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Opinión

Comunismo y fascismo del siglo XXI Por Marlon Jiménez García

Esa conjunción única e irrepetible en Venezuela de COMUNISMO Y FASCISMO sustituyó lo que, en un principio llamaron socialismo del siglo XXI. En el siglo XX el fascismo no solo fue el movimiento político creado por Mussolini en Italia en 1922, sino que amplió su cobertura al nacionalsocialismo de Hitler y al falangismo de Franco en España.

En su versión inicial, los rasgos centrales del fascismo fueron el nacionalismo extremo, la hostilidad hacia las ideas democráticas y liberales, el culto a un líder y la militarización de la sociedad y el Estado. Como se verá, la única diferencia con lo que vemos en Venezuela es que el fascismo del siglo XXI añada a las anteriores las ideas del comunismo engendrado por las ideas marxistas, fracasadas en el XX, de donde resulta inviable desde todo punto de vista.

En nuestro país, el régimen predica un nacionalismo enfermizo y maniqueo. Todo se quiere manejar como una lucha entre patriotas y antipatriotas, dentro de una concepción “patriotera” de la historia. Para el régimen nada de valor aconteció en Venezuela antes de 1810 ni después de 1830.

La historia se reinició en 1999. Los patriotas de hoy son los adláteres del régimen, mientras que los realistas de ayer son hoy los que difieren del régimen y del usurpador procubano. Por esa razón no hay diálogo, El enemigo es la oposición, hoy representada en la PLATAFORMA UNITARIA, cada vez más fortalecida dentro de la opinión pública. A los opositores se les persigue, se les ataca duramente en la calle, se les inhabilita políticamente (inconstitucionalmente es una practica normal en los regímenes con esa conjunción, inhabilitar a los opositores cuando es harto conocido que, solo se puede hacer con la existencia de una condena jurídica contra la persona). No hay posibilidad de consenso alguno. Para el régimen el desacuerdo es traición.

La educación y la cultura son sospechosas si conducen a actitudes críticas; lo vemos en el tratamiento deleznable que reciben las universidades autónomas y los empleados públicos con el instructivo de ONAPRE incluidos.

Por otro lado, es cada vez más grosero y soez el culto y la exaltación del usurpador procubano, como si fuera un Dios y es un “pobre y triste personaje que nunca estará en las calles de nuestro país como un ciudadano normal por temor, por el daño visceral causado a la sociedad, que atenten contra su vida”.

El usurpador procubano se erige, como su predecesor, el “arañero de sabaneta”, se viste de militar y quiere convertirse en un líder que se da la mano con Simón Bolívar. Desea tener su propio panteón y le están dando un lugar en los altares de los babalaos y lukumis en Cuba.

Adicionalmente, experimentamos como nunca antes una militarización creciente, que está haciendo estragos en el Ejército (el alto mando militar vive de actividades delictivas y goza de la impunidad del Estado para tal fin), en la administración pública y hasta en el orden publico.

Venezuela es cada día un simple cuartel donde mandan los comandantes cubanos. Vivimos, pues, una guerra permanente, pues el régimen cree que “el pacifismo es colusión con el enemigo”. En esa línea comunista y fascista hay que anotar el uso ilimitado de los medios de comunicación y su control para impedir el pensamiento crítico. En la larga historia de la humanidad no ha existido ideología más tiránica y más criminal que el comunismo y el fascismo en dimensiones extremas; imagínense ustedes cuando estamos en presencia de esa conjunción mortal en nuestro país.

La desgracia que ha causado éstas ideologías en el mundo contemporáneo es y será de un inagotable estudio en las universidades del mundo; es insoslayable definir cómo la muerte, para llegar y mantenerse en el poder está por encima de la vida; no hay leyes que no obedezcan al régimen en el poder; la dignidad humana no tiene ningún valor. Esta vivencia de más de 23 años, de hambre de miseria y de muerte, debe tener inaplazablemente un final. La conciencia, esa que aún no se ha alienado a pesar de los esfuerzos propagandísticos (Jorge GOEBBELS Rodríguez) comunistas y fascistas, es la esperanza ante la debacle; es la luz que alumbra el porvenir; es el misil que apunta hacia la barrera que la separa de la libertad y de la justicia; es el lápiz que escribirá la historia de la muerte definitiva de esa conjunción mortal en el continente y en el mundo.

En ello no claudicamos, es el momento ideal para ajustar en el templo de la redención: la maldad, la conjura y el odio causado que ha hecho estragos en la sociedad, No descansaremos, para seguir presionando (las cosas están bastante adelantadas) en los tribunales internacionales como asesino y violador de los DDHH al usurpador procubano, uno de los sátrapas más grande que ha tenido nuestro país y uno de los más fieles discípulos del más grande dictador de América, su carnal el ex Fidel Castro, hoy en la 5ta paila del infierno. La unidad debe consolidarse en lo interno de manera inaplazable para decirle adiós, del poder, para siempre a ese señor y volver a los aires de la democracia, la libertad, la pluralidad, la justicia y la dignidad de la persona humana. El comunismo y fascismo es muerte y desolación.

Profesor Universitario

Marlons.jimenez55@gmail.com

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