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Opinión: Triangulación del buque gringo y la «policía» de Guaidó y los dos carteles de droga más grandes del mundo Por: Gian Carlo Di Martino @GCDimartino

1-. ¿Cuántos kilos de cocaína cobraría la Revista Semana por esa publicación contra Venezuela? … Este medio de comunicación colombiano divulgó un fake news diciendo que el covid-19 ha dejado una estela de muertos en Venezuela, y yo me pregunto: ¿cuántos kilos de cocaína cobraría ese semanario por tal publicación?, porque en la tierra del felón de Santander, el palangre se transa, básicamente en cocaína o su equivalente en dólares. Y no exagero, hablamos de un país donde la base fundamental de su economía es el narcotráfico, cuyo capo mayor es el subpresidente Iván Duque, que opera con la oligarquía colombiana desde el Palacio de Nariño. En este fragmento no ampliaré al respecto, lo haré más adelante en los segmentos que denomino: «Los dos carteles de la droga más grandes del mundo» y «Vea por qué Trump y Duque son los narcotraficantes presidenciales de turno». Pero hablando de la noticia falsa de Semana, debió ser una cantidad muy generosa en cocaína la que cobraron, tomando en cuenta que llegaron al límite de echar por el piso la credibilidad de esa revista con una mentira tan evidente. Aunque no tengo dudas, de que en esa calumnia también privó el odio de esa oligarquía, históricamente marcada por la perfidia de Santander a Bolívar. Quizás hay oligarcas colombianos honestos, no sé, pero de algo si estoy seguro: cuando hablamos de oligarcas santandereanos, primero pensamos en traidores y después averiguamos si son o no buena gente. Y en esta crisis del coronavirus se nota a leguas, que no pueden con la envidia -la misma envidia que le tenían al Libertador- de ver el éxito de Venezuela que, sancionada por los gringos, bloqueada financieramente, mantiene la curva de propagación aplanada, a diferencia de Colombia, servil y arrastrada a los gringos, que la tiene considerablemente levantada. El ministro Jorge Rodríguez, dijo que las medidas de prevención en ese país han sido un fracaso, de tal magnitud que el Gobierno no registra 80 por ciento de los contagios. Y aseguró, con pruebas en la mano, que «Colombia tiene 10 veces más casos que Venezuela». Rodríguez explicó, además, que las agresiones de Semana en contra nuestra, se debe a que banqueros del grupo Gilinski compraron ese medio de comunicación; unos banqueros comprometidos con la ultraderecha colombiana, que trabajan para atacar a Venezuela, porque Jaime y Javier Gilinski, son socios de George Soro. Ahora, ¿tendrán también que ver estos banqueros hampones con la compra de votos en la costa del Atlántico, para llevar al narcoparaco Iván Duque a la presidencia? No lo descarto, toda vez que Colombia entera es una madeja mafiosa de narcotraficantes y paramilitares, que tienen el pleno dominio del país por encima, incluso, del mismo Gobierno nacional.

2-. El Covid-19, Maduro y Trump … El coronavirus desnudó la más grande miseria de un capitalista parasitario, capaz de dejar morir a la gente por defender sus empresas, como si, por unos días que dejen de funcionar sus propiedades, se van a ir a la quiebra; prefieren arriesgar sus propias vidas antes que dejar de percibir dinero por la necesaria cuarentena que demanda un peligroso virus como el covid-19. Desnudó la incapacidad y la condición inhumana, delictiva y criminal de muchos mandatarios en el mundo, como es el caso del psicópata Donald Trump -empresario y presidente a la vez- quien en lugar de tomar las medidas inmediatas, para contener la pandemia y evitar esa cantidad de fallecidos que ya se originan en los EEUU por su irresponsabilidad, lo que hace es calcular fríamente el número de muertos que, según él, no afectarían su reputación como jefe de estado, pensando en reelegirse en la presidencia lo que, verdaderamente, le interesa; una barbaridad, una monstruosidad digna de repudio mundial. El carácter inhumano, criminal e insensible de Trump se refleja, además, cuando se quiere apropiar ilegalmente de tapabocas, materiales médicos e insumos de prevención del coronavirus de otros países. No le importa la vida de su pueblo, qué le puede importar la del resto de la gente del planeta… Siempre he dicho y lo repito: Trump es un psicópata despreciable, inepto, torpe, no apto para gobernar EEUU ni ninguna nación. En cambio, tenemos la otra cara de la moneda: el presidente Nicolás Maduro Moros. Un líder que, sin recursos, sancionado económicamente, bloqueado financieramente, vilipendiado hasta la saciedad, amenazado de muerte; previendo la magnitud de la desgracia, organizó con toda inteligencia y sabiduría una plataforma tendente a frenar el coronavirus en Venezuela. En cada intervención, lo primero que hace es llamar a quedarse en casa. En la medida de lo posible ayuda a la gente con bonos, con las cajas y bolsas Clap, porque para un revolucionario, la vida es lo primordial, la vida está por encima del dinero, de lo material. Nada interesa más que la vida. Si hacemos una comparación honesta, entre estos dos mandatarios, observamos que Trump es un incapaz, incompetente, asesino, irracional, mientras que Maduro es un estadista, un hombre sensible, racional, humano, de buen corazón, que vive y padece las necesidades de nuestro pueblo y, en ese sentido, orienta su gestión de gobierno. A pesar de sus detractores, las medidas que tomó y sigue tomando contra la pandemia, han recibido muy buenos elogios de la Organización Mundial de la Salud, de la Organización de Naciones Unidas, de fuerzas vivas de diversos países, de políticos de diferentes tendencias en el mundo, de presidentes de otras naciones. Maduro es ejemplo digno del combate al covid-19 en el orbe. Una persona sin rencor, que no alberga odios, un Presidente de paz, el líder que necesita y, por fortuna, tiene Venezuela. Un hombre fuera de serie, que ha llegado al extremo de la tolerancia, llamando al diálogo a la misma gente que lo quiere asesinar o ver muerto de alguna manera.

3-. Los niños que mata Guaidó… No podemos dejar que la canalla mediática le «eche tierra» al caso de los niños con cáncer, a quienes el ladrón Juan Guaidó les roba la plata de Citgo, dinero con que antes el Gobierno revolucionario les pagaba los trasplantes de médula ósea y, muchos ¡muchísimos!, lograron salvarse y ahora gozan de buena salud al lado de sus familiares. Pero lamentablemente, desde que los gringos nos bloquearon financieramente y Guaidó sustrae ilegalmente a través de su lugar teniente en Washington, Carlos Vecchio, los activos de Venezuela en el exterior, son pocas las esperanzas de esos muchachos enfermos. Ahora muchos mueren y es muy poco lo que el presidente Nicolás Maduro, a través de su canciller, Jorge Arreaza, pueda hacer para evitarlo. Y la canalla mediática calla centrando sus esfuerzos en difamar la gestión del presidente Maduro, y estimular la intervención militar gringa en la Patria de Bolívar. Los niños que mata Guaidó son una realidad que debemos seguir denunciando.

4-. Los dos carteles de la droga más grandes del mundo… Viendo algunos segmentos de una entrevista a Sebastián Marroquín, hijo del legendario narcotraficante jefe del Cartel de Cali, Pablo Escobar Gaviria, abatido por la policía colombiana, y pana burda del narcoparaco Álvaro Uribe Vélez, no tengo la menor duda de que los dos carteles más grandes del mundo son la agencia antidroga de los EEUU (DEA), y el de Nariño, conformado por toda esa oligarquía santandereana que ha hecho crecer el cultivo y el oscuro negocio de la cocaína desde el palacio de gobierno neogranadino. Dijo Sebastián Marroquín que no es posible que en su natal Colombia, en la «época de oro» de su padre, existiesen entre 70 y 80 mil hectáreas sembradas de coca y, a la fecha de la entrevista, hace unos nueve meses, tenía 220 mil…Y si comparamos y analizamos estas estadísticas, observamos que Pablo Escobar fue abatido en 1993 durante el período presidencial de Ernesto Samper Pizano, que culminó en 2002, y el cultivo de coca, según expresó Marroquín, repito, se encontraba en 70 y 80 mil hectáreas; luego asumió el poder Alvaro Uribe Vélez, y ya con Pablo Escobar muerto, la cantidad de hectáreas sembradas, en lugar de bajar, aumentaron a 220 mil; una cuestión obviamente irregular si, además, tomamos en cuenta, que fue con este presidente narcoparamilitar que se instalaron las bases militares gringas en Colombia. Estas cifras, que hacen pensar al hijo de Pablo Escobar, también alarman a la ONU. La jefa de investigación de la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Angela Me dijo al respecto, que era preocupante lo que pasaba en Colombia. «Eso es una mala noticia», lamentó. Sebastián Marroquín, relató que, aunque su padre nunca se lo contó, sus investigaciones lo llevaron a descubrir que tenía una ruta del aeropuerto internacional de Medellín, en Colombia, al de Miami en EEUU, en la que Pablo Escobar transportó por tres años 800 mil kilos de cocaína semanal, de manera ininterrumpida… Ahora mi pegunta es: ¿Y dónde estaba la DEA? ¿Dónde estaban los organismos antidrogas del gobierno de Uribe Vélez? ¿Qué hacían? En EEUU, ¿no hubo algún ente policial o de investigación que en tres años se enterara de que todas las semanas les negociaban y le introducían al país, casi una tonelada de cocaína, para consumo de su población? Marroquín explicó que para el traslado de la mercancía utilizaban aerolíneas comerciales y mulas, pero no esas mulas que se tragan la droga; porque el sistema se encontraba tan corrupto, tan putrefactos, que todas las personas implicadas en la cadena de control desde Medellín hasta el último eslabón en Miami, estaban compradas. «Aquellos que viajaban no necesitaban llevar ni pasaporte, ni visas, ningún documento. Subían al avión con la droga casi a la vista. No había doble fondos, nada, no se preocupaban ni por esconderla». El hijo de Escobar dijo que, en su momento hizo las cuentas advirtiendo que ya no las recordaba bien, sin embargo, puntualizó, que los oficiales de la DEA cobraban unos 3.500 dólares por cada kilo, sumando así, más o menos, unos 440 millones en corrupción, «sin contar lo de mi padre que llegaba a unos 800 millones, y sin contar con la parte de los carteles ‘fantasmas’ que son los norteamericanos, ‘fantasmas’ porque nunca se sabe quienes manejan Miami, Nueva York, Chicago, Los Angeles, pareciera que en EEUU la droga se reparte por una tubería»… Pero, en suma, escuchando esta entrevista de Marroquín, podemos decir con propiedad que sus datos –que además posee la ONU- y argumentos son apenas otros entre los tantos que ya se han dicho y se han detallado y que, perfectamente apuntan, a que la DEA y la oligarquía santandereana enquistada en el Palacio de Nariño, son los dos carteles de la droga más grandes del mundo.

5-. Vea por qué Trump y Duque son los narcotraficantes presidenciales de turno… Una de los aspectos que se debe analizar en la entrevista realizada a Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar Gaviria, jefe del Cartel de Medellín, que nuevamente circula en internet luego que Diosdado Cabello la mencionara en su programa Con el Mazo Dando, es que el presidente de los EEUU, Donald Trump, así como los mandatarios que lo antecedieron en el poder, tienen conocimiento no sólo del alto consumo de droga en Norteamérica, sino de las mafiosas conexiones existente entre el Cartel de la DEA, con otros carteles como los de Colombia, país que, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es responsable del 70 por ciento de la cocaína que se consume en el mundo. ¿Por qué digo que los presidentes gringos, sobre todo Trump, son cómplices de ese grave flagelo?, porque Trump en un encuentro con el subpresidente de Colombia, Iván Duque, en una de esas entrevistas que les concede a los mandatarios serviles del Grupo de Lima, para incrementar su desmedido narcisismo con la emoción y la felicidad de verlos arrastrados besándoles los pies, le cuestionó que desde que llegó al poder no había hecho nada para frenar el flujo de droga procedente de Colombia. Ahora, si Donald Trump de verdad está interesado en, por lo menos, disminuir el consumo de droga en los EEUU, ¿por qué no ataca o captura a los mafiosos que se encargan de la millonaria compra y distribución en el propio territorio gringo? ¿Por qué no busca a los que la reparten en Miami, Nueva York, Chicago, Los Ángeles, como dice el hijo de Pablo Escobar? Sencillamente, porque todo es una mentira, todo es un negocio, un manejo mil millonario en torno de la cocaína que no quieren acabar, lo mismo que en Colombia. En la tierra de Santander, cuando un mafioso llega a la presidencia, llega como el jefe de gobierno, pero también como el jefe del cartel del Palacio de Nariño. De modo, que todo ese combate al narcotráfico que ventila la canalla mediática, es una farsa. Actualmente, los dos mafiosos de la droga más grandes de planeta son Trump y Duque, como en sus tiempos lo fueron Barack Obama y Álvaro Uribe Vélez. Ya no le pueden mentir más al mundo, por eso los ataques a Venezuela, y la campaña internacional liderada por los gobiernos de EEUU y Colombia, tendente a lavarse las caras responsabilizando a la Patria de Bolívar de todo ese flagelo que, además, le sirve al imperio gringo como un elemento más en sus perversas intenciones de invadirnos militarmente. Colombia es un narcoestado. No hay nada edificado sobre ese país que no tenga que ver con el narcotráfico. Colombia produce y respira cocaína. En una nota de Telesur, acerca de tal situación, se lee que «la ausencia del estado colombiano en vastos territorios, así como su negligencia en el cumplimiento de los compromisos contraídos en los acuerdos de paz, ha dejado sin respuesta a la mayoría de las comunidades donde prolifera la producción de coca. «Se calcula que cerca de 450 mil familias están en las zonas de producción, sin ningún tipo de alternativa a la siembra ilegal, bajo amenaza constante de grupos mafiosos, quienes se benefician de la venta de droga»…Y esta última parte explica, un poco, la matanza que ejecutan los narcoparacos, Álvaro Uribe Vélez y su cachorro, Iván Duque, de líderes campesinos y defensores de los derechos humanos en Colombia.

6-. El retorno de migrantes… ¡Bienvenidos! No puede uno menos que alegrarse viendo regresar a miles de compatriotas migrantes a su patria, a esa patria que nos dejó Chávez, esa que defiende el presidente Nicolás Maduro y la mayoría de venezolanos; esa patria que nunca se pone de espaldas a los más necesitados, porque nació por y para el pueblo. No es el momento para reclamos y reproches, pero lamento que padres y madres engañados y empujados por una campaña antipatriota de la oposición terrorista, se hayan dejado convencer y decidieran emprender viaje con un destino incierto, hasta poniendo en peligro la vida de sus familiares, en una aventura inhumana, dolorosa, que ahora los hace regresar a su país natal, donde el presidente Maduro los recibe con los brazos abiertos, sin escatimar en que muchos llenos de odio se marcharon despotricando de él y del Gobierno revolucionario, y regresaron con el mismo rencor. Algunos se fueron, incluso, con la bandera al revés y arengando lo que por algún tiempo fue una burla generalizada en el país: «! ¡Pero tenemos patria!» Bueno, bienvenidos a esa patria, y ojalá los jóvenes que no vivieron la dictadura de Acción Democrática y Copei en Venezuela, partidos políticos que llenaron de hambre y miseria al país, que asesinaron a miles de seres humanos buscando comida en una sangrienta protesta que se denominó el «Caracazo», hayan aprendido la diferencia de lo que es un país capitalista dominado por los criminales del imperio gringo, y un país libre como el nuestro que, a pesar de las sanciones económicas y el bloqueo financiero, lucha por su gente, colocando a los pobres por encima de cualquier prioridad, situación, circunstancias. Que sepan que, así como los trataron en esos países de donde vienen, AD y Copei trataban al pueblo de Venezuela de la misma manera. Ahí en Colombia tienen un criminal ejemplo con el covid-19. Las empresas reacias a cerrar y cumplir la cuarentena, los dueños de posadas cobrándoles arriendo sin importarles si tenían o no trabajo, la administración pública exigiéndoles la cancelación de los servicios de agua, electricidad, gas, aseo, y el gobierno santandereano escondido, sin dar la cara, pero pidiendo dólares al mundo, para socorrer a los migrantes venezolanos. Un gobierno ¡corrupto! ¡Sinvergüenza! Vengan, compatriotas, con coronavirus o sin coronavirus, en Venezuela tenemos patria y tenemos un gobierno bolivariano a mucha honra. Vengan, así no quieran a Maduro ni a su gobierno ni a ningún chavista. Vengan, que igual serán recibidos, porque de esa madera que es puro corazón, está hecho ese digno hijo de Chávez.

7-. Los terroristas de Guaidó que estimularon la migración de venezolanos… No se cansan los golpistas y detractores de la revolución, por fortuna, el Gobierno apoyado por la mayoría de venezolanos tampoco. Los terroristas fugitivos que se encuentran en Colombia colaborando con los gringos y con el subpresidente Iván Duque, en sus constantes planes tendentes a matar o derrocar al presidente Nicolás Maduro Moros, después que estimularon las migraciones, no hicieron absolutamente nada por los connacionales en territorio santandereano que eran tratados como perros, más en estos momentos, que el vecino país sufre las consecuencias de un gobierno irresponsable que no toma medidas efectivas contra el coronavirus, por su servilismo a los gringos y sus compromisos con los capos del narcotráfico, del paramilitarismo y los empresarios relacionados con todas esas mafias. Ni siquiera cuando los compatriotas decidieron regresar desilusionados, los terroristas de «El Rastrojo» Guaidó fueron capaces de darles, aunque sea, un vaso de agua en la larga travesía de llegar a Venezuela. Pero cuando entraron a Cúcuta, que pasaron al estado Táchira, hampones como Gaby Arellano, David Smolansky, el mismo Guaidó, comenzaron a buscarles fallas y errores al dispositivo que el Gobierno revolucionario dispuso en la frontera, para recibirlos. Por eso los detesta la misma oposición seria y responsable, no hacen nada ni dejan que los demás hagan; por eso se sepultó políticamente «El Rastrojo». Por eso, más nunca volverán.

8-. Los paramilitares y el coronavirus… Las facciones que operan desde Colombia articulada con el imperio gringo y la oposición terrorista venezolana, recibieron otro merecido del Gobierno revolucionario, al querer aprovechar el retorno de los compatriotas que regresaron a Venezuela, vía Cúcuta, para infiltrar paramilitares. Las autoridades bolivarianas le «pusieron el guante» a tres de estos delincuentes más un mercenario, que obviamente pretendían continuar las acciones violentas que tienen planeadas para la Patria de Bolívar, en esa insistencia de querer asesinar o derrocar al presidente Nicolás Maduro, una aspiración latente en la condición criminal del subpresidente santandereano, Iván Duque. Hay que destacar el excelente trabajo de inteligencia de parte de nuestros organismos de seguridad que, en mi opinión, se debe ampliar, en vista de que no se descarta que, a través de nuestra extensa y porosa frontera, primero, hayan logrado penetrar algunos paramilitares, segundo, que vengan infectados de coronavirus y por su condición hamponil, estén escondidos infectando a otros. Ante esta situación, vale un trabajo de inteligencia insertado en la visita casa por casa, que hace la gente del sistema nacional de prevención contra la pandemia, en colaboración con los vecinos, que puede denunciar la presencia de personas extrañas en su barrio, sector, urbanización. De esa manera, se podría controlar la pandemia y en buena medida la acción de esos delincuentes que buscan llenar de sangre las calles de Venezuela.

9-. La triangulación del buque militar gringo y la «policía» de Guaidó… No se puede ser ingenuo, menos cuando se trata de golpistas y asesinos elevados al infinito. El imperio gringo, encabezado por el psicópata Donald Trump, envió al Mar Caribe el buque de la Armada USS Detroit. Trump con esa unidad de guerra frente a las costas venezolanas, más las reiteradas amenazas de invadirnos, quizás intenta desviar la atención mundial sobre su incapacidad en el combate al covid-19, al tiempo que inútilmente podría buscar opacar el brillo mundial adquirido por el presidente Nicolás Maduro Moros, con el plan de prevención nacional de combate al coronavirus. Tampoco se descarta lo que ya advirtieron algunos medios digitales, según la cual, estarían tramando un falso positivo, en el que atraparían alguna embarcación con una ficticia bandera venezolana, y le decomisarían una o dos toneladas de cocaína sembrada por ellos mismos, que mostrarían ante el mundo, en la engañosa operación antinarcótica a través de la canalla mediática experta en fake news. Recodemos que los gringos acusan de narcotraficante al presidente Maduro, al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, y a otros altos funcionarios revolucionarios, sin presentar una sola prueba. Y necesitan pruebas. También podrían llevar una embarcación capturada en el Pacífico hasta el Mar Caribe, y montar un show con la tripulación diciendo que la droga proviene de Venezuela, previo ofrecimiento –como es su costumbre con los delincuentes- de bajarles la pena si colaboran con los señalamientos contra las personas a quienes ellos quieren enlodar. Así hacen con todos los corruptos venezolanos que, al verse descubiertos, viajan a los EEUU a ver si el imperio gringo les da algún beneficio procesal o les perdona sus actos delictivos. Ahora, a ese barco de guerra gringo en el Caribe, se le suma «El Rastrojo» Guaidó anunciando la conformación de una comisión especial de seguridad policial e inteligencia, una mentira que sabemos no significa nada en torno al resguardo ciudadano en el país, actualmente en manos de la FANB y la PNB, pero que si puede tener asidero con respecto al posible complot para fundamentar las acusaciones de narcoterrorismo en perjuicio de los camaradas revolucionarios. La ficticia policía está integrada por los hampones David Smolansky (asesor especial para la presidencia en materia de seguridad, inteligencia y migración), Carlos Paparoni (comisionado presidencial para la inteligencia financiera y crimen organizado) e Iván Simonovis (comisionado de seguridad e inteligencia de la embajada de EEUU). Según lo expresado por «El Rastrojo» Guaidó, estos bandidos serían los responsables de articular todas las medidas de cooperación que se tomarán desde la farsa de su gobierno interino con la DEA, y demás organismos internacionales… Aquí se puede evidenciar fácilmente, todo un aparataje para la ejecución de alguna de las perversas maniobras que acabo de describir. Nada tiene de extraño que estos delincuentes con documentos forjados y todas sus artimañas, simulen una triangulación de investigación internacional antinarcótica entre EEUU, Colombia y Venezuela, para hacer más convincente el fingido procedimiento. Así que dos pasos adelante en este caso como se hizo con el coronavirus, porque la miseria humana de esos golpistas no toca fondo.

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