La ubicación del Arca de Noé siempre ha sido un misterio biblíco, que investigadores han estado ansiosos de descubrir desde tiempos antiguos. Recientemente, encontraron una estructura en la formación Durupınar, cerca del monte Ararat, Turquía, que aviva la curiosidad de si se trata de este enorme barcom que sgún la Biblia salvó a Noé y su familai de morir en el diluvio.
El proyecto científico desarrollado durante 2026 está dirigido en Turquía por el arqueólogo Prof. Dr. Cenker Atila, de Sivas Cumhuriyet University, y cuenta con la participación de investigadores de distintas disciplinas. La universidad informó que el trabajo recibió autorización oficial de organismos turcos y que durante la temporada participaron cerca de 20 científicos y estudiantes de cinco países.
¿Qué encontraron al perforar?
La etapa más llamativa comenzó en septiembre, cuando el equipo empezó a obtener muestras de núcleo desde el subsuelo, alcanzando profundidades de hasta 18 metros. Según el grupo de investigación, los testigos recuperados contienen secuencias de suelo y sedimentos, además de intervalos con abundante material orgánico y cavidades.
Uno de los episodios que generó mayor expectación ocurrió cuando una broca se rompió a unos 4 o 5 metros de profundidad, después de encontrarse con una capa extremadamente dura. El equipo plantea como posibilidades que pudiera tratarse de madera petrificada o material altamente mineralizado, pero reconoce que esa interpretación debe ser comprobada mediante análisis independientes de laboratorio.
Y aquí está la diferencia entre un indicio y una prueba: que una broca se rompa contra una capa dura no demuestra que haya madera antigua debajo de la superficie. Tampoco las muestras con material orgánico permiten, por sí solas, afirmar que pertenecieron a una embarcación.
El laboratorio todavía tiene la última palabra
Las muestras obtenidas durante la campaña serán sometidas a estudios de composición, contenido orgánico, mineralogía, microscopía y análisis estratigráfico. El plan anunciado contempla que estos trabajos se desarrollen durante el periodo posterior a la temporada de terreno y que los resultados sean presentados durante 2027.
Por eso, no existe actualmente un informe de laboratorio que identifique madera trabajada, restos de una embarcación o estructuras construidas por seres humanos en las muestras obtenidas durante esta campaña. La investigación continúa abierta y sus responsables esperan que los análisis permitan determinar qué es realmente la formación.
¿Por qué hablan de posibles habitaciones y pasillos?
La perforación no comenzó desde cero. El proyecto se apoyó en estudios realizados anteriormente mediante radar de penetración terrestre (GPR), tomografía de resistividad eléctrica (ERT) y LiDAR. El equipo sostiene que esos estudios detectaron patrones lineales, intersecciones en ángulo recto y anomalías que interpreta como posibles espacios internos.
Sin embargo, una anomalía detectada por radar no equivale automáticamente a una habitación o un pasillo construido por personas. Precisamente uno de los objetivos de las perforaciones es obtener material físico que permita contrastar esas interpretaciones geofísicas.
Una formación que parece un barco desde hace décadas
La formación Durupınar se encuentra en la provincia turca de Ağrı, cerca de Doğubayazıt y al sur del monte Ararat. Su particular silueta, de aproximadamente 150 a 160 metros de longitud, hizo que desde el siglo XX fuera vinculada con el relato bíblico del Arca de Noé.
El sitio fue identificado en fotografías aéreas en 1959 por el capitán turco İlhan Durupınar. Desde entonces ha sido estudiado mediante distintas técnicas y ha protagonizado numerosas expediciones. La propia Universidad Ağrı İbrahim Çeçen mantiene una extensa tradición académica de investigaciones y simposios dedicados al monte Ararat y al supuesto Arca de Noé.
¿Y qué dice la geología?
Aquí aparece uno de los principales puntos de discusión. La interpretación geológica predominante ha considerado durante décadas que Durupınar es una formación natural, y un artículo académico de 1996 concluyó que la estructura podía explicarse mediante procesos geológicos sin necesidad de recurrir a una construcción humana.
Además, una publicación académica de 2026 sobre el patrimonio geológico de la región describe explícitamente la formación Durupınar como una estructura geológica natural con apariencia de barco.
Eso no significa que la investigación de 2026 haya quedado invalidada. Significa que las nuevas afirmaciones deben ser contrastadas con la explicación geológica existente. El propio proyecto reconoce que sus resultados necesitan nuevas verificaciones geofísicas y geológicas antes de establecer una conclusión definitiva.
Entonces, ¿encontraron el Arca de Noé? No, todavía no. Lo que existe hasta ahora es una formación con forma de barco, nuevos datos geofísicos, perforaciones que alcanzaron hasta 18 metros, muestras de suelo y material orgánico, además de una capa suficientemente dura como para romper una broca.
El punto decisivo será determinar qué composición tienen esas muestras y si existe alguna evidencia inequívoca de intervención humana. Para confirmar que se trata de una embarcación antigua no bastaría con encontrar material orgánico: sería necesario demostrar su origen, antigüedad y relación con una estructura construida.
La Universidad Sivas Cumhuriyet informó que los análisis de los núcleos y muestras obtenidos durante la campaña continuarán durante el periodo de laboratorio y que los resultados de la investigación se esperan para 2027.
Por ahora, la historia del supuesto Arca de Noé en Durupınar sigue exactamente donde estaba después de seis décadas de investigaciones: con una formación extraordinariamente llamativa, nuevas preguntas científicas y ninguna prueba definitiva de que allí se encuentre el barco descrito por la tradición bíblica.
El Magalla News
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