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¡LAS MARGAS! Por Carlos Labrador

Lo sucedido en esta planta de compresión de gas, situada en el Bloque 5 del Lago de Maracaibo, más que buscar culpables, obliga a revisar la situación de inseguridad que atraviesan los trabajadores petroleros. Lo reseñado en las redes sociales, difundido por los propios trabajadores, debe llamar a una profunda reflexión sobre el funcionamiento de las instalaciones petroleras. Es decir, surgen una serie de interrogantes: ¿ese fuego de gas se apaga con agua?, ¿las bragas de los trabajadores son de tela ignífuga?, ¿contaba esta instalación con lanchas de evacuación?, ¿los planes de simulacro y contingencia se desarrollan constantemente?

Lo visto en los videos indica que nada de eso se venía desarrollando. También preocupa el silencio de los chinos, por ser estos quienes administran estas instalaciones. Ni hablar de los sindicatos o de la propia FUTPV: complicidad absoluta. Es grave, muy grave, el alto riesgo al cual están expuestos los trabajadores y las instalaciones de nuestra industria. De ahí la necesidad urgente de tomar cartas en el asunto, y todo empieza por reconocer, la alta gerencia y el propio Estado, que PDVSA está en un estado de emergencia. No es con paños calientes que se le dará una solución; es como lo decía Henry Ford: a un gran problema, una gran solución.

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