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La esclavitud. Por Aylen Bucobo

“La mentira es una esclavitud. Una vez que comienzas con una, terminas siendo su esclavo para siempre. En cambio la verdad te hace libre, íntegro y trasparente”

Las mentiras no tienen colores, ninguna es blanca, ninguna es negra, ninguna es más oscura o clara que la otra, la mentira es mentira y punto.

Mentir no solo le causa daño a quien lo hace, sino también al que le mienten, porque deja una carga, un malestar y un pesar en el cuerpo, mente y corazón de esa persona que termina haciéndole daño.

La mentira tiene tanta fuerza como la verdad en quien la expresa, porque quien la dice llega a creerse su propia mentira. Es una esclavitud, porque quien miente vive esclavo de su propio engaño y de siempre decir una mentira tras otra.

El único lado bueno de cuando te mienten y te das cuenta, es que te hace cuestionarte y cuestionar lo que te rodea, te abre los ojos, te lleva a tomar decisiones, a cercar tus relaciones, tu vida privada y a no creer en todo lo que te dicen.

De hecho, te enseña a darte cuenta cuando alguien te está mintiendo, y eso es algo que se puede desarrollar con el tiempo. Es una capacidad que todos tenemos.

La mentira duele venga de quien venga, pero aún más, de esas personas en la que depositamos confianza, afecto, cariño, con las que compartimos nuestra intimidad, alegrías, logros…

La mentira para algunos se convierte en un mal hábito, incluso conviven así, mintiendo todo el tiempo, por tanto, viven creyendo que sus mentiras son verdad o son reales.

La verdad de la mentira es que hace daño, duele, deja un cargo que luego trae efectos que se pueden ver reflejados en nuestra personalidad y el trato que le damos después a las personas.

El que miente busca un escape en la mentira, esconder o evadir algo de la realidad. Esto lo lleva a crearse una fantasía de creer que está en un estado perfecto o haciendo algo que le gusta, pero la cruda realidad es que la bola de humo crecerá dependiendo de la intención, la frecuencia de la mentira y el tamaño de la misma.

Además el que miente y pretende sostener una mentira por algún tiempo, le provocará estrés, ansiedad y baja autoestima, por tanto, aunque duela es mejor como solución conveniente decir la verdad.

Asimismo la mentira afecta la forma en la que nos relacionamos con los demás porque se pierde la confianza y va en contra de la paz mental y en consecuencia, termina dañando nuestro bienestar y vida cotidiana.

La mentira te termina dejando sola o solo, alejado de los seres que amas, porque perderán la confianza en ti y te verán siempre como un mentiroso o mentirosa, porque el que miente juega un doble papel o doble personaje. Por tanto, es mejor basar nuestras vidas en la sinceridad.

La mentira destruye vidas, relaciones, confianza y es una conducta que siempre termina descubriéndose, después de destruir todo a su paso. Generalmente la mentira proviene de seres cercanos, no de personas desconocidas, por eso duele más.

Si vas a decir una mentira, piensa antes en ponerte en el lugar de la otra persona, si a ti te gustaría que te mintieran. Reflexiona en cómo te sentirías si es a ti que te dicen una mentira, cómo te sentirías si alguien te engaña. Recuerda que una mentira trae otra mentira y así, sucesivamente hasta que se convierte en algo insostenible.

No olvides que una sola mentira lo cambia todo. Nada vuelve a ser lo mismo, ni las relaciones, ni el trato, ni la confianza, ni el compartir, nada absolutamente nada será igual.

Quien miente nunca querrá asumir su responsabilidad sobre alguna cosa o situación y esto se desprende de una personalidad inmadura, inseguridad y baja autoestima, por eso, tú decides si ser un mentiroso, si triunfar con la mentira o ser vencido por la verdad.

Escrito por Aylen Bucobo / En todas las Redes Sociales @aylenbucobo

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