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El mensaje de Jesucristo: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”

El mensaje de Jesús es el mismo mensaje que el de Juan el Bautista en el Evangelio según Mateo: “Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”. Mateo 4:17

¿A qué se refería Cristo cuando dijo: “el reino de Dios se ha acercado” ?

Para comprender lo que Cristo quiso decir con “el reino de Dios se ha acercado”, es necesario saber qué dicen las Escrituras acerca de este Reino antes de la predicación de Jesús. Sin eso, no podremos entender sus palabras.

Comenzamos diciendo que en el segundo año del reinado de Nabucodonosor (rey de Babilonia), Dios envió al rey un sueño que anunciaba los tres imperios gentiles que sucederían al Imperio Babilónico: el Imperio Medo-persa, el Imperio Griego y el Imperio Romano (Daniel 2:1-43). Y, a través de Daniel, Dios también le mostró la interpretación de su sueño.

En la última parte del sueño decía que tenia ver con “en los días de estos reyes” y mostraba cómo “el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”.

En otras palabras, Dios estaba revelando que su Reino será un gobierno mundial sobre todas las naciones y pueblos de la Tierra.

Por otra parte, en el libro de Zacarías 14:9, se describe la segunda venida de Cristo diciendo que “el Eterno será rey sobre toda la tierra”, y también se confirma en muchos pasajes del Nuevo Testamento (1 Timoteo 6:15; Apocalipsis 11:15; 17:14; 19:16).

Cuando Cristo vino por primera vez, el Reino de Dios obviamente no se había establecido, y los primeros cristianos siguieron esperándolo con fervor después de su muerte.

Sin embargo, la enseñanza de que el Reino de Dios será establecido en la Tierra para reemplazar a los gobiernos humanos fue desapareciendo poco a poco del cristianismo tradicional, hasta el punto de que en la actualidad se considera una enseñanza arcaica.

El Reino “se ha acercado”

En los tiempos de Daniel, Dios había revelado: “recibirán el reino los santos del Altísimo [quienes estudian, aprenden y viven la ley de Dios], y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre” (Daniel 7:18).

Esto implicaba que tanto los santos como el Reino serían eternos, pero nadie tenía muchos detalles acerca de cómo se podía entrar al Reino de Dios.

Cuando decimos que “el reino de Dios se ha acercado” o “está cerca”, entendemos que Cristo está describiendo aspectos profundos del Reino.

Está diciendo que ahora Él mismo, como portavoz de su futuro Reino, estaba disponible para enseñarle al mundo de qué se trataba el Reino de Dios.

Los futuros reyes y sacerdotes que gobernarán a las naciones y pueblos humanos con Cristo serán aquellas personas que hayan respondido fielmente a sus enseñanzas (Apocalipsis 1:6; 5:10).

Pero, ¿cómo será esto posible si “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios” (1 Corintios 15:50)? … Sólo los seguidores fieles de Cristo que hayan sido transformados en espíritu entrarán al Reino de Dios.

Estos seres espirituales (antes mortales) ayudarán a Cristo a gobernar a los seres humanos que sobrevivan a los devastadores eventos que ocurrirán antes de su segunda venida. Su Reino eterno será conformado y administrado sólo por seres espirituales que en un principio gobernarán la Tierra mil años, y luego por toda la eternidad bajo el mando directo de Dios.

El Reino está entre vosotros

En cierta ocasión, un grupo de fariseos le preguntó a Cristo cuándo vendría el Reino de Dios, y Él les respondió: “El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros” (Lucas 17:20-21).

Pero, contrario a lo que algunos piensan, esto no significa que el Reino de Dios haya estado en el corazón de los escépticos líderes religiosos. Cristo sólo estaba diciendo que Él, un representante directo del futuro Reino de Dios, estaba ahora con ellos.

Es cierto que el Reino de Dios debe estar en nuestra mente y corazón, pero el Reino es mucho más que una filosofía de vida.

Aunque el Reino de Dios sí está en el cielo ahora, eventualmente se extenderá a todas las naciones y pueblos del mundo. Como vio Juan en una visión: “El séptimo ángel [tocará] la trompeta, y [habrá] grandes voces en el cielo, que [dirán]: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 11:15). Y con su Reino, Cristo traerá “la restauración de todas las cosas” (Hechos 3:21).

Creo que, en nuestros tiempos, el mensaje realmente se ha volteado al revés: la fe viene antes del arrepentimiento.

Cuando usted se vuelve a Jesucristo por la fe, realmente se vuelve a Él de algo, y aquel ‘volver de algo’ es el arrepentimiento.

Si uno no se ha vuelto de algo, entonces al parecer no se ha vuelto verdaderamente hacia Cristo.

Es verdad que, si uno se vuelve verdaderamente a Cristo, habrá entonces la manifestación de un cambio en la vida que demuestre que el creyente se está volviendo de algo: por tanto, no hay ninguna contradicción.

Lo importante hoy en día es que los hombres y las mujeres crean al Evangelio; pero si es verdadera esta fe, incluirá el arrepentimiento.

Enrique López Alfonzo

+584245428120

elopez0333@gmail.com

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