquetía. Políticos exiliados y otros ni tan exiliados llegan al país y son recibidos con pancartas, pitos, caravanas; todo un reality. En verdad que el común puede confundirse y cree que son artistas, y entra la pregunta no esperada: ¿la solución estructural en Venezuela está en las redes sociales aeroportuarias?
Este fenómeno político produce conexión con el día a día del ciudadano, ¿qué sucede cuando se apagan los focos de las cámaras? También desaparecen los problemas reales y cotidianos. El regreso de los exiliados puede ser un síntoma de que los espacios políticos se están moviendo, pero confundir el ruido del aeropuerto con la solución es un grave error.
Los venezolanos necesitan una transformación política, social, económica, donde la palabra democracia sea para todos. Lo que este pueblo ha vivido estos 25 años debe ser sólo un recuerdo. Transformar los problemas en soluciones y garantizar no volver al pasado es tarea de todos, sobre todo de la clase política.
Decía Maneiro: los políticos perdieron la causa, que no es otra que la conexión del pueblo. Y el detalle es que ese pueblo al que mencionaba Maneiro está viendo con mucha atención desde hace años y habla a través de las urnas; prueba de ello son los resultados electorales de los partidos y sus dirigentes, dejando una realidad amarga, muy diferente a la que vemos en Maiquetía.
Carlos Labrador
Dirigente Político
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