Política

Polémica: Debaten los expertos ¿No bajan los cerros? “Los sectores populares son sometidos”

En Venezuela se suele decir que “el día que bajen los cerros, habrá un estallido social”, y cuando defiendan sus derechos la crisis y los problemas en Venezuela se acabarán.  Sin embargo, los sociólogos Alexander Campos, investigador del Centro de Investigaciones Populares, y Marcos Hernández López, director de Hercon Consultores, no concuerdan con esa percepción. Aseguraron que el reclamo social sí forma parte de la vida de los estratos bajos.

Campos sostuvo que la protesta en los barrios existe, es una realidad diaria y constante, aunque no se vea: “No es verdad que los sectores populares no hayan reclamado fuerte y contundentemente como no lo habían hecho nunca en la historia democrática o como no lo habían hecho en mucho tiempo”. 

“Sin embargo, se han encontrado con un régimen con el que la única respuesta para la protesta es la violencia. Los cerros han bajado constantemente. La protesta tal como están pensadas hasta ahora pareciera que no desestabilizan al régimen. Habría que pensar en otra cosa”.

Hernández indicó que “esto no se acaba mientras algunos apoyos estratégicos exógenos y endógenos continúen apoyando al gobierno de Maduro”. “A los cerros difícilmente los dejan bajar. Muchos son atendidos con prioridad, estrategias y tácticas. Los sectores populares son sometidos y controlados a través de los bonos de la patria, algunas misiones sociales y el CLAP. 77% de los sectores populares reciben CLAP en la Gran Caracas”.

Para el encuestador el trato hacia los estratos D/E en Venezuela tiene un fin ideológico: “Siempre han sido violentados en sus derechos, la revolución los ve como un capital político/electoral y no como ciudadanos con deberes y derechos. El hombre no es un sujeto sino un objeto para validar con su voto un sistema político llamado, en este caso, revolución bolivariana. Maduro en su desorden tiene todo un orden”.

¿Cuarentena = control social?

Para ninguno de los expertos el confinamiento por la cuarentena, implementado por la administración de Nicolás Maduro, se hizo únicamente como estrategia de prevención sanitaria. A juicio de Campos, “el aislamiento le sirve al régimen para mantenerse en un momento en el cual se exigen acciones por medio de la protesta”.

Consideró que la cuarentena ha sido utilizada “no con fines para proteger a la población, sino para cercar y aislar a la población”. “La cuarentena no ha sido utilizada con fines sanitarios sino de control social”, añadió.

Para Hernández, la falta de gasolina es una estrategia que potencia el confinamiento. “El control social está articulado para servir de muro de contención del descontento en los estratos D/E”. Sustentó su opinión en la última investigación de Hercon que revela que “62% de los venezolanos opina que Maduro utiliza el control social, mientras 60% de la población come solo dos veces al día y 3.000.000 de venezolanos comen de la basura”.

Ante la poca visibilidad del reclamo social, en tiempos recientes, desde el Portal se les consultó a los expertos si esto tenía que ver con el miedo a la criminalización de la protesta por parte de los cuerpos de seguridad de Maduro o al cerco comunicacional también impuesto desde Miraflores.

“Cuando la persona deja de sentir aprecio por su propia vida, cuando pierde la conciencia de sí misma como obrera de su destino y se abandona a los dictámenes que la someten, obligándola a hacer y pensar de una manera dirigida; más aún cuando se le obliga a dejar de pensar e incluso le tiene miedo al cambio, protestar en este país ya no es un mecanismo seguro para forzar un régimen”, respondió Hernández.

Campos opina que pudiera tratarse de una pérdida de la fe en el reclamo social: “Hay un sector que definitivamente ha perdido el sentido de la protesta, no le da el beneficio de la duda a las protestas como han sido realizadas hasta ahora. Las más recientes se han registrado en los sectores populares. La clase media parece que perdió la fe a la protesta social y centra sus esperanzas en otras cosas”.

No le resta importancia al miedo que puede sentir la población de salir a protestar por sus derechos y no regresar a sus hogares. “Especialmente, cuando vemos que la respuesta a la protesta de este régimen es la que vimos el miércoles en Barquisimeto: represión, violencia, se llevan presos a los dirigentes y a los que protestan. Sin embargo, en los sectores populares todavía se protesta y se hace con mucha fuerza”.

La protesta sigue viva

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) registró 716 protestas en abril, un promedio de 24 manifestaciones diarias en Venezuela. Lo que representa un aumento de más de 100 protestas con respecto a marzo cuando se registraron 580, a pesar del confinamiento para evitar la propagación de la COVID-19.

Campos explicó que pese a la cuarentena “los datos indican que la protesta no se ha detenido”. “Ha tenido algunas semanas con picos con mucha violencia, especialmente aquellas que han estado alrededor del reclamo por la gasolina y, en estas últimas semanas, del reclamo por agua. La gente se las ingenia para protestar”, indicó.

El director de Hercon Consultores afirmó que se trata de “una serie de manifestaciones a nivel nacional e internacional en contra del presidente Nicolás Maduro y su mala gestión”. “Toda esta conflictividad se debe a las diversas crisis que transita el país: económica, social, y hasta política”, afirmó.

Hernández, añadió que el peso que han tenido las fallas en los servicios públicos en las protestas sociales. “Debemos nombrar las particulares crisis de gasolina, luz y agua. La gente en una extrema cuarentena social. Todo se configura hacia una dimensión que apunta a toda una turbulencia social, las protestas por los cortes de agua, luz, gas y la falta de combustible se hicieron escuchar en la capital. La salida de la empresa de televisión paga Directv potenció la manifestación de este martes”. 

Fuente: Hispanopost.com

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