Una ola de nostalgia sacudió las redes sociales tras la viralización de la icónica imagen del «Cuartico» de Leche Escolar, un empaque que no solo evoca el timbre del recreo y los pasillos de las escuelas públicas de antaño, sino que representa uno de los programas asistenciales y alimentarios más significativos en la historia contemporánea del país.
Coordinado por el Instituto Nacional de Nutrición (INN), el programa nació originalmente a finales de la década de 1950, bajo la gestión del expresidente Rómulo Betancourt en 1959. Sin embargo, no fue sino hasta 1974, durante el primer mandato de Carlos Andrés Pérez, cuando la iniciativa tomó un alcance masivo a nivel nacional.
Fue en esa época cuando el famoso envase piramidal de cartón se convirtió en una presencia diaria en cada aula venezolana, con el firme objetivo de erradicar la desnutrición infantil y garantizar el aporte nutricional diario de la niñez.

El diseño del empaque quedó grabado en la memoria afectiva de millones de ciudadanos. Con su clásico vaso animado y sonriente impreso en el cartón, la inolvidable frase «Presente en la Venezuela del Futuro» expresaba una promesa de compromiso con el desarrollo y la salud de los estudiantes. Aquel «cuartico» de leche pasteurizada homogeneizada se mantuvo como un símbolo inseparable de la rutina escolar a lo largo de las décadas de 1970, 1980 y principios de los 90.
Para quienes cursaron su educación básica durante esa era dorada de las aulas venezolanas, la imagen compartida en plataformas digitales ha desbloqueado un entrañable recuerdo colectivo. Más que un beneficio nutricional, el Vaso de Leche Escolar evoca una época de inocencia, compañerismo y un profundo sentido de identidad que aún permanece vivo en el corazón de varias generaciones.
Noticia Al Día
Imagen: Manuel Retro Mordaz
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