Opinión

Opino: Cubanos GO Home Por Marlon Jiménez García

La circunstancia propia de nuestra realidad actual nos permite distinguir un período de tiempo del otro; al comparar en tiempo y espacio, las actitudes y aptitudes personales de los gobernantes, su ideología política, el ejercicio práctico del mismo en su gobierno y la razón de su verdadera vocación como gobernante. Sobre todo, en su radio de acción para atacar con eficacia y eficiencia los grandes problemas de la población y por ende obtener, no de manera coyuntural, sino

permanente, la calidad de vida de los mismos. En el país, en los 40 años, antes de la llegada del régimen comunista, mamotreto éste que hoy para desgracia completa del país está en el poder, el Estado, estaba diseñado para expandir las potencialidades individuales y colectivas de sus ciudadanos; era de vocación inequívocamente democrático, participativo, descentralizado, de pluralidad política, respetuoso del Estado de Derecho, con libertades plenas en el accionar político, económico, socio-cultural, religioso y profundamente ético en la relación estado – ciudadano.

Las empresas pertenecientes al Estado eran administradas con un alto sentido gerencial, estratégico y democrático, y, por supuesto fueron exitosas y dejaron huellas en la conciencia de los venezolanos; entre ellas: PDVSA; en Maracaibo, ENELVEN, SIDOR y otras empresas que cumplían con eficiencia el rol que justificaba su aporte al desarrollo nacional. Si había problemas de índole ético presente en las actividades propias del Estado, pero tenían solución en la vía jurisdiccional y/o administrativa; se marchaba en el funcionamiento estructural con un alto sentido de responsabilidad.

En toda Venezuela, existía un sector privado: empresarial, agrícola y pecuario, industrial y comercial, que se consideraba fortalecido, productivo, con un alto sentido de responsabilidad y comprometido con el desarrollo integral del país.

En No había desabastecimiento de productos básicos para la alimentación poblacional y las medicinas se encontraban en cualquier farmacia; no había racionamiento eléctrico ni del agua; los hospitales funcionaban a cabalidad; las escuelas y liceos estaban en condiciones de cumplir con el sagrado deber de brindarle educación a toda la juventud; la inflación estaba ajustada a la realidad económica de la época y se controlaba a través de políticas fiscales y monetarias serias e institucionales; había un respeto absoluto por la Constitución Nacional; existía un verdadero Estado de Derecho y el poder ejecutivo no tenía inherencia en el mismo; se eligieron libremente Alcaldes y Gobernadores y se le asignaron recursos para su desarrollo integral; entre otras importantes acciones que fortalecieron la relación del Estado con el desarrollo Ciudadano, cuyas consecuencias fue la creación de la clase media más fecunda del continente.

Usted sabe mi estimado lector, PDVSA hoy está colapsada, arruinada, destruida profesional y éticamente y al servicio de los intereses del PSUV; los comunistas se apoderan de Enelven y otras empresas eléctricas del país a través de Corpoelec, y la convierten en una empresa ineficiente, corrupta y centralizada. Los comunistas de todo lo que se apoderan quiebra, a las pruebas me remito. Se “robaron” cientos de empresas, industrias y tierras productivas y las arruinaron y por ende desgraciaron a Venezuela y convirtieron en miserable a su pueblo, empezando por aquellos que les dieron su respaldo y que hoy están arrepentidos del apoyo dado. No hay en la actualidad Estado de Derecho, todos los poderes del Estado están supeditados al Poder Ejecutivo; el robo de los dineros públicos y el narcotráfico en el régimen comunista, antes con el “comandante eternamente enterrado” y ahora con el USURPADOR procubano e insano, se ha perfilado, en la filosofía de acción y de vida institucional del régimen. La CN es un bocado de desecho, donde la ignominia y la impunidad son “las que reinan”. Mientras tanto, los comunistas expolian para ellos todos los recursos que Dios le dio al pueblo venezolano como su bendición.Eso es, gracias a la presencia activa, ya no como asesores, sino como funcionarios públicos, con toda la fuerza del poder del régimen, del gobierno cubano con sus funcionarios. Jamás en mi vida he sentido fobia u odio por ningún extranjero que venga a nuestro país a vivir con nosotros; a ser parte de nuestras familias, de nuestra sociedad como personas de bien, a trabajar, productivas; a integrarse en alma, vida y corazón con nuestra propia idiosincrasia, sin perder, por supuesto, sus raíces originales. En lo personal, viví en Brasil, en donde nació, por cierto, mi hijo mayor, en EEUU y otros; donde pasé también cierto tiempo de mi vida, y en ninguno de esos países tuve un comportamiento o una actitud contraria al espíritu nacional de cada uno de ellos; respeté, como debe ser, sus leyes, sus costumbres y su filosofía de vida.

Pero realmente en nuestro país la presencia de los cubanos hiere a nuestra sociedad en general, maltrata nuestra cultura democrática, nuestro sentido de pertenencia en el campo político e ideológico, que no es otro que vivir plenamente en libertad, en la pluralidad política y en la independencia y autonomía en la relación Estado-ciudadanos. Los cubanos que están en nuestro país, por supuesto, por la connivencia ideológica y alcahueta del régimen que ostenta el poder, ejercen acciones impropias e irrespetuosas en nuestra realidad, intervienen descaradamente en acciones gubernamentales, producto en primer lugar por la complacencia del “comandante eternamente enterrado” y ahora por el USURPADOR procubano.  Toman decisiones, en todos los estamentos de la vida nacional, que solo deben corresponder, de acuerdo con nuestra CN y leyes de la República, a los poderes del Estado; controlan y manipulan a su antojo todo ámbito de la comunista FANB (con “aterrorizadas” excepciones), ya que controlan a su alto mando militar, “cuerda de sinvergüenzas apátridas que <tiraron> por las cloacas su juramento, ante la bandera y escudo nacional: defender hasta con su vida la soberanía nacional, entre otras cosas”.

Manejan asuntos de “seguridad nacional” y, lo peor de todo, intervienen con todo su poder, para imponer la alianza Cuba – Venezuela, como una vez dijeron el Maduro y el borrachín del Raúl que eran: “una misma cosa”. Tienen jefatura de mando en el “c.n.e” (tienen mucha experiencia en hacer elecciones) desde hace muchos años y quien no cumpla sus órdenes lo exterminan de la vida pública. Estos “verg..” que han estado en el poder por más de 60 años, en lo que realmente están preparados es en la persecución política; en Cuba no hay disidencia al régimen porque la exterminaron, la execraron, la desaparecieron y los que se salvaron tuvieron que tirarse al mar hasta llegar (si los tiburones se lo permitían) a la tierra de gracia, EE.UU.Hoy tienen encarcelados con condenas hasta de 30 años, a menores de edad, por el simple hecho de participar en protestas pacíficas, para pedir LIBERTAD y DEMOCRACIA en su país.

En Venezuela hacen lo mismo, arruinaron, desolaron y se robaron “los recursos” del país más rico de la tierra. Los que no quieren vivir con el hambre, la miseria y la muerte como filosofía de vida han buscado nuevos horizontes, otras tierras, para así alcanzar la mejor ideología que existe. Calidad de vida.

La cultura de la muerte, aprendida al detalle durante los más de 60 años de la revolución cubana, la trasladó íntegramente a nuestro país. Todos los informes que con respecto a los DD. HH se han levantado sobre Venezuela por la O.N.U, por la O.E.A, por la CIDH, y otros hechos por organismos de las ONG’s de Venezuela con objetividad y “realismo verdadero”, nos indica, sin tapujos, que estamos en presencia de un “régimen forajido” asesorados por protagonistas de la barbarie y de la crueldad humana, como lo representan los hdp cubanos y por supuesto, con la anuencia de los altos personeros civiles y militares del régimen en cuestión.

Las denuncias que están ante la CPI para acusar al USURPADOR Maduro, ministros, cuerpos policiales y al alto mando militar, más las que se realizaron entre 2016 y 2017, cuentan con un aval probatorio, como tal, que hace imposible que estos delincuentes puedan salir absueltos de la pena que le corresponde por los delitos cometidos.

Es realmente inaceptable que los cubanos sigan en nuestro país. Aquí no los queremos, váyanse con su comunismo para otra parte, queremos vivir en paz y ustedes son foco de perturbación. Pero para que eso ocurra hay que salir, por las buenas o por lo que sea; y eso estoy seguro, también arrastraría la salida del Maduroy de su clan de forajidos. En próximos artículos, escribiré cómo hacer (¿?) para salir de estos chulos y parásitos;todo de acuerdo a la declaración de la ONU de los DD.HH. Cubanos, GO HOME.

Profesor Universitario

Marlons.jimenez55@gmail.com

@marjimgar.

 

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