Opinión

¡No más patria! Por Luis F Córdoba Reyes

“El hombre no nació para defender un pedazo de tierra”

El hombre se ha dedicado a delimitar todo a su paso con el único propósito de controlar lo que él denomina conquista, dentro de esta conquista está el pensamiento, el sentimiento, la psiquis y el estómago.

El mundo siempre se ha estado matando, por culpa de la religión, por tierras, política y por ideologías fundadas por personas que hoy día no existen, pero que aún siguen haciendo daño, porque lograron convencer a ingenuos y envidiosos.

Los grandes líderes que logran arrastrar a sus seguidores para defender sus caprichos, temores y deseos; hacen del pecado, de la tierra, de la ideología, sus motivos para dar la vida por demostrar el poder de lo que a la final no se ve.

La religión, el partido, la idea y el pensamiento siguen destruyendo naciones y comunidades, haciendo olvidar al hombre que es un ser libre y autónomo, es por ellos que los que llamamos líderes no son más que unos encantadores de piadosos y obedientes.

No más patria… Esta palabra que para muchos lo es todo, no es sino el lugar donde se nace, donde se pertenece por motivos históricos o jurídicos, es una cédula, un himno o una bandera que te identifica pero que en vez de darte libertad te esclaviza.

No más patria, cuando por ella tienes que dar la vida sin saber el por qué, cuando tienes que odiar a quien no te acompaña en tu nacionalismo o fanatismo, cuando por ella termina siendo un eslabón más de una dolorosa cadena.

La humanidad no dejará de matarse por tierras que ni la reconoce como dueña, tierras que lo único que tiene de diferente son unas líneas que denomina fronteras, fronteras que de paso son invisibles para el ojo humano.

La patria que sí se debe de defender es esa masa que llamamos cuerpo, la que no identifica y nos protege del frío, la que nos sirve de cajón para que nuestras ideas fluyan y como protectora de nuestros sentimientos y con ellos la bella libertad.

Los grandes manipuladores son los que logran que los estúpidos se maten patrióticamente sin ni siquiera recibir el agradecimiento del pedazo de tierra que los vio nacer.

Él tirano alemán Adolfo Hitler decía “El objetivo por el cual tenemos que luchar es el de asegurar la existencia y el incremento de nuestra raza y de nuestro pueblo; el sustento de sus hijos y la conservación de la pureza de su sangre; la libertad y la independencia de la patria, para que nuestro pueblo pueda llegar a cumplir la misión que el Supremo Creador le tiene reservada”.

Por frases tan bellas como esta el mundo se mata, sin saber, si su supuesto enemigo sólo le interesa vivir su propia vida, sin importarle su tan adolorida patria.

“Cada quien enfrenta una guerra a su manera y a su medida, preocupémonos por salir airosos de ella, sin meternos en la de los demás y dejemos la patria tranquila”.

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