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Opinión Del Discurso Político: Semana Mayor y sus tradiciones Por José Cándido

Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!.

La semana mayor o semana santa, para el cristianismo católico, es un lapso de tiempo que va desde el domingo de Ramos, hasta el domingo de resurrección; sin embargo cada región de nuestro país, tienes sus propias costumbres y tradiciones muy de acuerdo a su idiosincrasia ancestral, pero es la comunidad católica la que mayormente a sembrado costumbres que han ido de generación en generación, como los devotos del nazareno y los del santo sepulcro, y se diferencian uno del otro por cuanto el primero el día mas importante es el miércoles; en tanto que para el segundo el día mas importante es el viernes; luego está la resurrección de Jesús de Nazaret, donde el domingo de pascua realizan procesiones del Cristo resucitado, de tal modo que nuestro país siempre desde sus comienzo ha sido fiel a sus tradiciones, aunque no fiel en su fe.

Son realmente bastas las viejas creencia y costumbres sembrada por la iglesia católica a los nativos, como el hecho de no comer carne roja los días jueves y viernes, porque se entra en pecado, contra el Cristo redentor, comiendo su propia carne, como la creencia de no bañarse, pues el castigo era el que, se transformaría en pescado; de igual la creencia de que las personas no podían tener relaciones intimas, porque, en castigo se quedaban pegados, o la creencia de que no se podía hacer ningún tipo de ruido, ni apalear objeto alguno, porque las personas entraban en verdadero pecado.

Pero la gastronomía criolla también juega papel importante para la celebración católica, donde se impone la tradición de comer pescado, como la curubina el bagre, la sapoara, el tajali, el cazón, el carite, y la cachama, sin que falte  el tradicional roedor, o chiguire, carpincho o capibara, que en esas contradicciones históricas del catolicismo, se manifiesta en las llanuras venezolanas, de tal modo que salan el salón de carne para asemejarlo al pescado; y digo la contradicción, porque dice La Palabra, que es inmundo comer roedores; pero al paladar del venezolanos en esta degustación, también hay la tradición de la arepa de harina de trigo en los andes venezolano, el guisado de alverjas, el pisillo, el guiso de garbanzos,  el dulce de apio, el majarete, la chicha de maíz, y el tradicional  dulce de cabello de ángel y de lechosa; sin que falte el dulce de leche y queso maracucho; pero lo que rompe el celofán de todas estas tradiciones y costumbres criollas católicas, es la quema de Judas, el día domingo, allí la picardía criolla se manifiesta de distintas maneras, y es que la quema del Iscariote hace renacer en el venezolano su espíritu vengativo y lo refleja con mayor ahínco en la parte política, y el accionar de sus gobernantes, cuando hacen el reflejo de cual político es, el judas Iscariote de año, para el país, para los Estados y los municipios; por lo que mucho me temo que en este 2020, vamos a estar abarrotados de judas, veremos muchos símiles de la realidad del país, veremos quién es el más aludido si es del gobierno o es de la oposición criolla.

Frente a la realidad católica, esta la realidad de la Iglesia Cristiana Evangélica Pentecostal, pues no ven la semana mayor del mismo modo, para los cristianos evangélicos,  es el tiempo para recordar la muerte de Cristo El Redentor, y la manera de conmemorarla es reuniéndose en jornada de vigilia, para la oración y la adoración, que va desde el jueves a las 9 de la noche hasta el viernes a las 9 de la noche, es decir 24 horas, es una reunión de adoración al Dios viviente, es la exaltación del que vive Cristo Jesús; levántate, hoy es día de tu salvación, durante este tiempo se realizan cultos de Adoración a Jesús para reconocerle su Grandeza, de sanación y bautizos a nuevos creyentes, además de pedir por la sanación y paz  para la humanidad.

Lo importante es comprender la idea del mesías, por que vino y a que vino, desde los tiempos remotos de la humanidad, fue el profeta Isaías quien en el siglo VIII, a.C. antes de Cristo en el capítulo 2, versículos 2,3, 4 y 11:6, comienza a hilvanar sobre el que a posterior viene, ya nuestro padre celestial y Juez de la tierra, había tomado la decisión en darnos a un mesías, que nos salvaría del pecado, como en efecto ocurrió en darnos a su hijo para que sea ministro de nuestros pecados, y librarnos del yugo de la maldad y darnos vida eterna, por tanto el mesías es el ungido de Dios, descendiente directo de la línea del Rey David, descendiente directo de Moisés a su vez de Abrahán; por ello el mesías observaba la ley de Moisés y el tora, y lo ratifica cuando dice según Mateo 22: 37-40: Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu mente; de segundo amaras a tu prójimo como a ti mismo, que configura no solo un mandato, sino que estampa la obediencia del Cristo redentor, al Dios Padre Celestial; pero además ratifica su amor profundo por la humanidad, por su prójimo, por el cual dio su vida en la crucifixión del calvario.  

Mas allá de las fiestas paganas y sus tradiciones, en estos tiempos de la semana mayor, creo en la necesidad de renovar nuestros votos en la Fe, en pedirle a nuestro redentor nos restaure para la vida eterna, así como el país necesita restauración, somos los descendientes directos del pueblo de Israel quienes necesitamos la misericordia de nuestro padre celestial; a él debemos voltear nuestra mirada, hacia el Glorioso Padre celestial, al Dios del universo, no solo por la crisis que atravesamos como nación o como humanidad, si no como hombres y mujeres que nos hemos desviado del camino en Cristo Jesús, y hoy por hoy estamos inmersos en una nación peor que Sodoma y Gomorra, tan igual como babilonia y Judá cuando se desviaron del hacer lo correcto; es tiempo de pedirle a nuestro Dios todo poderoso, que nos haga una circuncisión en el corazón, para que nos devuelva la mansedumbre, la justicia y la rectitud que hemos perdido como pueblo, como nación, como individualidad; porque la ira del creador es tardía, pero nos llegara,  y tocara nuestras puertas, y he allí donde debemos dar testimonio de lo que fuimos y lo que somos por nuestro labios, porque ya nuestro creador lo sabe; por ello la necesidad de que cada uno renovemos nuevo pacto con nuestro Cristo Redentor, basado en la Fe, y la obediencia hacia el Dios del Universo, en su Palabra, como Padre, Hijo y Espíritu Santo, redimidos en Justicia, Rectitud e Integridad Cristiana, Aleluya, para no ser desechados como descendencia de Israel, permanentes hijos del pecado, volveos a nuestro Dios con humildad y en sometimiento a su ley, el perdonara nuestros pecados y no se acordara mas de ellos, porque el es grande y misericordioso, sabio, justo e inequívoco, así ha dicho Jehová.  

Dios y soberanía

MovCívicoRepublicanodVnla@gmail.com.

                     José Cándido

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