El Río Escalante, una de las arterias fluviales más importantes del Municipio Colón en el Estado Zulia, que divide las ciudades gemelas Santa Bárbara y San Carlos, atraviesa una de las crisis ambientales más severas de su historia. Lo que antaño representó una vía de progreso comercial y un ecosistema vibrante, hoy se ha convertido en un símbolo del ecocidio en la región sur del lago de Maracaibo.
En la década de los años 70 y 80, con el objetivo de evitar las inundaciones frecuentes que afectaban a ambas poblaciones, el gobierno de turno construyó una estructura de control (las compuertas), seguido de un canal artificial conocido como el Río Colón.
El objetivo principal fue reducir el imponente caudal del Escalante durante las crecidas, desviando el exceso de agua hacia el lago de Maracaibo y evitando las inundaciones de las ciudades gemelas, protegiendo así el casco urbano.
La realidad del diseño de compuertas con el tiempo falló o no recibió el debido mantenimiento. El «Río Colón» terminó recibiendo la mayor parte del flujo de agua limpia y con fuerza, mientras el cauce original del Escalante (el que pasa por debajo de los puentes de Santa Bárbara y San Carlos) quedó relegado y olvidado, perdiendo así su espectacular fuerza necesaria para «autolimpiarse», quedando reducido con el paso del tiempo a un simple potrero donde pastan los chigüires o piropiros.


Muchos expertos coinciden en que la solución al problema de las inundaciones se convirtió en una «sentencia de muerte» para el río original.
Al «bypass» (desvío) se le dio prioridad, dejando al tramo histórico del Escalante como un receptor de desperdicios sin capacidad de renovación.
La recuperación de este gigante del sur del lago es una deuda histórica que el Estado y la sociedad civil deben enfrentar antes de que el río se convierta en un recuerdo de lodo y contaminación.
Por MSc. Jairo Rafael Vuelvas Ortigoza CNP 26.011
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