Escribir y comunicar es, muchas veces, un acto de resistencia; es desafiar al régimen con la única arma de un demócrata: la fuerza indomable del pensamiento. Hoy, la realidad nos confronta con crudeza y nos obliga a alzar la voz sin titubeos. Ante el dolor de una tragedia natural y el peso de un colapso institucional insostenible, el país no necesita más diagnósticos; exige una ruta clara.
La reconstrucción material de las zonas devastadas en Caracas, La Guaira, Falcón y otras regiones —calculada en una cifra que supera con creces los 6,000 millones de dólares, sin contar el valor incalculable e irreversible de las pérdidas humanas— nos obliga a dejar atrás las promesas vacías y asumir una propuesta política, social y económica de emergencia.
La urgencia de una transición democrática ya no es un tema de debate; es una necesidad de supervivencia nacional para ejecutar un cambio de rumbo inmediato y rescatar la institucionalidad. Venezuela está pidiendo, con legítima firmeza, un gobierno de transición que gobierne, al tiempo que interroga con indignación al régimen: ¿dónde están los reales?
- La propuesta política: Institucionalidad y transición jurídica.
El primer paso requiere la conformación inmediata de una Junta de Gobierno de transición que sirva como interlocutora válida ante la comunidad internacional y asuma el control administrativo del país.
Esta estructura debe nacer con la mirada puesta en la refundación de la República, guiada por principios constitucionales rectores y con un mandato claro: restaurar la separación de poderes y convocar a la reconstrucción del Estado de derecho.
No hay espacio para vacíos ni prórrogas cuando los plazos legales y la paciencia ciudadana se han agotado. Es la hora de demostrar capacidad de conducción real.
- La propuesta económica: Transparencia y financiamiento para la reconstrucción…
Afrontar pérdidas materiales de más de 6,000 millones de dólares requiere un modelo económico de emergencia que rompa de raíz con la opacidad del régimen.
Volvemos a preguntar con fuerza: ¿dónde están los reales? El dinero destinado a rescatistas, hospitales, vialidad y maquinaria pesada debe ser sagrado y estar a la vista de todos.
Esta propuesta económica se fundamenta en la transparencia absoluta para abrir los canales de ayuda financiera multilateral, captar inversiones internacionales y activar un fondo nacional de contingencia fiscalizado de forma independiente. Manejar la crisis económica no es un asunto técnico, es un deber moral inapelable.
- La propuesta social: Gobernanza ciudadana, honesta y sin cuotas.
El motor fundamental para levantar al país reside en la fuerza viva de la gente organizada. Debemos transitar hacia un modelo de gobernanza ciudadana, incluyente y libre de las amarras de las viejas prácticas partidistas o de imposiciones grupales que ya no conectan con la realidad del venezolano.
La reconstrucción de las comunidades devastadas solo será sostenible si la ciudadanía organizada, honesta y solidaria toma el control de la contraloría social, garantizando que el apoyo llegue directamente a las familias afectadas y no se diluya en la burocracia o el saqueo institucional.
La tragedia social, la devastación económica y el colapso institucional no pueden ser el destino perpetuo de Venezuela. Este es el momento de la lucha activa por la vida y por la reconstrucción integral de nuestra patria.
La historia nos exige dar un paso al frente de manera decidida, con la verdad en la mano y la honestidad como bandera, para edificar la nación que merecemos y que estamos listos para levantar.
DC / Abogado Joaquín Chaparro Oliveros / Demócrata Cristiano.&
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