Salud

Dia Mundial Contra El Sida, el estigma que pervive Por Ana De Luis Otero 

En el Día Mundial Contra el Sida, la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene la alerta y sigue recomendando la detección precoz de esta enfermedad, ante el repunte de casos y la falta de conocimiento sobre la misma en determinados entornos.

El VIH, (Virus de Inmunodeficiencia Humana) produce un deterioro del sistema inmunológico y, en las etapas más avanzadas, el conocido Sida, que es el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, definido por la aparición de diversas infecciones y varios tipos de cánceres. La transmisión de esta enfermedad sigue siendo la misma: relaciones sexuales, tanto vaginales como anales y el contacto bucogenital sin protección con una persona que esté infectada.

También es posible cuando se efectúan transfusiones de sangre o productos sanguíneos contaminados, y con el intercambio de agujas y jeringas para realizar tatuajes. De igual forma, la transmisión puede darse entre una madre portadora de Sida y el feto durante el embarazo y, posteriormente, cuando ha nacido, durante la lactancia.

Actualmente los datos son muy significativos y, aunque han bajado notablemente las cifras, estas siguen siendo muy altas, sobre todo en países desarrollados, principalmente, porque las personas infectadas no lo saben.

36.7 millones de personas están actualmente infectadas por el VIH, si bien pertenecen a países de ingresos medio-bajos. Es muy recomendable realizar una prueba cuando se haya estado expuesto al VIH, aunque sea solamente un día, con fluidos corporales de una persona que pueda estar contagiada (sangre, semen, líquido preseminal, secreciones vaginales, rectales, leche materna) porque, aunque la persona no tenga síntomas, puede desarrollarlos al cabo de los meses.

Que un resultado haya dado negativo no excluye que haya sido infectado recientemente, por lo cual, conviene repetirlo al cabo de dos o tres semanas si está seguro de que el portador no es sano. En el caso de ser positivo debe acudir a un médico urgentemente para que le ponga el tratamiento con antirretrovirales, de forma que pueda aumentar sus defensas y no desarrolle la enfermedad si no está tratado.

En relación a los fallecimientos por esta cruel enfermedad, se contabilizan 35 millones de personas, y este dato podría variar si las personas que creen que están infectadas se sometiesen a la prueba para obtener un diagnóstico efectivo

Actualmente sigue siendo una enfermedad muy virulenta, y el éxito de la cura no está garantizado, si bien existe una pastilla llamada Truvada que tiene una efectividad del 90 % y sirve para evitar el contagio por el virus del SIDA y para tratar el VIH. En algunos países europeos, y en Estados Unidos, se están tratando los pacientes con este medicamento; es una esperanza según ha apuntado la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) especializados en el virus del Sida.

El acceso al tratamiento, el diagnóstico oportuno y combatir el todavía estigma social, es un desafío, a fin de que la sociedad vea esta enfermedad con otros ojos. En relación a otras enfermedades, tanto el VIH como el Sida tienen un estigma importante producido por el desconocimiento de las personas en torno a su contagio. Ni se transmite por caricias, ni por besos en la piel, ni por el contacto cotidiano de una persona con otra, sin embargo, la población en general, ante la palabra SIDA aun mantiene la alerta y se generan situaciones incómodas que no sucederían si la persona hubiera comentado que padece un cáncer.

Las connotaciones negativas reforzaron en su comienzo ciertos comportamientos de discriminación hacia los colectivos que ya estaban de por sí marginados, entre los cuales estaban los homosexuales. El miedo, la ignorancia, el rechazo, la falta de información y, sobre todo, la desigualdad social, han ocasionado que muchas personas incluso hayan perdido su trabajo, estén juzgadas por su entorno y sean descalificadas por padecer esta enfermedad. Esto hace a su vez, que muchas personas no acudan al centro de salud por miedo a que se conozca en su entorno su contagio. Según los datos de la Fundación para la Investigación y la Prevención de SIDA en España, existe aún una evidencia de situaciones de discriminación y estigma que soportan las personas contagiadas en su vida cotidiana y una de cada tres afirma que no estudiaría, saldría ni viviría con una persona infectada por el riesgo de contagio, cuando este no existe si no se presentan los casos anteriormente descritos.

Estamos pues ante un caso de vulneración de los derechos humanos que exige la erradicación del mismo mediante campañas informativas, aportación de datos por parte de la sanidad pública y desarrollo de una acción contra la vulnerabilidad de estas personas mediante programas de prevención, control, vigilancia epidemiológica, y apoyo una vez que están infectados o creen que pueden estarlo. El estigma crea y es a la vez creado por la desigualdad social, afirma ONUSIDA, y se origina en lo profundo de la estructura misma de la sociedad y en las normas y valores que rigen la vida diaria. Estar avergonzado, sentirse inferior, sentirse pisoteado y sin derechos no es sinónimo de estar contagiado por Sida. La falta de información señala comportamientos erróneos y un profundo desconocimiento de la enfermedad llegados al siglo XXI.

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