Opinión

OPINIÓN: Maracaibo y su lejano oeste Por José Antonio Robles

Hoy día Maracaibo es la segunda ciudad más grande de Venezuela, se puede decir que está dividida en dos partes. El este y oeste, con características muy distintas desde el punto de vista urbano-espacial y cultural. Pero es Maracaibo oeste la más castigada por la pobreza, tiene el 70% de los barrios de toda la ciudad y la mayoría de estos comenzaron a constituirse producto de invasiones a partir del año 1960 y las obras de consolidación de estos barrios se iniciaron a principio los años 1980, según sus habitantes, y su centro urbano más importante es la Curva de Molina, punto de concentración de comercio espontáneo y de tráfico intra y extra urbano.

El oeste de Maracaibo, es una zona extensa y muy poblada en algunos sectores, en donde se da una multiculturalidad importante constituida por una mezcla de venezolanos, indígenas wayúu y por emigrantes colombianos. Existen algunos barrios con una predominante presencia colombiana y otros en donde solo habitan wayús, que en su mayoría estas zonas no están consolidadas y poco se habla castellano. Esta zona la describen como otro mundo, sus residentes la llaman la otra ciudad. Las parroquias Idelfonso Vásquez, Venancio Pulgar, Caracciolo Parra Pérez, Antonio Borjas Romero, San Isidro, Francisco Eugenio Bustamante, Luis Hurtado Higuera y Raúl Leoni, son las 8 parroquias que integran la zona oeste de Maracaibo, con casi la mitad de la población de Maracaibo. Algunas de estas parroquias son más pobladas que algunos municipios del Estado Zulia.

Una “deuda social” acumulada
La falta de planificación y gestión de los planes urbanísticos sin actuaciones coherentes y sostenidas han convertido a Maracaibo en una ciudad desordenada y congestionada, aunado a las deficiencias en los servicios públicos, la accesibilidad del transporte, el deterioro y pérdida progresiva de los espacios públicos, la seguridad y la problemática ambiental y habitacional.

Los servicios públicos continúan sin consolidarse, muchas calles de arena, transporte deficiente y altos índices de inseguridad son parte de las penurias que a diario enfrentan sus habitantes, además de los cortes eléctricos, la intermitencia del servicio del agua, además de estar sin gas, sin seguridad y sin recolección de basura.

Para los tres niveles de gobierno en Venezuela, la planificación urbana debe ser un medio importante para reducir la desigualdad y promoviendo la equidad en una ciudad con tantos problemas, la priorización de estos objetivos es aún más evidente dada no solo la profunda desigualdad social existente, sino también la indudable desigualdad en el acceso a oportunidades, infraestructura y equipamientos urbanos, lo que puede traducirse en un verdadero acceso a la ciudad.

Sin embargo, aunque muchos arquitectos, expertos en planificación y políticos creen que la desigualdad urbana es el resultado de un escenario donde la ciudad no se planificó, prácticamente fruto de la espontaneidad y anarquía, la realidad es que la planificación urbana, históricamente y hasta la actualidad, ha contribuido a agravar las desigualdades en lugar de mitigarlas. Pero ante toda esta realidad, a la hora de celebrase procesos electorales se convierte en la más codiciada por todos los factores políticos.

Necesitamos un cambio
La planificación urbana existente debe actualizarse, adoptando el estudio del potencial económico de la ciudad, de las actividades generadoras de riqueza, para definir estrategias de inversión y planificación, con base en la modelación económica y espacial. Los planes urbanos deben ser actualizados bajo criterios de promoción del desarrollo y del crecimiento compacto y sostenible, como parte del desarrollo imprescindible para poder lograr cumplir las metas en la difícil pero no imposible tarea de mejorar la calidad de la vida en nuestra ciudad.

Una vez que se restituya la institucionalización y la gobernabilidad del país, será necesario aprobar una nueva Ley de descentralización y transferencia de competencias del poder nacional al poder municipal. Esto conlleva también definir el rol de los gobiernos metropolitanos y municipales, en donde se garantice la gobernabilidad local y la participación ciudadana y se recupere el bienestar social a sus habitantes.

Abg. José Antonio Robles / E-mail: joseroblesp@gmail.com
Instagram: @joseroblesmcbo / Twitter: @joseroblesmcbo

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