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¡SIN MÁSCARAS!: Por Sandy Ulacio

Al despojar la geopolítica de los eufemismos diplomáticos habituales, la trama que se teje alrededor de las reservas venezolanas revela un reordenamiento del mapa energético global donde los manuales del siglo pasado quedan desfasados.

Mirando la historia de los últimos cincuenta años, se evidencia la falta de antecedentes de una potencia que, tras un conflicto o presión estratégica, pretenda adjudicarse legalmente la riqueza petrolera de otro Estado por espacio de un siglo entero -según palabras del presidente Donald Trump-, aunque según las leyes venezolanas este acuerdo tendría una vigencia de 25 años años renovables.

En Irak, tras los acontecimientos de 2003, la titularidad del subsuelo se mantuvo formalmente bajo soberanía iraquí mediante licencias operativas locales, por lo que intentar imponer hoy un control legal prolongado a cien años rescata esquemas de concesión decimonónicos que parecían extintos.

La verdadera motivación de Estados Unidos responde a una urgencia técnica y financiera que rara vez se admite abiertamente. Su colosal maquinaria económica consume a diario unos 20 millones de barriles de petróleo, de los cuales cerca del 40% requiere indispensablemente ser crudo pesado o ultrapesado para abastecer las complejas refinerías de la Costa del Golfo, diseñadas específicamente para procesar crudos densos y no el petróleo ligero que se extrae mediante esquisto dentro de suelo estadounidense.

Depender del barril bituminoso canadiense encarece las operaciones por los miles de kilómetros de transporte terrestre que demanda, mientras que el petróleo de la Faja del Orinoco, situado a una distancia marítima directa por el Caribe, resulta el sustituto ideal para abaratar los costos de flete, optimizar el proceso de refinación y asegurar combustibles a bajo precio que contengan la inflación interna.

Dentro de este tablero, la “sugerencia” norteamericana que Venezuela abandone la OPEP alcanza un matiz trágico, pues resulta una desgarradora contradicción histórica que el país sea empujado a desvincularse del propio bloque que el diplomático venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo impulsó en 1960. Aquella iniciativa nació para romper el monopolio de las llamadas «Siete Hermanas» —Standard Oil of New Jersey (Esso), Standard Oil of New York (Mobil), Standard Oil of California (Socal/Chevron), Texaco, Gulf Oil, British Petroleum (BP) y Royal Dutch Shell (anglo-holandesa)—, el temible corporativo que imponía precios y cuotas a su antojo.

El impacto real del bloque se evidenció en la década de 1970 cuando, a raíz de un embargo petrolero, los precios pasaron de un promedio de 2 a 10 dólares por barril, multiplicando su valor por cinco.

Forzar la salida venezolana busca debilitar la disciplina de producción de los socios. No obstante, cabe precisar que el margen de refinación no depende de manera directa del precio del petróleo —salvo en situaciones de extremos muy bajos o muy altos—, por lo que las ventajas económicas corporativas responden más a la optimización de los costos logísticos y de aproximación.

Para contextualizar la estabilidad de los precios, la franja de entre 70 y 85 dólares por barril se consolidó fundamentalmente en la primera década de este siglo. En 2008, ante la crisis inmobiliaria en Estados Unidos que ralentizó la economía global, la OPEP mantuvo un recorte de 4.400.000 barriles diarios durante cuatro años. Esto permitió sostener un nivel de equilibrio entre los costos de producción y una ganancia justa, garantizando el crecimiento económico necesario para cubrir las necesidades globales de alimentación, transporte y salud de una población que hoy roza los 8 mil millones de habitantes.

Forzar la salida venezolana del bloque para fijar contratos unilaterales, permitiría reducir el costo de ese crudo pesado a niveles de 40 o 50 dólares (algunos solo hablan de $19 por barril entre regalías e impuestos), lo que representaría un ahorro directo de unos 15.000 millones de dólares anuales para las corporaciones y refinerías estadounidenses a costa del patrimonio público venezolano.

Frente al avance de esta estrategia, suele argumentarse que las reservas bajo tierra no tienen valor alguno si no se extraen de inmediato, pero esa visión omite el valor de colateral que posee un activo probado para respaldar la capacidad de negociación internacional del Estado.

Al mismo tiempo, ignorar el costo de oportunidad conduce a malvender un recurso no renovable en momentos de extrema vulnerabilidad, regalando la renta futura al comprador.

El camino “ideal” exige adoptar un fondo soberano de inversión al modelo noruego o emiratí que blinde las regalías para financiar la educación e infraestructura del mañana, junto con una política estricta de refinación y valor agregado local que obligue a procesar los derivados en suelo nacional en lugar de limitar al país a ser un simple exportador de materia prima bruta por el próximo siglo.

Electricidad… La diputada Nora Bracho se activó nuevamente por el tema eléctrico en el estado Zulia. Recordemos que Bracho fue presidenta de la Comisión de Administración y Servicios de la AN2015 y fue impulsora de propuestas ante organismos como la Corporación Andina de Fomento (CAF), como el uso de barcazas generadoras en el Lago de Maracaibo y turbinas móviles ubicadas en subestaciones y plantas estratégicas (como Ramón Laguna y Rafael Urdaneta). ¿Será que algo sabe la diputada luego de su reunión con los expertos del Centro de Ingenieros que pueda ser tomado en cuenta desde su actual posición o es que acaso busca reforzar las esporádicas apariciones de Manuel Rosales solamente? Generar la energía necesaria para el consumo del Zulia requiere una inversión de al menos $168 millones y varias empresas trabajando de manera coordinada para ver una recuperación en unos ocho meses, según los expertos.  ¿Peleará Nora Bracho esos recursos como zuliana en la próxima etapa de negociación?

¿Reacomodos o apoyos?… El alcalde Elí Ramón Atencio estuvo bastante activo con el tema político. Como se recordará Atencio forma parte del AD manejado por Bernabé Gutiérrez, sin embargo, buscó que la representación de la tarjeta adeca (del ala Ramos Allup) quedara en manos de Jhony Brito -uno de sus colaboradores cercanos-, aparte de una reunión estratégica con la gente de Unión y Cambio. ¿Será que está estudiando opciones? Por cierto, los ediles siguen esperando su respuesta sobre los vehículos que se compraron pero que no llegaron al municipio.

PSUV… Salvo en donde estuvo el ministro de comunas Ángel Prado junto al gobernador Luis Caldera y Gianluigi Di Martino, las reuniones pautadas con las estructuras del partido rojo solo sirvieron para ir a “resolver el almuerzo con la sopa” que se preparó. Los voceros de los consejos comunales no aparecieron y hubo reuniones con menos de 20 personas. Este escenario encendió varias alarmas dentro de la revolución.

Consejo… Hay un director de la Alcaldía de Maracaibo que está extralimitándose en sus funciones y ha despertado ruidos en varias instancias. Tiene una necesidad de mostrarse siempre haciendo algo, aunque no sea su competencia, y venderlo en sus redes sociales o en la de diferentes medios. Estar todo el tiempo bajo la luz de los focos puede causarle una fototaxis positiva. Un buen gerente muchas veces lo único que necesita es mostrar resultados y, desde la DGSC, su labor de enlace y coordinación la evalúan a través de las acciones de los diferentes organismos y no de su persona, ¿o es que acaso se está promocionando para algo más?

Alarma… Luego del evento eléctrico que afectó el centro-occidente del país el pasado sábado y dejó sin energía a más de 5 estados, hubo una voz que se pronunció en redes y fue ampliamente replicada, me refiero a la del ingeniero y concejal de Maracaibo, Luis Cabrera. Una cosa es tener acceso a información de primera línea y otra es generar angustia y zozobra en la población al solo “vender el peor escenario”. Mi llamado al concejal es que recuerde que en la política es difícil conseguir personas que manejen bien los temas técnicos, pero más aún, políticos que no tengan la necesidad de figurar por todo.

 El Gatillo del Pueblo por Arnaldo «Moñoño» Piña…Zulia: El gobernador Luis Caldera de verdad no deja de impresionar por la capacidad de respuesta a la hora de dar soluciones, pero hay detalles que cuidar…Maracaibo: Di Martino ojo pelao que te están haciendo sombra, muy buena tu gestión y el trato a la gente, pero le recomiendo que revise  algunas cosas a lo interno…San Francisco: Bien evaluada la gestión del alcalde Héctor Soto…Baralt: Samuel Contreras como que se las está viendo feo en lo político, me comentan desde Pueblo Nuevo que este no aparece bien en los números. La gente extraña a Jarvis Rondón…Miranda: El partido rojo está dividido en 4 en la entidad, quién manda a quién, quién da las líneas políticas, amanecerá y veremos…Valmore: Nada se sabe de la gestión de la alcaldesa Yuranis Pino, solo cuando va el gobernador Caldera es que se sabe que Bachaquero existe…Mara: El burgomaestre Edgar Labarca sigue trabajando, bien evaluado por el pueblo…Guajira: Desde la gestión del Dr.Hebert Chacón poco se sabe de este municipio, ¿será que tiene que volver?…Padilla: A la deriva y sin capitán…Machiques: El sector ganadero y el gobierno regional son los que dan la cara por este municipio…Sucre: El alcalde Yonys Gonzalez con poco hace mucho, la mueve  «El Negrito de San José»…Lagunillas: A este municipio lo agarró el comejen. Por ahí suena el dirigente sindical Gustavo Bracho, quién hoy por hoy es la voz del pueblo, viene por la baranda….Seguridad: Excelente el trabajo que hace Polimaracaibo en el centro de la ciudad, hay orden, la gente puede caminar tranquilamente, carros bien estacionados, buen trabajo del Director Com. Henry Prieto y del Com. José «Hamburguesa» Hernández…

Que Dios nos permita volver a ser la Venezuela de todos…nos leemos la semana que viene, donde estaremos mostrando a todos, ¡Sin Máscaras!

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