Nicaragüenses exiliados en España acusan a Kitty Monterrey, presidenta del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), de practicar nepotismo y favoritismo hacia familiares y allegados, incluso al enviar a su hija a encuentros de la Internacional Liberal (IL) en representación de ese partido.
La denuncia se inscribe en un debate más amplio sobre la restauración de los valores políticos frente a la corrupción, un reclamo que recorre a los partidos en el mundo y que se vuelve más urgente en la fragmentada institucionalidad partidaria de Latinoamérica, y en particular de Nicaragua.
Las fuentes, que se comunicaron con Decenio, describen a Monterrey como la “mandamás” del partido y la califican de “nepotista, prepotente y caudillista”.
Según su relato, esa forma de conducción se ha mantenido durante los años en que presidió CxL dentro del país y después en el exilio.
Los denunciantes también cuestionan el rumbo que ha tomado el partido desde su fundación. Señalan que CxL nació seis meses antes de las penúltimas elecciones municipales, luego de que se le otorgara la personería jurídica, un trámite que atribuyen al pacto entre su fundador, Eduardo Montealegre, y Daniel Ortega, actual dictador de Nicaragua.
Entre las actitudes que señalan como caudillistas, mencionan que Monterrey ya tiene a un sobrino, Rodrigo Monterrey, en la directiva departamental de Granada y que, además, en algunas ocasiones ha enviado a su hija a reuniones de la Internacional Liberal representando a CxL.
Localizamos a Juan Sebastián Chamorro que se manifiesta que nos atiende por su parte con gran amabilidad, y nos emplaza a otro momento, ya que sus obligaciones actuales no le permitían hablar y, para este asunto, necesitaba tratarlo en profundidad y con tiempo. Desde aquí agradecemos profundamente su atención e interés y esperamos poderlo hacer brevemente y dedicarle el espacio que se merece.
Una victima de la dictadura de Daniel Ortega que ha sufrido el presidió y la represión y que tras el exilio se le ha arrebatado lo más sagrado para cualquier ciudadano, la nacionalidad, algo que no se puede aceptar ni tolerar.
La llegada de Chamorro a las filas de lo que queda de CxL también ha sido cuestionada por militantes provenientes del liberalismo, el conservatismo, el socialcristianismo y ex Contras, quienes lo miran con desconfianza. CxL, al igual que otros partidos de origen democrático, perdió su personería jurídica en 2021 por decisión del régimen de Ortega.
Esa desconfianza hacia el nuevo coordinador de CxL, según los denunciantes, se sostiene en que lo consideran un “advenedizo” en el partido y en la derecha misma, como él se auto nombra de ser de esa corriente ideológica.
“Él no nos representa y menos a los jóvenes”, dijeron, al recordar que proviene de las filas de la Juventud Sandinista y que es hijo de Javier Chamorro Cardenal, fundador del periódico El Nuevo Diario, al que describen como abiertamente sandinista desde inicios de los años 80 y que, según afirmaron, llamaba “bestias” a sus hermanos de La Contra durante la guerra de esa década. Dicho medio ya no existe, según hemos corroborado.
Tanto Rodrigo Monterrey como Chamorro se encuentran en el exilio, al igual que la señora Monterrey. No así el fundador de CxL, Eduardo Montealegre, quien aparentemente ahora está desligado del partido, dedicado a sus negocios, y quien reapareció sorpresivamente meses atrás en redes sociales, dejando entrever una posible candidatura presidencial bajo la tutela y posible coacción del régimen orteguista.
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