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El 2023: un año decisivo para Venezuela Por Antonio de la Cruz

En el 2022, “la Venezuela [que] se arregló” de Nicolas Maduro, el Producto Interno Bruto (PIB) real crece 6%, según el último informe sobre las Perspectivas de la Economía Mundial (octubre 2022) del Fondo Monetario Internacional. Muy por debajo del 20% anunciado por la banca de inversión Credit Suisse Group AG en abril y propagado por el régimen madurista.

Asimismo, la producción petrolera crece 24% con respecto a 2021. Muy lejos de la meta de los “2.000.000 de barriles diarios” que  Maduro estableció en enero, “llueva, truene o relampaguee”.

Además, este volumen fue la principal premisa del banco suizo para pronosticar “uno de los crecimeintos más fuertes a nivel mundial en estos años”.

La producción de petróleo promedio de Venezuela este año ha estado alrededor de los 700 mil barriles diarios. Un 65% por debajo del objetivo impuesto por Miraflores, de acuerdo con las fuentes secundarias de la OPEP. Y la exportación de crudo solo aumentó 10 mil barriles diarios con respecto a 2021 (477 mil barriles diarios.), según la agencia TankerTrackers.com.

El 2022 marca el fin de las sanciones económicas estadounidenses sobre el régimen de Maduro, produciendo la privatización disfrazada de la estatal petrolera venezolana Pdvsa al permitir que la gigante petrolera estadounidense Chevron Corp exporte el crudo venezolano (Licencia No. 41 de la OFAC).

La desmonetización del Bolívar ha continuado este año. La inyección de dólares por parte de Banco Central de Venezuela (BCV) a la Banca no ha frenado el incremento del tipo de cambio de Dólar a Bolívar. La devaluación del Bolívar ha sido 210%, según el BCV.

Es un año con una fuerte caída de los ingresos en divisas de las exportaciones petroleras. Maduro afirmó hace tres semanas que «este año [2022] por ingreso petrolero apenas estamos obteniendo 3.500 millones [de dólares neto] aproximadamente, no llega al 10 % de lo que era el ingreso petrolero normal del país, durante 100 años tuvimos un ingreso creciente».

En un momento en el cual, el precio del barril del crudo marcador venezolano Merey ha tenido un incremento del 54% con respecto al 2021 (51,12 dólares), según el Informe mensual sobre el mercado del petróleo de diciembre de 2022 de la OPEP. Lo que permite concluir que el 67% de las exportaciones de petróleo no generan ingresos a Pdvsa. Se utilizan para pagar las deudas con China (Fondo Chino), las petroleras española Repsol y la italiana Eni; el canje con Irán por la importación de diluyentes, naftas, condensados, crudos livianos; y las entregas a Cuba.

Todo ha ocurrido en medio de la invasión de Rusia a Ucrania que disparó el precio del barril de petróleo, llegando a ubicarse el marcador estadounidense WTI en 96,15 dólares promedio año de acuerdo con la OPEP.

En el 2023, la economía mundial se dirige hacia una confluencia sin precedentes de crisis económicas, financieras y de deuda, tras la explosión del déficit, el endeudamiento y el apalancamiento en las últimas décadas.

“A escala mundial, la deuda total de los sectores público y privado en porcentaje del PIB pasó del 200% en 1999 al 350% en 2021. La proporción es ahora del 420% en las economías avanzadas, y del 330% en China. En Estados Unidos es del 420%, una cifra superior a la registrada durante la Gran Depresión y después de la Segunda Guerra Mundial”, según el profesor de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini.

Además, la economía mundial está siendo golpeada por persistentes perturbaciones negativas de la oferta a corto y medio plazo que están reduciendo el crecimiento económico y aumentando los precios y los costes de producción que crearan presiones estanflacionarias (mano de obra y bienes causado por la pandemia; las materias primas por la guerra de Rusia en Ucrania; cambio climático producto del Green New Deal de Biden; y los acontecimientos geopolíticos, entre otros).

En cuanto al eje político, el próximo año puede resultar un periodo más estable en la política mundial de lo que nos hemos acostumbrado en los últimos años. Salvo elecciones anticipadas en Europa, 2023 será el primer año del siglo XXI sin elecciones generales o presidenciales en ningún país del G7.

Teniendo esto en cuenta, es probable que se produzca una pausa (temporal) en las campañas electorales y en las transiciones de liderazgo.

El resultado: los líderes de las principales encomias podrán dedicar (comparativamente) más tiempo a abordar los retos actuales.

A pesar del reconocimiento de que el orden internacional basado en normas construido por Estados Unidos y Europa corre peligro de desmoronarse, ya que países como Rusia y China (y otros) rompen esas normas, presionan para obtener su propia ventaja unilateral y precipitan el regreso a un mundo en el que la fuerza da la razón.

Para Venezuela, 2023 será decisivo en lo económico y político. El regreso de las grandes compañías petroleras al país para manejar la producción y exportación creará tensión interna en el PSUV entre los que apuestan por la privatización de Pdvsa y los que defienden la soberanía petrolera de Hugo Chávez.

El retienen necesita urgentemente incrementar los ingresos/dólares por las exportaciones petroleras. De lo contrario no habrá una “Venezuela se arregló” para todos los venezolanos.

Por lo que en un escenario de recesión, los incentivos para incrementar la producción de petróleo de Venezuela serán bajos. El precio del barril de petróleo será uno de los factores determinantes.    

Sin embargo, el unilateralismo de Estados Unidos y la búsqueda de estrechos intereses propios podrían permitir la consolidación de Maduro en el poder al abandonar la lucha por la restitución de la democracia en Venezuela, aceptando el autoritarismo competitivo de Superbigote.   

Además, la búsqueda de la estabilidad política en Venezuela por parte de la Union Europea, Canadá y Estados Unidos podría generar inestabilidad y crisis en el futuro a medida que el madurismo se siente seguro. Porque lo conduciría a una mayor toma de riesgos.

El 2023, con una crisis económica mundial y estabilidad política en el G7, será decisivo para el devenir político-económico de Venezuela.  

@antdelacruz_ Director ejecutivo de Inter American Trends

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