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Salud: ¿Qué es el infarto intestinal y qué hacer si ocurre?

Por el Dr. Ricardo Soto-Rosa

Eran los primeros días del mes de enero. En la emergencia del viejo centro asistencial todavía lucían los adornos típicos de la navidad, estaban los clásicos San Nicolás con barbas de algodón y lucecitas de colores intermitentes, también unas cuantas cintas verdes y rojas con escarchados mensajes de Feliz Navidad o próspero Año Nuevo.

La guardia había sido tranquila, atendiendo algunos trastornos digestivos y curas a heridos o quemados de poca gravedad, que había dejado la reciente noche de Año Nuevo. Un viejo Aspen amarillo, llegó a toda velocidad, frenando bruscamente en las puertas de la emergencia, alertando a los camilleros, quienes al instante se levantaron de los bancos de la entrada, escuchando confundidos unos gritos desesperados de sincero dolor.

Bajaron a un hombre corpulento que se revolcaba sin parar sobre la camilla en la que era trasladado a la sala de trauma shock.

El cirujano de guardia era un muchacho soberbio y engreído que se presentó en el cubículo y trató de interrogarlo, observando que tenía la mano izquierda sobre la región lumbar, apretándose con fuerza, mientras sus facies álgidas se empalidecían y llenaban de frío sudor.

Palpó un abdomen blando pero doloroso, en especial del lado izquierdo, por lo que de inmediato se aventuró con el diagnóstico de un cólico nefrítico y solicitó la presencia del urólogo.

Mientras tanto ordenó que le colocaran analgésicos que no le calmaban, por lo que le regañó en forma poco cortes y luego, impaciente, de no conseguir mejorarlo, indicó que le administraran morfina.

Aquel hombre no dejaba de contornearse y gritar desesperado, sin alivio alguno, por lo que decidieron subirlo al área quirúrgica y colocar una anestesia peridural logrando al fin, bajar la intensidad del dolor, pero sin desaparecer del todo.

Pidió que le practicaran una tomografía y para su sorpresa no existía nada anormal en la misma, los riñones se veían perfectos sin cálculos y con buena eliminación del medio de contraste. En los exámenes de laboratorio solo se observaron los glóbulos blancos elevados con un examen de orina normal.

El joven cirujano sacrificó su orgullo y llamó a un cirujano de mayor experiencia, quien después de evaluar el caso, decidió realizar una exploración laparoscópica del abdomen. Bajo anestesia en el quirófano, introdujeron una cámara a través de un pequeño orificio abierto en el ombligo, insuflaron gas y así revisaron el interior de “esa caja de pandora” que es el abdomen de una persona.

Primero vieron un líquido vinoso y luego, ante la estupefacta mirada de todos los presentes, encontraron un asa de intestino delgado, negra como una morcilla. Se trataba de un infarto segmentario del intestino.

El infarto intestinal ocurre cuando es interrumpido el paso de la sangre a través de los vasos sanguíneos que nutren o drenan al órgano, bien sea la arteria o la vena. Esta interrupción puede ocurrir por la formación de un coágulo o trombo que crece en el interior del vaso, ocluyendo el tránsito sanguíneo, o por un émbolo que es un trombo que se forma en un lugar distante, generalmente en el corazón y circula hasta ocluir como un tapón el pequeño vaso de un segmento intestinal.

El infarto del intestino se va desarrollando primero por su mucosa, hasta extenderse por toda la pared, la cual se necrosa y posteriormente se perfora, pasando el contenido intestinal a la cavidad peritoneal, ocasionando una gran contaminación que puede terminar en sepsis y muerte.

Ante un dolor abdominal súbito, las posibilidades diagnósticas pueden ser muy diversas, por lo que es fundamental la adecuada evaluación clínica, así como tener a la mano los recursos más sofisticados que permitan llegar a identificar la causa de manera oportuna y lograr un tratamiento exitoso.

El paciente corpulento fue operado en el acto, eliminando el segmento intestinal necrosado, y uniendo los extremos sanos de intestino, que es la llamada anastomosis, unos días después lo vinieron a buscar en el mismo Aspen amarillo que lo había llevado a la emergencia.

Esa fría mañana de enero quedó grabada en la memoria de todos los presentes, quienes fueron testigos en primera fila de cómo puede ser de confuso un dolor abdominal, el cual se debe enfrentar con firmeza, serenidad y coraje.

Para conocer más sobre estos temas te espero en www.medicosvenezolanosonline.com y en mis redes sociales @drsotorosa.

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Fuente CaraotaDigital.net

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