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Opinión: La verdadera Rebelión de las Regiones Por Luis “Balo” Farías

¿Que significado tiene la frase: La Rebelión de las regiones?
¿Cual es la verdadera Rebelión de las regiones?

El diputado Franklin Duarte, ex-representante de los ciudadanos Tachirenses ante el parlamento nacional, tratando de darle significado a una manera de hacer política en contra del sentir de sus electores, emite sus primeras declaraciones luego de la traicion al pueblo soberano, y tratando de justificar que su accionar en el irregular nombramiento de la directiva de la Asamblea Nacional, se trataba de un movimiento llamado “Rebelión de las regiones” buscando así de enlodar un trabajo serio de años de estudios y propuestas para modernizar al país.

Por supuesto, nada de eso tendría efectos sino estuviese apuntalado por su socio en este aberrante hecho histórico, por uno de los culpables del descalabro nacional: Nicolas Maduro Moros quien secundando al primero en su irrita “presentación de la memoria y cuenta” hace referencia también al hecho de que se trata de un movimiento al que llaman “La Rebelión de las regiones” ocasionando una lógica confusión en las personas que nos siguen y a quienes va dirigida esta aclaratoria.

La Rebelión de las regiones es el título de una obra de literatura cuya propiedad intelectual descansa además de mí, en un equipo donde destacan Don Julio Belisario Mejias, el Dr. Gaston hernandez y Don Rafael Grosscors Caballero, libro que cumplió su permisado para su impresión y divulgación bajo el deposito legal número: TA2017000081
ISBN: 9789801271024

La explicación de su contenido la hace de manera magistral la introducción al libro que preparo Don Rafael Grooscors Caballero y que acá les transcribo:

LA REBELIÓN DE LAS REGIONES

Rafael Grooscors Caballero

Parecería una simple frase efectista para llamar la atención de un discurso de orden regionalista, pero “La Rebelión de las regiones”, tiene aún mayor profundidad en cuanto apunta a una definición estratégica cada vez más necesaria.

Mis amigos del Táchira, han tomado para sí esta unión de cinco palabras como idea para revestir de un toque populista su extraordinaria propuesta bien titulada “Proyecto País Venezuela reconciliada”, la cual, a nuestro juicio, conforma la única tesis formulada públicamente para reconstruir el país, una vez enterrado el drama que hoy vivimos y que es una anarquía, una anomia, un antigobierno, incluso con el calificativo ideológico de “socialismo del siglo XXI”.

Pero “La Rebelión de las regiones”, seriamente asimilada, aspira, a transformarse en una táctica de lucha que no sólo quiera “cambiar” al presente gobierno, sino propiciar un gran cambio, para siempre, de la historia política de Venezuela, apresada por un estilo autócrata que identificamos, como una mala herencia de la Colonia.

Nuestros libertadores, tanto Miranda, el Precursor, como Bolívar, el Libertador, trataron de copiar el modelo de “Unión de los Estados” dado en Norteamérica en 1776, uno para toda la América del Sur y el otro para lo que llamó “La Gran Colombia”, fracasando ambos en cuanto a la formación de un estado de conciencia que sembrara en nuestras sociedades liberadas del yugo español, la idea prevaleciente de la democracia de los “enciclopedistas”, consagrada ella en un ejercicio pleno e irrestricto de la libertad, en una justicia en función del respeto a los derechos de todos y una fraternidad concebida para crecer, transformarse, innovar y ganarse el futuro, en cada paso de cada día por venir.

Las pequeñas debilidades de sus principales colaboradores, hundieron la grandeza de sus propósitos en la medida en que “compraron” el atractivo del absolutismo, para hacerse “caudillos” y alcanzar el poder, en franco ejercicio autócrata y no demócrata.

La separación y no la unión tomó la representación de la soberanía territorial y cada quien se “alzó” con lo que tuvieron a mano, condenando a Iberoamérica a sobrevivir en un marco cada vez más insolente de atraso contumaz.

“La rebelión de las regiones” apunta hacia una dirección distinta, en el sentido de que se divorcia de los grandes centros absolutos de poder absoluto. Desarrolla el concepto de la autonomía, no sólo para gobernarse, sino para auto-gestionarse y darle viabilidad dinámica a la unión para crecer, pensar, hacer, construir, penetrar la realidad del mundo cambiante y ubicarse en él, tomar su velocidad de cambio y competir con lealtad, trabajando cada quien para lograr mayores y mejores resultados en su esfuerzo, siempre entendiendo al hombre como sujeto creciente de bienestar, dignificándolo y engrandeciéndolo.

“La rebelión de las regiones” como una estrategia de lucha que despierte la conciencia de la “regionalidad” en función de una unión democrática, señalando todo lo que un Estado independiente y autónomo puede lograr, construyendo sus propios medios de avance y transformación, su infraestructura, su aprovechamiento de ventajas comparativas, la disposición de sus gentes a concebir el futuro y convencerse de que van a asumirlo como propio, “ganándole a el de al lado”, compitiendo con productividad y acierto, Así se sustituiría la debilitada sumisión de la “provincia” a los dictámenes de las tribus gobernantes en la capital, donde en cada una se esconde un “caudillo” que requerirá la paz y el silencio de “los demás” para tomar para sí, absolutamente, el poder absoluto de la Colonia con disfraz democrático.

¿Tenemos que seguir viviendo de la “distribución infame” de la renta petrolera? ¿Tenemos que seguir siendo exportadores de materias primas y continuar dependiendo de quienes nos las transforman? ¿Sabe la gente de la Guayana venezolana, del Estado Bolívar lo que se hace con la bauxita, el hierro, el agua y las tierras que les son propias, por gobernantes a distancia, quienes no tienen por qué quererlas, ni desarrollarlas, ni transformarlas, para enmarcarse en una competencia con el mundo entero a base de productividad? ¿Sabe la gente del Zulia todo lo que ganarían transformando en fibras sus hidrocarburos y “metiéndose” en el mundo de los textiles sintéticos?

Si hacemos un análisis, con nuestros propios recursos humanos de cada uno de los Estados de nuestra República, incluyendo a los estimados convencionalmente como los más “atrasados”, encontraremos una potencialidad increíble de desarrollo que nos permitiría descubrir cómo es que tenemos que actuar para despedirnos del petróleo.

La “rebelión de las regiones” debe crear una matriz de opinión generalizada, en cada uno de los Estados, en favor de su autonomía productiva y a través de una Democracia verdaderamente Parlamentaria, donde las autoridades sean escogidas por “los representantes de las regiones” y no “por el dedo” criminal e irresponsable del autócrata de turno.

¿Nos entendemos? ¿Somos capaces de fomentar esta “rebelión regionalizada”? ¿Podemos darle sentido de táctica y estrategia de lucha a esta propuesta, conscientes, incluso, “de que vale mucho más que todas las otras vías propuestas para derrocar constitucionalmente” a un gobierno que tampoco debe ser sustituido por otro similar? ¿De que por esta vía llegaremos a la creación del clima y de la voluntad para construir la Venezuela distinta, con la que soñaron nuestros Libertadores y de la que han hablado tanto y tantas veces nuestros mejores pensadores? ¿Es suficiente “ganar unas elecciones”, dar un golpe de estado, ir a una nueva Constituyente, “si no tenemos claro que tenemos que reconstruir el país, para que sea una potencia” económica independiente”? El futuro depende de cómo responder estas interrogantes.

Este trabajo te hará reflexionar al respecto.

Rafael Grooscors Caballero

Espero haber aclarado sin dudas respecto a que no tenemos absolutamente nada que ver con el salto de talanquera cuyas causas y consecuencias bien describe monseñor Basabe en la homilia de la divina pastora en Barquisimeto.

Sin otro particular

Les obsequio el libro: LA REBELION DE LAS REGIONES
https://drive.google.com/file/d/0BzcKJiZz6jwbTW0wVkV6elJrQW1YODNucFVWdERUVDkyWmJF/view?usp=sharing

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