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Opinión

Opinión: Un ex fiscal superior caza abogados, por José Luis Centeno S. 

Destituido fiscal superior, inmerso en ilícitos judiciales.

La detención arbitraria del Dr. Jameiro Aranguren fue obra de un fiscal superior, destituido a comienzos de esta semana, funestamente célebre por montar emboscadas contra abogados.

En su fugaz estadía en tierra marquesa, Henry Pitters Oramas, ex fiscal superior de la Circunscripción Judicial del estado Barinas, se erigió en adalid de la colusión con otros mal llamados operadores de justicia, en detrimento del libre ejercicio de la profesión de Abogado.

Esa fue la nueva doctrina del litigio procesal que implementó Oramas en Barinas, conforme a la cual fraguó detener al abogado de Noel Gorrín Rivas, ciudadano acusado por Delitos de violencia de género sin pruebas eficaces en su contra, de allí que su juicio prescribiera.

Fin de la celada: evacuar con un Defensor Público todas las maliciadas pruebas, en un solo día, mientras se mantenía en prisión al litigante de confianza de Gorrín Rivas, abogado Jameiro Aranguren, a fin de imponerle una pena de prisión para complacer a un factor de poder en la región.

Así, Oramas buscaba congraciarse, además, con un colega, ex fiscal superior de Lara en el año 2001, en época de Isaías Rodríguez, José Luis Forero, a quien no solo recibió en su despacho sino también en el Hotel Valle Hondo, donde fraguaron, junto a familiares directos de un ex gobernador de Lara asentados en Barinas, la emboscada contra Aranguren pocos días antes de ejecutarla.

Los hechos

La mañana del 2 de agosto del 2022, Oramas ingresó subrepticiamente al Circuito Judicial Penal, flanqueado de su fiscal de Sala de Flagrancia, Dr. José Alcibíades Monserratia, cónyuge de la Coordinadora del Circuito Judicial Penal en Materia de Violencia de Género del estado Barinas, Dra. Alix Reyes Gavidia.

Resulta obvio, se articuló en concierto previo para delinquir con Alix Reyes, el cónyuge de ésta, José Alcibiades Monserratia, y Franchesca Giuiliana Castillo Cianitto, Juez Primero de Primera Instancia de Juicio del Circuito Judicial Penal en Materia de Violencia de Género. Ellos materializaron alevosamente el plan urdido para dejar sin defensa técnica a Noel Gorrín Rivas.

Había que, manu militarri, privar ilegítimamente al temido, reconocido y respetado maestro de generaciones de abogados en Barinas, el litigante apureño adoptado en ese estado, Jameiro Aranguren Piñuela. A quien admiro por su valentía y coraje, especialmente como conocedor curtido del litigio penal venezolano.

La celada serviría para condenar sin su abogado de confianza a Gorrín Rivas, ese fue el plan que montó el ex fiscal superior, minúsculas ex profeso, pues el problema que detectó el alto funcionario era que el abogado Jameiro Aranguren no iba permitir la condena sin pruebas en un juicio prescrito.

“Vamos a detenerlo”, dijo a los coludidos. Por eso, él, Henry Pitters Oramas, ese 2 de agosto del 2022 se plantó a las afueras de la sala del Tribunal Primero de Juicio en materia de Delitos de Violencia de género, desde las 10 de la mañana hasta la 1 pm, para cumplirle a la familia Forero Martínez.

Su presencia causó inquietud en razón de su manifiesto interés en la detención arbitraria de Aranguren, sin recato alguno incitó en ese sentido al fiscal de violencia Décimo Séptimo de Barinas, Dr. René Ramírez, a quien increpó por oponer resistencia al delito de instigación para delinquir al que lo empujaba él, Henry Pitters Oramas.

Tras permanecer tres horas, más que expectante, diligente, a las puertas de la sala del tribunal de juicio que materializó la detención arbitraria e ilegal del abogado Aranguren, los litigantes de Barinas despejaron sus dudas.

Estaba allí, cual celador vigilante de la detención arbitraria maquinada por él, a tal punto que indujo también al sargento supervisor aprehensor de la Guardia Nacional, adscrito al Comando de Zona 331, Otilio Bastidas Daboin, quien inexplicablemente continúa destacado en el retén del Circuito Judicial Penal del estado Barinas, siendo un violador consumado de derechos humanos.

Está claro porque Oramas se fue con la noche linda y se despidió a la llanera, llorando, días atrás se le había caído la mudanza, con buenos dividendos para él, de la institución a su indigno cargo al Garzón de Barinas. Alzó vuelo como buitre herido, con más penas que glorias.

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