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Dramático declara un profesor universitario: “Vendí la ropa de mi madre muerta para comprar arroz”

Durante los últimos dos años, entre 47 % y 52 % de los profesores de la máxima casa de estudios de la entidad carabobeña han renunciado debido a las precarias condiciones laborales y la destrucción del salario, de acuerdo a la APUC

Dionis Alvarado, profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Carabobo (UC), jamás imaginó tener que tomar una decisión tan dolorosa. Pero la necesidad lo obligó. Con un salario inferior a tres dólares quincenales, cada día que pasa se le hace más cuesta arriba cubrir sus necesidades básicas e incluso cumplir con las clases.

“Vendí la ropa de mi madre muerta para comprar arroz, porque eso es lo que estamos comiendo en la casa: arroz con granos”, dijo Alvarado en entrevista con El Carabobeño. “La quincena apenas me alcanza para comprar un kilogramo del frijol más barato, porque ni siquiera caraotas”.

En medio de una crisis, producto del déficit presupuestario, que viola los derechos laborales de los profesores universitarios, paradójicamente él imparte la materia de Derecho al Trabajo y es jefe de cátedra de Negociación Colectiva en el núcleo de la UC en La Morita, Maracay. Entre diplomados, posgrado, maestría y doctorado, se formó durante 12 años para ocupar esos cargos.

Debido a que vive en Valencia y no posee un vehículo propio que le permita trasladarse de Carabobo hasta Aragua, se ve en la obligación de usar transporte público. “El salario es insuficiente para ir hasta Maracay a dar las clases, por lo cual hay un impedimento básico para poder cumplir con mis responsabilidades como docente”, expuso.

La muerte de su madre, quien durante 56 años se mantuvo activa al servicio de la nación como maestra, significó una enorme tragedia. No solo por lo que implica la pérdida de una figura tan esencial, sino también por los gastos que derivan de los servicios funerarios, que en la mayoría de los casos llegan a superar los mil dólares.

“Tuve que pedir ayuda”, admitió avergonzado y casi entre lágrimas. “El día de su muerte, gracias a los profesores y muchos amigos pudimos pagar parte el entierro, porque con el dinero que le quedó a ella de sus prestaciones no alcanzaba ni siquiera para comprar las flores de su tumba, después de 56 años de servicio”.

Además de mantenerse a sí mismo, sobre sus hombros también pesa la responsabilidad de hacerse cargo de dos tías de la tercera edad, discapacitadas. Detalló que la pensión de un millón 200 mil bolívares mensuales que ellas reciben solo alcanza para comprar cuatro limones, ya que el kilogramo de limón supera los cuatro millones y una unidad vale al menos 300 mil.

Fue ese difícil panorama el que lo obligó, con dolor, a vender las pertenencias de su madre luego de que falleciera.

Profesores abandonan las aulas

Durante los últimos dos años, entre 47 % y 52 % de los profesores de la máxima casa de estudios de la entidad carabobeña han renunciado debido a las precarias condiciones laborales y la destrucción del salario, aseguró Gerardo Vásquez, vicepresidente de la Asociación de Profesores de la Universidad de Carabobo (APUC).

Desde 2018 hasta la actualidad, la nómina de la UC pasó de tener alrededor de 25 mil trabajadores, entre docentes, personal administrativo y obrero, a unos 13 mil trabajadores o menos, agregó el vocero de APUC. Mientras que la deserción estudiantil supera el 63 %.

Según Vásquez, el pago de los universitarios oscila entre uno y tres dólares por quincena. “Eso se agrava con las carencias que hay en todos los sistemas de previsión social, que dramáticamente afectan al profesorado en términos de la atención a la salud, en momentos en que una pandemia amenaza con la vida y el sostén de los universitarios”, advirtió.

Se trata de una situación que, de acuerdo a cifras de la APUC, ha llevado al 73 % de los profesores que continúan activos en la UC a realizar actividades complementarias a la docencia para intentar sobrevivir.

Docentes con doctorados y maestrías hoy se dedican a la venta de comida, trabajan como taxistas, manejan camiones, son vigilantes en conjuntos residenciales, confeccionan y reparan de ropa, son vendedores ambulantes, hacen trabajos de peluquería, ofrecen servicios técnicos especializados, asesorías, dan tareas dirigidas, entre otras actividades, a la par de sus responsabilidades académicas.

“Desde la  APUC hacemos un llamado a nuestros colegas a participar a la lucha. No se puede hacer el reclamo de nuestra precariedad, de la condición de extermino a la que nos ha sometido el actual régimen, si no estamos haciendo acciones de calle”, sentenció el representante gremial.

Tomado de ElCarabobeño.com

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