Gracias por visibilizar estos temas que el régimen pretende callar.
Un abrazo apretao.&
El verdadero punto de partida: La hoja de ruta institucional para la nueva Venezuela…
Por: Joaquín Chaparro Oliveros…
Vamos para encima, rompiendo paradigmas y abriendo camino a la nueva Venezuela; esa tierra prometida que le pertenece, por legítimo derecho, a las nuevas generaciones.
No pretendo jugar al pitoniso ni tengo una bola mágica para adivinar el porvenir. Lo que planteo aquí es una visión analítica, detallada y estratégica sobre lo que considero es el verdadero punto de partida para una transformación real en el país. No se trata de atacar a una generación política que ya cumplió su papel en la historia; se trata de entender que su tiempo ya pasó y que hoy le toca asumir el timón a una nueva clase política.
Esta transición no será mágica; requiere una reconfiguración estructural que se sostiene sobre cinco pilares fundamentales:
- El CNE como la «Llave Maestra»
Ningún cambio político real o legitimación de liderazgos ocurrirá sin una renovación profunda del árbitro electoral que se apegue estrictamente a la Constitución. El Consejo Nacional Electoral (CNE), concebido hoy como «la casa del truco» y controlado bajo la sombra del ventajismo autoritario, debe volver a ser una institución transparente. Los nombres y rostros que integren este nuevo poder electoral serán el termómetro definitivo que indicará si el futuro del país avanza hacia la democracia o se estanca en el pasado.
- Una Megajornada de Legitimación: El ciclo de las «Súper Elecciones»
La urgencia nacional no se limita a la elección presidencial. Para desmontar el stata quo, propongo una reestructuración total del mapa del poder en Venezuela a través de procesos electorales separados y sucesivos. Cada uno significará una «súper elección»:
Elecciones Regionales y Municipales: Para renovar de raíz gobernaciones, alcaldías, concejos municipales y consejos legislativos.
Nueva Asamblea Nacional: Con el firme objetivo de desplazar a los liderazgos desgastados y sustituir a los ocupantes actuales.
Una Asamblea Nacional Constituyente: Una propuesta de fondo para reformar el marco constitucional vigente. Aunque en su momento tomé distancia y no voté por esta Constitución, reconozco su vigencia legal actual y la necesidad de adecuarla al futuro.
- El Retorno a la Bicameralidad.
En el orden institucional, es imperativo volver al sistema legislativo bicameral, con un Senado y una Cámara de Diputados. Esta estructura funcionó con éxito en el país hasta que el resentimiento político implosionó el poder legislativo en la Constitución de 1999. Recuperar las dos cámaras es la única vía real para restablecer la capacidad de contraloría y el contrapeso democrático que se perdió por completo en el modelo unicameral actual, arrodillado al sectarismo político.
- Realismo Geopolítico: La fuerza del «Estado 51»
El análisis de la realidad nos obliga a mirar el mapa global sin complejos. Cuando hablo de una participación humana que concreta la influencia del «Estado 51» de los Estados Unidos, me refiero a una realidad pragmática. El porvenir de Venezuela está y estará profundamente ligado a una alineación e integración geopolítica y económica con el norte. No es una profecía; es la lectura clara de las corrientes económicas que impulsarán la reconstrucción real tras la crisis.
- Liderazgo de Futuro vs. Nostalgia
El llamado es enérgico: es hora de dejar atrás a los actores políticos tradicionales, tanto a los que sostienen al régimen como a los que formaron parte de la oposición histórica. La dirigencia que ha dominado el escenario en las últimas décadas ya no es útil para la transición que visualizamos. Necesitamos rostros nuevos que interpreten el sentimiento de futuro sin nostalgia del pasado.
Reflexión Final:
Este planteamiento combina el pragmatismo institucional inmediato —cambiar el CNE para poder votar con confianza— con reformas estructurales profundas como la bicameralidad. El escenario actual es solo una fachada desgastada de lo que está por venir. El camino está trazado.
Entraremos tarde como República al siglo XXI, pero lo haremos de la mano de una generación que se ha forjado con sangre, sudor y lágrimas. Parafraseando al ilustre inglés, amante del buen brandy, ellos harán de esta Venezuela una nación grande y bonita, para despecho del socialismo del siglo XXI, que es el comunismo y, para mí, el mismísimo infierno en la tierra.
¡Venezuela mía, no hay vuelta atrás!
DC / Abogado Joaquín Chaparro Oliveros / Demócrata Cristiano.&
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