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Opinión

#OPINION Por Marlon Jiménez: Comunismo, fascismo y mafias acabó con Venezuela

Impensable, con la llegada de la democracia en Venezuela el 23 de enero de 1958 y el desarrollo de una conciencia libertaria, que se instalara cuarenta años después una carcomida corriente militarista, con apariencia denodada de principios democráticos que, terminó, por influencias exógenas en una conjunción mortal entre comunismo, fascismo y además, para colmo de males, mafiosa. Hemos explicado en otros artículos el vínculo tácito que existe en esa conjunción ideológica, propia de gobiernos autoritarios, dictatoriales y tiránicos.

Entre comunismo y fascismo existe de manera tangencial una relación intrínseca que, les permite desdibujarse en la realidad, con términos sublimes y engañosos, pero con consecuencias directas en contra de la dignidad de la persona humana, como característica principal de su acción de control social y anti libertaria.

También, cuentan en el proceso de metamorfosis político, social y económico, a través del principio de íntima subordinación donde pueden mostrarse por separados, negándose a si mismo y reprochándose o en una conjunción de totalidad absoluta como ocurre en Cuba, y por supuesto, por analogía ideológica en Venezuela.

Como si esto fuera una nimiedad, se presenta un elemento que le imprime mayor perversión a la acción del régimen, que no es otra cosa que el agrupamiento de mafias que convierten esa conjunción en mortal y abominable; con consideraciones lamentables para el país porque éstas, además, están dirigidas por el alto mando militar y por los civiles de alto nivel en el poder.

Venezuela, país de ensueño, fundador en el continente, en tiempo y espacio, de la  pluralidad política; es hoy un país de pesadilla; de ruindad política, económica, social y moral; la emigración es el pan de cada día, sobre todo de nuestro principal talento profesional y laboral y está inmerso bajo el control absoluto de un “régimen dictatorial”: su norte es avasallar a todos los sectores políticos, económicos, sociales, culturales, y religiosos que fijan posición sobre el desmadre generalizado causado y contrasta con una política de persecución, de cárcel y de muerte.

Nuestra realidad actual era impensable hace 22 años atrás, hoy, Venezuela es un país de nula posibilidad de alcanzar una mínima calidad de vida; cada día disminuye el lapso de vida de nuestra gente. Hoy el principio de la “primacía de la realidad” es determinante; el régimen cada día se reduce en su seriedad y su responsabilidad de gestión, y logra impopularidad geométrica.

Millones de conciudadanos salen despavoridos, “como si vieran al demonio” de nuestras fronteras (ACNUR, señala que hasta diciembre de 2022, fueron más de siete (7) millones de nuestra población, y, en el 2023 supera el millón entre jóvenes y profesionales o ambos) a buscar horizontes distintos y diversos para poder congraciarse con la esperanza de un mejor vivir: salud, medicinas, comida, trabajo, paz espiritual, libertades ciudadanas, capacidad para ahorrar, para así ayudar económicamente a su familia en el país. 

En lo particular, sufro, como centenas de miles de familia, la partida de mis dos hijos, ambos médicos especialistas, graduados en LUZ con altas calificaciones y mucha experiencia profesional, que de nada le sirve en el país ya que los salarios que devengan en el sector público no les alcanza para las tres comidas del día de la familia, ni tampoco para pagar el alquiler de un apartamento y mucho menos en la compra del mismo, así como de un vehículo. Hoy engrosan la lista de desterrados de su patria por las razones precitadas.

Los que nos quedamos en esta tierra que nos vio nacer y nos brindó las oportunidades infinitas de crecimiento individual y familiar lo hacemos a conciencia de que necesariamente tenemos que enfrentar la “alta represión” de los sanguinarios de la FAN, de los colectivos y de las fuerzas mercenarias cubanas que se encuentran en el país, preparados para salir a matar como lo hicieron con nuestra juventud en las protestas de 2016 y de las otras instituciones del país como la Fiscalía General de la República (éste es un adalid de la ilegalidad), el TSJ magistrados han manifestado:

 “Nosotros tenemos que dejarnos de ese fetichismo legal, de que si no lo tenemos en la LEY, no existe. Eso no es necesario. El Derecho es la interpretación judicial, el Derecho que se siente, no el derecho que se quiere” y todas las instituciones que conforman la estructura constitucional del Estado de Derecho en Venezuela.

El país está a punto de estallar, de explosionar económica y socialmente, aunado a una crisis en los servicios públicos de proporciones mayúsculas que, ahoga toda posibilidad de desarrollo. Ahora bien, el régimen se niega a cualquier apertura que obligue a un proceso de “salvación nacional”. Las negociaciones en México fueron paralizadas unilateralmente, por el régimen, éstos se niegan y exigen más de lo debido; sino es más de querer “maquillar” esta realidad latente y de vida de todos los venezolanos, y así en esos términos terminó en un estruendoso FRACASO. Espero, que por temor en lo individual del régimen que, el gobierno pueda acceder a algunas peculiaridades de su nefasto  y cotidiano accionar.

De verdad, discúlpeme Ud., mi querido lector, sin ser radical, pero NO CREO en estos comunistas, fascistas y mafiosos personajes; su  “filosofía diacrónica” de vida está relacionada intrínsecamente con la MENTIRA y la MUERTE y ambas la combinan a lo DIOCLECIANO para mantenerse en el poder. Esperamos con la celebración de la primaria y con la participación mayoritaria de nuestro pueblo, en la elección de nuestro candidato presidencial, podamos generar los cambios tangibles que necesita Venezuela, para lograr una sociedad democrática y de libertades plenas, en el corto plazo.

Para ello, tenemos con la UNIDAD TRASCENDENTAL Y presión de calle, obligar a cumplir con la CN a los comunistas, fascistas y mafiosos que están en el poder, y, eso es obligante hacerlo porque dictadura de ese modelo ideológico es muy difícil que salga con votos, hay que doblegarlos, o es ahora, o el último que salga que apague la luz.  Esperamos lo que viene (que ya está) y actuaremos con gallardía como buenos hijos de Bolívar. Para luego es tarde.

Profesor Universitario

Marlons.jimenez55@gmail.com

@marlonj03650037

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