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Opinión: La burra siempre tira pa´l monte Por Iván Colmenares

El gobernador afirmó amenazante que “todo aquel que atente contra la tranquilidad del pueblo con falsa información, será puesto a la orden de los organismos de seguridad”. No sé qué pasó con el tipo agradable que resultaba hace pocos años para su entorno. Se ha convertido, me han dicho, no me consta, en arbitrario. Deben ser los tiempos. No quisiera estar en sus zapatos. A éstos, por sus bocas, no por sus obras porque han hecho pocas, a pesar de haber manejado la más grande bonanza de país americano alguno, los conoceréis.
La misma respuesta, la misma actitud, el mismo desplante, los desdenes y el desprecio contra el pueblo al que dijeron amar y la amenaza, contra quienes pensamos distinto y ahora peor, si desmentimos a un régimen que no tiene la mínima confianza de los habitantes de esta tierra y que se sostiene sólo por las bayonetas inmorales que no están al servicio de la Patria sino a una élite señalada por la primera potencia mundial, por lo menos en armas, porque los chinos los acaban de arrodillar con un virus, pandemia que dará origen a muchas investigaciones basadas en tantas teorías que han salido a la luz pública.
El COVID 19 nos deja al descubierto, sobre todo y yo no sé algunos de dónde sacan tanta esperanza, cuando lo único comprobable es que el sistema de salud público de nuestro país está destrozado como todos los otros sectores de la vida nacional. E insisto en la irracionalidad de muchos, cuando su única preocupación a veces es la gasolina, sin pensar en la bomba de tiempo que significa el virus chino en los venezolanos que no resguardan su salud y les importa un carajo la de los demás, cuando se aglomeran como lo hacen en las bombas, en los abastos chinos también, sin las medidas preventivas repetidas hasta la saciedad por todas las vías. Ah. Pero un mes después de anunciarse lo de la pandemia, sale el gobernador a anunciar que reducirán la jornada de trabajo de los negocios y ahora sí rayarán una distancia de dos metros en los establecimientos comerciales para resguardar a los compradores. Y nos preguntamos, por qué se llevan a la gente detenida, cuando en las policías no hay suficiente espacio para tanta gente. Por cierto, vuelvo a preguntar sobre la población privada de libertad en las cárceles venezolanas, donde hasta hace pocos días se tuvo noticias de tuberculosis, que es la enfermedad del hambre, cómo sería el desastre si alguien se contagia de coronavirus. A menos que también como a los policías y guardias nacionales que andan en grupos, lo único que los afecte es la kryptonita de Supermán.
El autoritarismo y el militarismo siempre ha sido la respuesta de Maduro, y antes de Chávez (no se olviden quien mandó a ejecutar el Plan Avila el 11-4-2002). Amedrentamientos, aprovecharse de las circunstancias para arremeter contra miembros del equipo de Guaidó, médicos o simples ciudadanos que emiten una opinión distinta a la del régimen. Incluso, que no tienen ninguna autoridad, como la Primera Dama de Trujillo que mandó a detener a una médico. O la esposa del Presidente del TSJ que ordenó la detención de una madre soltera acarigüeña de 31 años, hija por siempre de un gran amigo, que ha sido aliado del proceso revolucionario en los últimos 20 años, simplemente porque escribió en la cuenta de twitter de la señora de Moreno, por el delito de odio. No me jodas. Y que ley se le puede aplicar a Diosdado Cabello por las cuatro horas semanales donde vomita su odio y expone al escarnio público a mujeres y hombres que no son de su gusto personal.
Y me detengo en lo de la gasolina. Porque indudablemente este es el peor retrato que se le hace hoy a la Guardia Nacional. Yo no sé si alguien tiene estima por este cuerpo hoy, pero el espectáculo de las estaciones de servicio, los coloca en condición miserable. Primero por el negocio de dos dólares por litro de gasolina. Luego por permitir, la cola de los alcaldes y de los enchufados, mientras se les niega la gasolina a los agricultores, a los médicos y al personal esencial de esta pandemia. Y, sin embargo, todos saben que gasolina pronto no habrá definitivamente. A menos que…
Hay muchas cosas más que decir. Pero a veces, hasta dan ganas de rendirse, porque parece que no tuviéramos sangre en las venas.

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