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Opinión: El derrame de Morrocoy, Por Andrés González

Venezuela vivió el peor desastre ecológico de su era reciente, el derrame de petróleo de Morrocoy. Un grupo de estudiantes viajó al lugar a registrar el daño y a recoger testimonios. En este especial, contamos su historia.

Cuando el agua se pinta de negro

Han sido días tristes en el Parque Nacional Morrocoy. En una época en la que sus playas deberían estar llenas de temporadistas, mueren peces, manglares y el agua se mancha con aceite. Las otroras playas más famosas del país hoy están lúgubres.

La razón: el mayor desastre ecológico del cual el país tenga registro en su pasado reciente. 25.000 barriles de crudo fueron vertidos al mar desde la refinería El Palito, ocasionando un grave daño al ecosistema de la región. Según la Asamblea Nacional, los daños podrían extenderse por más de 50 años. La respuesta de las autoridades y organismos internacionales ha sido el silencio total.

Frente a la inacción de las autoridades, diversas organizaciones ambientales y los lugareños han tratado de mitigar el impacto del derrame. Sin embargo, es poco lo que pueden hacer, el daño se extiende por decenas de kilómetros de la costa de Carabobo y Falcón.

Un grupo de estudiantes viajaron a las costas de Carabobo para saltar la censura oficial y registrar el daño. En este especial contaremos su historia y los testimonios que recogieron, no sin antes hacer un recuento del grave estado de las instalaciones de PDVSA y los riesgos al ambiente que acarrea.

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Tornasol en la Playa de El Palito. Foto Cortesía.

PDVSA, una bomba ambiental

Durante mucho tiempo Petróleos de Venezuela fue una referencia en seguridad industrial. Los accidentes eran escasos, los derrames eran casi inexistentes y se cumplían las normas de seguridad. Gracias al talento para destruir del chavismo, todo eso se acabó.

De una de las mayores productoras de petróleo del planeta solo quedan los restos. Tuberías desvencijadas, instalaciones abandonadas, decenas de taladros inoperativos y trabajadores huyendo en desbandada. La situación es penosa para una empresa que en 1998 producía 3.4 MBD, pero que hoy produce entre 300 y 400kbd de petróleo. El estado Zulia es un caso extremo; de 1.5 MBD en 1998, para la primera semana de agosto produjo 11.9kbd, una baja del 99%. Este es el resultado de años de desinversión y falta de mantenimiento.

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Refinería Cardón, Punto Fijo. Un líquido verde sale de la refinería y va directo a la playa

Las sanciones impuestas por los Estados Unidos a PDVSA agravan la situación, ya que a la estatal petrolera le es muy difícil conseguir clientes para su crudo. La capacidad de almacenamiento de crudo está a tope, con depósitos llenos y varios tanqueros en altamar cargados con millones de barriles.

“El derrame de petróleo a causa de las precarias condiciones de PDVSA ocurre en todo el país. Ahora mismo en el Oriente hay un tanquero hundiéndose con un nuevo cargamento altamente tóxico para el mar”, declaró a El Pitazo el diputado Luis Stefanelli.

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El fuego consume dos tanques de gasolina en refinería El Palito. Getty Images.

Con la capacidad de refinación por el piso, con un número marginal de clientes y con almacenes llenos, PDVSA se transforma en una bomba ecológica que puede ser catastrófica. Los derrames petroleros son recurrentes y los residuos de las refinerías caen al mar sin tratamiento alguno.

Derrame de El Palito, desastre ecológico

Desde hace años, Venezuela ha importado combustible debido al pésimo estado del parque refinador del país. Hasta la imposición de sanciones en enero de 2019 el proveedor principal fue Estados Unidos, luego de eso a PDVSA se le empezó a hacer cuesta arriba conseguir otros proveedores para el combustible. Con la sanción a Rosneft Trading en marzo de 2020, Venezuela se quedó sin operadores de crudo, iniciando así la más grave escasez de combustible que haya vivido el país desde el paro petrolero de 2003.

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Venezuela es un país afectado por una grave escasez de gasolina.

Frente a esta contingencia, Maduro extrajo nueve toneladas de oro (unos 500 millones de dólares) de las reservas internacionales para comprar combustible a Irán y pagar reparaciones al parque refinador, según reseñó Bloomberg.

El objetivo era reactivar las refinerías lo antes posible. De acuerdo a Argus, un avión de Mahan Air hizo entre 20 y 25 vuelos directos Teherán-Punto Fijo para transportar equipos y personal necesario para reparar las refinerías entre abril y mayo.

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Trabajadores de PDVSA a la llegada de 5 buques de Irán en mayo.

Con muchos problemas, PDVSA pudo reactivar parcialmente el parque refinador, produciendo gasolina de forma marginal. Esta pírrica producción de combustible produce desechos peligrosos que no son adecuadamente tratados al momento de su disposición final en el ambiente. “Cada vez que prenden esa catalítica [La de El Palito], hay una fuga de residuos que terminará matando el Parque Morrocoy”, aseveró el diputado Luis Stefanelli en entrevista con César Miguel Rondón.

Los constantes intentos de la estatal petrolera de reactivar la refinería El Palito ocasionaron una falla y el posterior derrame de crudo, según confirmó el profesor Eduardo Klein a El Carabobeño. El derrame, que ocurrió entre el 19 y el 22 de julio, se extiende por 250 kilómetros cuadrados, una superficie poco menor al lago de Valencia.

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Fotografía satelital de la refinería. (Cortesía a El Carabobeño: Eduardo Klein, USB)

El vertido de petróleo ocurrió porque los sistemas de intercambiadores de calor se contaminaron con petróleo cuando los operadores intentaron aumentar la producción de combustible, dijo un gerente de la refinería a Argus. Se estima que 25.000 barriles de petróleo fueron vertidos al Mar Caribe, pero no fue hasta el domingo 2 de agosto que pescadores avisaron el daño.

Otro vertido de desechos ocurrió el 8 de agosto desde El Palito, esta vez desde la laguna de oxidación de la refinería. Ante la imposibilidad de que la laguna de oxidación procese los desechos de la actividad refinadora, estos van a dar directo al mar cuando el estanque se rebosa, reporta El Pitazo.

Estudiantes activos para denunciar el daño

El pasado 10 de agosto, un grupo de estudiantes de la Universidad de Carabobo y la Universidad Arturo Michelena viajaron hasta las zonas de El Palito, municipio Puerto Cabello, para documentar el daño ocurrido por el derrame en las costas de Carabobo.

Gabriel Cabrera, estudiante de derecho de la Universidad de Carabobo, declara a Politiks que lo primero que vieron al llegar fue que el mar se había puesto tornasol, un tono similar a un arcoíris que se forma cuando se mezclan el agua con algunos hidrocarburos. También, el oleaje formaba vetas de petróleo en la playa, que quedaban allí y llenaban las piedras y la arena.

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Gabriel Cabrera de la UC registra el daño. Foto cortesía.

La zona de El Palito es bastante pobre, con una economía que vive de la pesca, un sector que según datos del BCV ha caído en más del 90% desde 2013. Sin duda, este derrame fue un duro golpe para los habitantes de la costa.

En la zona de Playa Blanca, un grupo de 400 pescadores denuncian que durante el último mes la industria se ha venido abajo. A 20 kilómetros mar adentro hay coágulos de petróleo que matan los peces que podrían servir de comida. “Eso no es gasoil, eso es petróleo, tuve que forcejear para sacar la mano de ahí”, afirma un pescador que dio su testimonio.

Otros pescadores mostraron sus guías de pesca, que se supone que son blancas, y estaban negras por las manchas de petróleo.

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Vetas de petróleo en la arena del mar. Foto cortesía.

El 27 de agosto, el grupo volvió a viajar a la zona afectada, esta vez yendo al estado Falcón. Lo que reportan es que desde ese estado se nota menos el derrame, se forman vetas de petróleo en la costa y burbujas en la arena por la capa de aceite. Según nos revela Cabrera, el corredor turístico fue afectado.

Un hallazgo importante fue que para limpiar la playa PDVSA no ha aplicado los protocolos internacionales. En cambio, contrataron a personas de la zona para limpiarla, las cuales tomaron palas y arrimaron los grumos de petróleo de la arena hacia la carretera, ubicada a unos 100 metros de la playa. Más de un mes después, aún se ven los grumos de arena manchada en el peaje de Boca de Yaracuy ubicado en la entrada de Falcón.

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El petroleo mancha la costa. Foto cortesía

Las gestiones internacionales

En aras de denunciar la violación de derechos económicos y sociales de los lugareños, los estudiantes entregaron cartas donde se registra la situación a cinco instancias internacionales: la misión diplomática de la Unión Europea, a la CEPAL, al Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, a la embajada del Reino Unido y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

“Gran parte de la población del litoral del Estado se ve afectada por la negligencia existente por parte del Estado venezolano sobre la estatal petrolera”, expresa una carta dirigida a la Alta Comisionada de DDHH de la ONU, Michelle Bachelet, firmada por 37 organizaciones civiles, entre las que destacan la Federación Nacional de Estudiantes de Derecho (FENEDE) y el Centro de Activismo y Desarrollo Democrático.

Un ecocidio en marcha

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“Otro día, otro desastre ambiental firmado por PDVSA”, así reseñaba la periodista de Reuters, Marianna Párraga, sobre una orden que dio Bonaire a la estatal petrolera de mover el petróleo de sus tanques de almacenamiento en esa isla, por el grave riesgo ecológico que ello significa.

Noticias como estas ocurren todos los días en el séptimo país con mayor biodiversidad del planeta, cuyo 21,76% del territorio son parques nacionales o monumentos naturales.

Hace unos años solo se hablaba del Arco Minero del Orinoco, una zona donde se extrae oro para financiar a la dictadura venezolana. Al día de hoy, estos desastres ecológicos son cada vez más frecuentes. Solo por mencionar un par de ejemplos, está el hundimiento del buque Nabarima en el golfo de Paria, que corre el riesgo de esparcir 1.3 MBD en el Mar Caribe; o los derrames de petróleo que se mezclan con agua e inundan la ciudad de Cabimas, que fueron denunciados por el periodista Lenin Danieri el 02 de septiembre.

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Arco Minero del Orinoco.

Son pocos los activistas internacionales que alzan su voz frente a estos desastres. Sobre el derrame de Morrocoy, la famosa activista Greta Thunberg hizo poco más que un saludo a la bandera al tuitear: “Un gran derrame petrolero ha ocurrido en las costas de Venezuela, pero se ha dado muy poca información oficial”.

Frente al colapso del Estado y con un liderazgo indolente que solo le importa mantener el poder, es positivo que estudiantes y organizaciones de la sociedad civil denuncien esta clase de situaciones, que muchas veces son difíciles de reportar por la falta de señal porque son zonas rurales.

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Buque Nabarima

El derrame de Morrocoy ha sido el peor desastre ecológico que ha padecido Venezuela en los últimos años. Sin embargo, mientras la supervivencia del chavismo en el poder dependa de la profundización y explotación de sus actividades económicas extractivas, el medio ambiente corre peligro.

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Derrame de petróleo en playa de Morrocoy

No habrá daño ambiental que detenga la voluntad de poder del régimen chavista. Mientras este siga en el poder, siempre habrá un ecocidio a la vuelta de la esquina. Las costas, playas, ríos, selvas y bosques en Venezuela no están a salvo: perecen diariamente bajo el signo de una revolución que, aunque vista de rojo, las ha teñido de negro.

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