“Seamos como el Ave Fénix, que resurge de las cenizas y vuelve con más fuerza”
Todos tenemos distintas formas de renacer, como el Ave Fénix en medio de las cenizas. Muchos de los que hemos aprendido a ver en las dificultades una oportunidad para aprender y avanzar, abrazamos la resiliencia como la capacidad de adaptarnos y superar las situaciones adversas.
Nadie está exento de sufrir situaciones difíciles, dolorosas y traumáticas, pero no todos las afrontamos de la misma manera y, esto no quiere decir que algunos tengan una capacidad mayor que otros, sino que, muchos decidimos vivir con más resiliencia.
Todo es cuestión de enfrentar las situaciones con la mejor actitud posible, de manera consciente de lo que pueden significar en nuestras vidas, dándoles el lugar que les corresponde, aprovechar lo positivo que puedan aportarnos y renacer luego de la adversidad.
Nadie escapa de vivir experiencias fuertes y vitales, o más simples y cotidianas pero que afectan de manera negativa nuestra vida. Sin embargo, es responsabilidad de cada quien tomar las riendas de sus vidas, renacer en medio de las cenizas o ir por el camino más difícil. Se trata de ver en los desafíos una oportunidad o una desgracia, tú decides.
Así como, todos podemos adaptarnos a nuevas situaciones, asimismo, todos podemos resurgir después de vivir algo complejo. La diferencia de las personas que vivimos en resiliencia es que, no sólo nos adaptamos, sino que además, vivimos las adversidades viendo siempre el lado positivo, sacando lo mejor de ellas y haciendo frente sin bajar la cabeza.
Esto no quiere decir, que seamos de hierro y no sintamos. Al contrario, somos seres sensibles, pero que hemos descubierto que en nuestro interior hay una fortaleza que nos ayuda a sobreponernos y seguir hacia adelante, dando tiempo al tiempo y confiando en que todo pasará.
No creas que a las personas resilientes no lloran, no les da malestar en el estómago, no sufren de dolor emocional ante las dificultades o no tienen sentimientos. Realmente, son personas que le dan otro significado al dolor, al silencio, a la soledad, a la incertidumbre e inseguridad, tienen la fuerza de seguir con sus vidas, pese a lo que estén pasando por muy fuerte que sea.
Esto, no solo tiene que ver en cómo asumen sus experiencias de vida, sino que va más allá, se relaciona con las conductas que adoptan y con su forma de pensar que han aprendido y desarrollado a lo largo de sus vidas tras vivir acontecimientos fuertes.
Los resilientes tienen una manera de ver la vida distinta, son personas que piensan diferente, son más realistas y flexibles. Son prudentes en sacar conclusiones y exageraciones antes de tener certezas.
Son capaces de aceptar la realidad tal cual se les presenta, confían en sí mismos, creen que la vida tiene un verdadero sentido, tienen claro que no viven en pro de los demás y tienen una gran capacidad para mejorar. Saben bailar bajo y en medio de la tormenta, viven el dolor y la tristeza con propósito, y disfrutan a plenitud la satisfacción después del sufrimiento.
Son como el Ave Fénix que resurge una y otra vez de sus cenizas: todos somos capaces de dejar el sufrimiento atrás, aprender de él y salir fortalecidos.
La resiliencia, incluso te ayuda a identificar las raíces de los problemas, trabajarlos para que en un futuro no se repitan y además, a controlar las emociones e impulsos ante las crisis. Asimismo, te ayuda a tener una visión positiva del presente y el futuro.
Reconocen sus errores, porque saben que errando aprenden y por tanto, no se autocastigan si se equivocan. Al contrario lo reconocen, corrigen, aprenden y siguen adelante.
Abraza la resiliencia y verás cómo en medio de las dificultades podrás seguir adelante, sanando tus heridas y viviendo siempre tu mejor versión.
Dedicado, a ti Verónica… porque renaciste en medio de las cenizas.
Escrito por Aylen Bucobo / En todas las Redes Sociales @aylenbucobo
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