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#OPINION Por Gervis Medina: Aporofobia contra venezolanos en Perú

Es propiciado por la presidente Dina Boluarte.

Cuando las situaciones políticas y económicas son malas se buscan chivos expiatorios y los extranjeros pobres son víctimas propiciatorias. Cerrarles las puertas, asegurar que son un peligro y defender a los de dentro frente a los de fuera es la táctica de los supremacistas.

Pero sobre todo frente a los que son pobres.

En cada uno de nuestros países el supremacismo nacionalista rechaza a los peor situados y esa táctica les da votos.

“No es el extranjero sino el pobre el que molesta, el que parece que no puede aportar nada positivo al PIB”, escribe la filósofa Adela Cortina.

Esta palabra fue propuesta a finales de los años 90 por la profesora de ética y filosofía moral de la Universidad de Valencia, España; Adela Cortina, como una manera de distinguir este concepto de la xenofobia (temor o rechazo a los extranjeros) y otras conductas de rechazo hacia ciertos sectores de la sociedad.

En la palabra aporofobia ha encontrado no solo un término muy significativo, sino una rara avis lingüística:

“Una voz con autor conocido y fecha de nacimiento”. La aporofobia, como señala Adela Cortina, es lo que alimenta el rechazo a inmigrantes y refugiados. No se les rechaza por extranjeros, sino por pobres.

En los últimos años, los estereotipos y los prejuicios hacia las personas venezolanas en el Perú se han ido consolidando en su dimensión negativa, a tal punto que la población venezolana siente un riesgo latente de ser víctima de discriminación, tal como lo indica el informe del Programa Mundial de Alimentos, cuyos hallazgos indican que la población venezolana sitúa la “discriminación/explotación” como su segunda preocupación más significativa, con un 26%.

Es decir, aproximadamente uno de cada cuatro venezolanos o venezolanas en el Perú vive con el temor de ser víctima de discriminación, lo cual afecta su calidad de vida.

Pese a ello, los esfuerzos del Poder Ejecutivo orientados a la lucha contra la discriminación no han incorporado el problema de la creciente aporofobia en el diseño y la implementación de sus políticas públicas.

Más aún, las medidas adoptadas no se ajustan a la especial vulnerabilidad de la población venezolana, que implica la frágil situación de sus derechos económicos, sociales y culturales, el desconocimiento de los mecanismos de protección de sus derechos o el permanente temor a la expulsión.

Como resultado, la situación de indefensión de nuestros paisanos se agudiza, contexto en el cual están expuestas a actos discriminatorios que pueden alcanzar niveles de violencia o diferentes formas de explotación.

Por lo tanto, las acciones del Estado deben contribuir a la construcción de un ambiente respetuoso y seguro para las personas venezolanas en el Perú, lo que repercutirá de manera positiva en el bienestar de la sociedad en general.

Los recientes casos de violencia hacia los venezolanos en el estadio de fútbol y la retención de los jugadores de la vino tinto en el aeropuerto, indican un menosprecio hacia una determinada parte de la población venezolana que habita en el país peruano.

Siguiendo la literatura académica, señala que los temas de conversación sobre minorías e inmigrantes se circunscriben a tres categorías:

1. Ellos son diferentes.

2. Ellos son desviados y

3. Ellos son una amenaza.

La primera temática es la polarización discursiva entre Ellos y Nosotros; Ellos son catalogados como diferentes a Nosotros.

La segunda temática destaca la desviación que los comportamientos de los Otros representan frente a los nuestros, ya que incumplen nuestras normas y reglas, no hablan nuestro idioma, tienen costumbres extrañas, etc. En tercer término, Ellos son representados como una amenaza para Nosotros.

1. El migrante como amenaza a la economía nacional. Los grupos antinmigrantes consideran que los migrantes roban los empleos a la población autóctona. La percepción de amenaza entre la ciudadanía de un país es mayor en momentos de declive económico, cuando existen menos oportunidades y una mayor competencia en el mercado laboral. Asimismo, quienes están en contra de la migración consideran que los migrantes pueden convertirse en una carga económica para las arcas públicas gastos en educación, alimentos, salud, entre otros, y que, por lo tanto, ponen en riesgo su bienestar. Sin embargo, distintas investigaciones muestran que los migrantes en situación irregular ocupan aquellos empleos que la población nativa no está dispuesta a desempeñar y contribuyen positivamente al crecimiento económico y al bienestar de la población.

2. El migrante como amenaza a la cultura y a la identidad nacional, al ser portadores de una cultura y de una identidad distintas a las del país receptor. Ante la llegada de migrantes, algunos grupos sostienen con vehemencia una supuesta mono culturalidad de sus propios países y la existencia de una identidad nacional homogénea lo que es a todas luces discutible- y desconocen/omiten que, la diversidad no solo viene de fuera, sino que también es producida al interior de las fronteras.

3. El migrante como amenaza a la seguridad nacional. A pesar de que los estudios dan razón de que las tasas de criminalidad de las poblaciones migrantes no son de ninguna manera superiores a las de las poblaciones autóctonas, son vistos como delincuentes (ladrones, violadores, asesinos…); también como invasores y terroristas que pueden desestabilizar el país y poner el riesgo la seguridad nacional.

4. El migrante como amenaza a la salud pública. Se acusa a los migrantes de ser portadores y transmisores de enfermedades infecciosas que ponen en riesgo la salud pública. También se les atribuye un uso abusivo de los servicios sanitarios.

Además, la amenaza está ligada a la apelación al miedo. Para el caso de los discursos periodísticos, los medios incitan al miedo cuando representan la migración como una amenaza; esto provoca actitudes y comportamientos de aversión, es decir, se persuade emocionalmente a los nativos de que deben temerles y rechazarlos.

La Aporofobia es una patología social compleja cuya concepción se centra en prejuicios de rechazo hacia los estereotipos que definen la pobreza, los cuales varían de un entorno cultural a otro.

Como lo menciona Cortina, “quien desprecia asume una actitud de superioridad con respecto al otro, considera que su etnia, raza, tendencia sexual o creencia religiosa es superior y que, por lo tanto, el rechazo del otro está legitimado”.

Un fenómeno social tan complejo no puede ser definido sólo con parámetros estadísticos como los utilizados, sino que debe ser analizado y discutido desde la visión de los paradigmas sociales y muy especialmente en el caso peruano desde la nueva concepción de una fobia cultural, la cual va más allá de la definición y los principios de la aporofobia, pues aparentemente el mayor grado de discriminación en las zonas rurales es asociado no con la condición socio económica, sino con la condición cultural.

Algo nunca visto en América Latina. El gobierno de Dina Boluarte activó un operativo de “control de identidad a personas extranjeras” en los accesos al Estadio Nacional de Lima, donde se enfrentaron la Blanquirroja peruana y la Vinotinto venezolana en partido de clasificación mundialista, que paraliza el subcontinente. Los agentes tienen la orden de detener a emigrantes ilegales para aprovechar una nueva ley y expulsarles del país.

Gervis Medina

Abogado, criminólogo y escritor venezolano.

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