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Cien días de gestión ¿Más engaño populista? Por Gervis Medina

Las páginas que siguen ponen el dedo en la llaga: es una contundente denuncia de un enemigo de los derechos y libertades de los ciudadanos: “el populismo”.
Releyendo el libro del colega Axel Kaiser “El engaño populista” y haciendo una revisión de los primeros 100 días de gestión política y administrativa del gobernador del estado zulia, alcalde de la ciudad de Maracaibo y San Francisco, hago una conclusión desde una perspectiva moral, filosófica y axiológica.
Al principio nuestros populistas, igual que en otros países, recurrieron a métodos violentos, a mensajes radicales, y a una análogamente vergonzosa complicidad con los peores regímenes del planeta, como el iraní, el kirchnerista o el chavista. Una vez conquistadas cuotas de poder, empero, cambian el discurso, porque la mentira jamás representa obstáculo ni suscita remordimiento, y ahora simulan ser serenos estadistas.
Nada es descartable con los populistas, precisamente porque mienten sin pudor para conseguir su objetivo: “El Poder”.


 Y si para eso hay que lagrimear, abrazar viejitos, bailar, hacer bochinche, celebrar fiestas del partido, carnavales, celebrar a la mujer, repartir comida en recuerdo de lo hacía “Hugo Chávez”, o presentarse con maternal naturalidad y dar de comer y besar a un niño pues se hace y ya está.
¡Todo está bien, las cosas están cambiando pa´ mejor!


Lo que no se hace nunca es perder el foco de las cámaras, porque para el populismo la imagen es cualquier cosa menos un accesorio; de ahí que los partidos comunistas, socialistas, socialdemócratas, demócratas en fin del ala de la izquierda o de derecha hayan luchado a brazo partido por conseguir sentarse en las primeras filas en las pocas alcaldías y gobernaciones del país: tienen que estar ahí, para que los filmen.
¡Su permanente insistencia en que ellos son la gran novedad contrasta con el contenido de sus programas, recomendaciones y hasta funcionamiento político!
Presumen de ser más demócratas que nadie, todo en ellos es «participación» y «consultar a las bases», pero funcionan como una pequeña casta política, nepotista y hasta despótica tan poderosa como implacable a la hora de fulminar a disidentes o competidores dentro de sus filas. Es decir, similares a los demás partidos políticos de los que dicen diferir de modo sustancial.


Si Bolívar viviera hoy y pudiera ver lo que ha ocurrido en Venezuela, y constatara cómo el país por el que dio su vida se encuentra todavía a galaxias de distancia de los países desarrollados, su depresión probablemente lo llevaría al psiquiatra.


El nivel de idiotez, para usar el concepto de Álvaro Vargas Llosa, parece haberse incrementado en muchas partes a pesar de todas las pruebas de que el populismo, sea de derecha o de izquierda, es un rotundo fracaso.Quien escribe estas líneas pertenece a una nueva generación que, gracias a la tecnología, a la globalización, al acceso universal a la información y a la total convicción de que es posible salir adelante, ha asumido un desafío: hacer un aporte para probar que el pesimismo de Bolívar sobre la región no es condenatorio y que su situación puede revertirse.


Con ello busco llamar la atención sobre el hecho de que las ideologías y la hegemonía cultural que construyen intelectuales y líderes de opinión son nutrientes fundamentales del populismo. Por lo mismo, las ideas y la cultura son un instrumento esencial para derrotarlo. En otras palabras, creo que la manera de vencer al populismo pasa esencialmente por tener el coraje de ser persistente en laofensiva de las ideas, ya que, como insistió el premio Nobel de Economía “Friedrich A. Hayek”, son las ideas las que en última instancia definen la evolución social, económica y política de las naciones,


Es cierto que también la población tiene su cuota de responsabilidad en que este tipo de gobernantes llegue al poder y lo ejerza de manera abusiva y corrupta. Pero la desinformación es cada vez menos costosa de combatir. Debido precisamente al acceso a nuevas tecnologías de la información y la comunicación y a las redes sociales, la conciencia de ciudadanía como una condición que implica derechos a la vida, la libertad y la propiedad ha llevado a cada vez más personas a decir: ¡Basta ya!


Políticamente, el populismo suele encarnarse en un líder carismático, un redentor que viene a rescatar a los sufrientes y asegurarles un espacio de dignidad en el nuevo paraíso que este creará. El populismo colectivista, consiste en pensar que el Estado es el encargado de darle sentido a la vida de las personas al proporcionarles todos los medios que necesiten para perseguir sus objetivos, incluso su bienestar social y mental como dar Pan y Circo.


Dar conciertos, bailes de disfraces al pueblo con tal de satisfacer un espectáculos y entretenimiento para que aleje temporalmente la atención de sus miserables condiciones de vida, a cuenta del gasto público. A mi juicio eso está mal. Es jugar con las emociones de las personas. Si los integrantes de la sociedad desean satisfacer sus necesidades bienestar individual emocional, pues acudan a un psicólogo, o bien hagan sus fiestas en lo privado, eso no es criticable y condenable.


Pero qué, un burgomaestre de Maracaibo y San Francisco lideren tal acto es reprochable, puesto que, a expensas del gasto público realizar fiestas carnestolendas, es moralmente reprochable ya que, en anteriores oportunidades estos líderes hacían criticas fuertes sobre estos actos a los anteriores gobernantes criminales, por lo tanto, es reprochable su actuar desde la moral.
¡Que un político tenga que crear “sofismas” para que lean, vean y escuchen sus mensajes, es porque el divorcio con los ciudadanos es irreversible!
¡Amo a mi país, pero me avergüenzo de los gobernantes y su casta política!
Como diría San Juan Pablo II, “Tenemos que defender la verdad a toda costa, aunque volvamos ser solamente doce”.


Entrando en materia, reprocho desde lo moral al burgomaestre maracaibero quien declara: “que con la reforma del Sedemat se da otro paso para la reactivación económica”. Esta declaración es absolutamente inmoral e incongruente; puesto a que aumentar aun más el tamaño del Estado (gobierno local) es contrario a las libertades de los individuos. En su proyecto de reforma del Sedemat aumenta de 4% a 7% del total de los impuestos recaudado para su gasto operativo; creando así más burocracia de la que existe (por cierto, ineficaz y criminal). Este ajuste no tiene que caer sobre el sector privado para mantener a los que no producen. La riqueza o reactivación económica viene de la producción, no del cobro de impuestos. En cualquier libro básico de economía, establece que si hay una depresión económica se bajan los impuestos. Ni en broma se crean nuevos impuestos para gasto operativo.


Cuando lo correcto es disminuir el tamaño de la institución a través de una sana reestructuración. Si desea un ajuste, pues que lo pague la política y no los habitantes de la ciudad. Como diría Murray Rothbard, “Cuanto mayor sea el tamaño del Estado menos recursos se utilizarán para satisfacer los deseos de los consumidores que han contribuido a la producción, y más recursos se utilizarán para satisfacer los deseos de los consumidores que no producen”.


En cuanto a la recientemente aprobada “Ordenanza de Impuestos a las Actividades Económicas” me permito como ciudadano de Maracaibo hacer las siguientes observaciones.


¡En primer término: exhortan a las empresas a ponerse al día con el pago pendiente de los últimos años!
Esto es absolutamente incongruente ya que, la anterior ley que debió derogarse y no reformarse, es irrita y de imposible cumplimiento ya que, si fue observada por el actual presidente del concejo Municipal en el año 2019; por ser exorbitante el cobro de esos impuestos y además declarada ilegal por la Asamblea Nacional la unidad de tasación “petro”, como es que van a legalizar lo que es ilegal.

¿Cómo interpelan a los empresarios pagar impuestos atrasados (lo que para mí es un robo) que son absolutamente ilegales? Le aseguro que los políticamente correctos van a sentir vergüenza de ustedes. Aconsejo a los colegas empresarios y comerciantes declararse en desobediencia tributaria.


¡En segundo término: aplaudo la iniciativa de eliminar el criminal mínimo tributable como figura perversa!
Porque obligaba al empresario a pagar aun cuando no generaba ningún ingreso por tener cerrado su negocio; así mismo la eliminación del cobro criminal de impuesto a los profesionales.


¡En tercer lugar: reprocho la permanencia de la “Unidad de Medida para el Pago” (Petro) para hacer efectivos los pagos de impuestos y sanciones!


Le recuerdo que, en el año 2019 el concejal que preside el Concejo Municipal estuvo en contra de esa unidad de tasación, así como también la Cámara de Comercio de la ciudad. Quienes declararon estar en desacuerdo con la medida de calculo para pagar los impuestos. Esta disposición es reprochable desde lo moral.


¡En cuarto lugar: aplaudo la iniciativa de retomar la frecuencia de recolección de desechos sólidos!


Pero observo que lo siguen haciendo desde la municipalidad, es decir con recursos del erario público. Una recomendación es privatizar el servicio y negociar con el sector privado para que se encarguen de la actividad y cobren su servicio, a cambio de transferir los trabajadores de esta actividad al sector privado; trayendo como resultado disminución de estos pasivos y destinando ese dinero a otros proyectos como el de la seguridad, orden y justicia; fines para los cuales fue creado el Estado.


El camino que transitamos actualmente es el de regreso a la típica mediocridad latinoamericana. Y lo peor es que mientras más avanzamos, o más bien retrocedemos, gran parte de esa casta política se encuentra sumergida en una autocomplacencia digna de quienes creen haberlo logrado todo. Como es el caso de tener legisladores incompetentes en el CLEZ que eran del ala criminal chavista y director de la alcaldía de San Francisco en tiempos del otro criminal Omar Prieto y un experto en economía que arruinó al pais en tiempos del genocida Chávez, como asesor en San Francisco.


Aún no se han enterado de que en una sociedad estancada y sin competencia, la mera persecución del interés individual, lejos de derivar en la consecución del bienestar colectivo, como sugirió Adam Smith, desemboca en la pobreza, la corrupción y finalmente, en conflicto.


En cuanto a la gestión de San Francisco, solo digo que lo que tanto se ha criticado en el pasado se sigue haciendo en el presente, populismo, maquillaje y efectivismo. Con estrategia comunicacional solo se engaña a la sociedad con una expresión de desesperación.


Por otro lado, y no menos importante hago un llamado a los medios de comunicación, periodistas e influencers. Puesto a que un periodista que publica como “noticia” cuando un alcalde, gobernador asfalta una calle, baila, hace fiestas, entrega bolsas de comida simplemente está haciendo propaganda.


Por lo tanto, en estos cien días de gestión me queda citar a Karl Popper, “La creencia en que puede salvarnos un genio político, un gran estadista, un gran líder es la expresión de la desesperación. No es nada más que la fe en los milagros políticos, el suicidio de la razón humana. Pregunto ¿seguirán con el engaño populista?


Twitter GervisDMedina

Abogado, Criminólogo, Escritor.

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