Suena la alarma 05:45 AM: Isabela se levanta de su cama y piensa: vamos, un día más es un día menos. Se mira al espejo y habla con ella misma: vamos quita esa carita, sé que estás cansada, pero comienza un nuevo día, a darle con todo.
Isabela todos los días se habla bonito, no solo cuando suena su alarma para levantarse a trabajar, sino que durante todo el día, se habla con amor, con compasión, con humor y hasta con ternura.
Pese a lo que esté pasando en su diario vivir, Isabela trabaja en tratarse con amabilidad, se dice: cometiendo errores es que aprendes, la idea es que no cometas el mismo error si no uno nuevo, para que sigas aprendiendo. Todo pasa, así que enfócate en lo que es realmente importante. Recuerda eres un ser humano con defectos, no eres perfecta, pero puedes hacerlo excelente.
Este es el mejor ejemplo de un buen diálogo interno, en el que Isabela no se autocastiga ni se maltrata. Al contrario, se motiva, se entiende, se acepta y aprende.
El diálogo interno determina qué tan bien o mal está tu amor propio, porque aunque no lo creas el cómo te amas y te hablas determina el cómo permites que te traten los demás y los límites que por tu salud mental, paz interior y el respeto que mereces, pones a tu alrededor.
Practiquemos más la autoevaluación y menos la autocrítica. Es muy distinto decirte: fallé, qué decepción, no sirvo para nada, a decir, esta vez fallé, lo volveré a intentar, mejoraré la estrategia y seguro lo lograré.
La autoevaluación es hacer una reflexión de ti mismo, de una manera más imparcial, constructiva y equilibrada en pro de mejorar. En cambio, la autocrítica hace una evaluación de ti mismo pero de forma severa y negativa, centrada en la culpa y en los defectos.
El diálogo interno no es más que esa conversación que tienes contigo mismo, es una interacción, es una plática, es como cuando hablas con tu mejor amigo o amiga, o esa persona que amas. Asimismo, puedes hablarte bonito, con cariño, amor, paciencia y darte ánimo, motivación y empuje cuando lo necesites.
Isabela no solo acostumbra hablar con ella misma, sino que además, habla con todo, humaniza los objetos y la naturaleza. Hablándoles los convierte en seres vivos que están a su lado y la escuchan. De cierto modo, se siente acompañada.
El diálogo interno es una rica terapia que todos podemos trabajar. Todos somos capaces de hablarnos bonito, de darnos ánimo, motivación, de reírnos de nosotros mismos y de llamarnos la atención con compasión.
¿Cómo te hablas? Por qué te tratas mal, por qué te hablas con negatividad, por qué te culpas de todo, por qué crees que no mereces algo bueno. Pregúntate, cuestiónate y te sorprenderás de las respuestas que puedes obtener cuando comienzas a cambiar tu diálogo interno negativo por uno positivo.
Responde estas preguntas: ¿Qué pienso de mí, qué siento por mí, que hago por mí? He ahí, la respuesta de muchas cosas que quizás no habías visto en ti, ni pensado y tampoco imaginado.
Cambiar la forma en que nos comunicamos con nosotros mismos en un ejercicio terapéutico. Trabajar en el diálogo interior positivo es tan enriquecedor porque disipa el dolor y nos permite sentirnos mejor.
Para hablarte bonito debes identificar y reconocer cuáles son tus enemigos internos y autorrespetarte, porque la crítica te desvaloriza, no te ayuda al igual que te exijas de manera desmedida.
Evita compararte con los demás, cada ser es único. Ten compasión de ti, sin sentir lástima de ti. Construye una relación contigo mismo de bondad y de empatía. Además, de autoamor, autoregalos emocionales, como tributos que mereces.
Eres valiosa. Eres capaz de alcanzar lo que te propongas, pero esto sólo lo descubrirás cuando desarrolles un diálogo interno positivo.
No olvides que como te hablas es en la forma que vives, por eso háblate bonito y vivirás agradecido.
Escrito por Aylen Bucobo / En todas las Redes Sociales @aylenbucobo


Comment here