Eso ha ocurrido entre ayer sábado 23 y el viernes 22 de mayo de este 2026. Hemos pasado la página del 28J y la ha pasado, nada menos que quien ha sido reconocido internacionalmente como vencedor de la elección presidencial venezolana de julio de ese año, Edmundo González Urrutia.
Con una ironía que no deja de sorprender, a dos días de cumplirse un año de la elección parlamentaria venezolana del 2025, los mismos actores que, bajo el supuesto de respetar la voluntad popular reflejada ese año 2024, promovieron en toda forma posible la abstención como herramienta política para enfrentar la acción gubernamental que desconoció lo ocurrido el 28 de julio, han concluido que ese momento pasó, eso que otros ya sabíamos.
Recordemos al respecto que, antes de la elección de mayo del 25, tanto el presidente Lula como Petro, propusieron como salida a la crisis venezolana una nueva elección presidencial, sugerencia esa que fue rechazada de plano por los principales factores políticos venezolanos que, internamente y por el mundo, sostenían que debía respetarse el resultado presidencial desconocido.
Si esa solicitud, que no dudo estaba conversada con el señor Maduro hubiere sido aceptada, proponiendo como contraprestación la designación de un nuevo CNE y hasta un TSJ, habríamos tenido un nuevo presidente, dos poderes públicos fundamentales reestructurados y adicionalmente, no estaríamos sometidos a la tutela que, cuando menos a algunos, nos avergüenza.
Recuerdo que, en ocasión a una columna que escribí donde observaba la conveniencia de la propuesta Lula-Petro, un dirigente político por el cual siento profundo respeto, me respondió que era lo más lógico pero que, para quien lideraba la fuerza de cambio del país y para el mismo EGU, era inaceptable.
Hoy, con casi 2 años de retardo, a ella hemos llegado, con una diferencia no menor, sin fecha cierta de realización pues, en nuestro país la elección presidencial se hará cuando el tutor quiera y no cuando el voluntarismo opositor lo estime.
Mientras ese tiempo llega, en la Asamblea Nacional, con una muy exigua representación opositora gracias a la abstención que ello generó, se sustituirán a los miembros del tsj y seguramente a los integrantes del cne, quizás -ojalá que no- sin la decisiva intervencion de los reunidos en Panamá.
En política, como en la vida misma, hay que analizar escenarios y pensar con cabeza fría, muy fría. Cuando no ocurre, pasan cosas como las que hemos visto y, porque no, estamos padeciendo.
Cierro con esto: EGU no ocupará Miraflores. Sin embargo, a él -que no es político- hay que agradecerle su disposición de abrir un camino para un cambio, a riesgo de su tranquilidad y la de su familia. Son los sacrificios que, a veces, algunos hacen.
Gonzalo Oliveros Navarro
@barraplural
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