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Vaticano defiende “respuesta inmediata” de Francisco en caso McCarrick y recuerda que Juan Pablo II y Benedicto lo mantuvieron en su cargo

Fue Wojtyla quien se “convenció” de la inocencia del ex cardenal

La Santa Sede publicó hoy un informe sobre la historia que derivó en las pesadas sanciones que el pontífice dispuso contra el purpurado estadounidense

“La respuesta fue inmediata”, planteó el Vaticano sobre la actuación de Francisco, y aclaró que hasta 2017no hubo acusaciones fundadas contra el ex arzobispo de Washington

“En el momento del nombramiento del arzobispo en Washington Theodore McCarrick en 2000, la Santa Sede actuó sobre la base de información parcial e incompleta”, reconoció hoy el Vaticano sobre el proceso de designación, puesta en funciones y posterior remoción de McCarrick.

Reportaje de Hernán Reyes Alcaide, corresponsal en el Vaticano

El Vaticano publicó hoy su versión sobre el largo proceso que derivó en la dimisión del estado clerical del ex arzobispo de Washington, a través de un informe en el que defendió lo actuado por el papa Francisco, aseguró que “no es cierto” que el pontífice argentino “ haya eliminado o aliviado las sanciones” contra el ex purpurado y aclaró que “hasta 2017” no hubo ninguna acusación fundada contra McCarrick.

Por el contrario, sostiene que fue san Juan Pablo II quien consideró que las denuncias contra el purpurado eran “sólo voces, infundadas o no probadas” y que Benedicto XVI “decidió no abrir un proceso canónico” contra McCarrick.

“En el momento del nombramiento del arzobispo en Washington Theodore McCarrick en 2000, la Santa Sede actuó sobre la base de información parcial e incompleta”, reconoció hoy el Vaticano sobre el proceso de designación, puesta en funciones y posterior remoción de McCarrick, a quien el papa Francisco dio en 2019 la dimisión del estado clerical, la máxima sanción canónica.

En febrero del año pasado, Francisco despojó del estado clerical, la máxima sanción canónica dentro de la Iglesia, al ex arzobispo de Washington, Theodore McCarrick, que en julio de 2018 había renunciado a su título de cardenal rodeado por las denuncias por abuso sexual en su contra.

La sanción contra McCarrick, de 90 años, se dio después de que el Tribunal eclesiástico para casos de pederastia sacerdotal, la Congregación para la Doctrina de la Fe, lo encontrara culpable de violaciones al Décalogo de Comportamiento con adultos y menores, con el agravante de abuso de poder.

“Omisiones y subestimaciones”

“Desgraciadamente, se cometieron omisiones y subestimaciones, se tomaron decisiones que después se evidenciaron equivocadas, entre otras cosas porque, en el curso de las verificaciones solicitadas por Roma en su momento, las personas interrogadas no siempre dijeron todo lo que sabían”, agregó el director editorial del Vaticano Andrea Tornielli en un análisis que acompaña el largo Informe divulgado hoy con el recorrido de las acusaciones y castigos.

Según el Vaticano, “hasta 2017, ninguna acusación fundada se refirió a abuso o acoso de menores; tan pronto como llegó la primera denuncia de una víctima menor de edad en el momento de los hechos, el Papa Francisco actuó de modo rápido y con decisión contra el anciano cardenal, ya retirado de la conducción de la diócesis desde 2006, primero, quitándole el purpurado y, luego, dimitiéndolo del estado clerical”.

“En el momento de la elección del Papa Francisco, McCarrick tenía más de 80 años y, por lo tanto, estaba excluido del cónclave”, planteó Tornielli en la nota adjunta al informe elaborado por al secretaría de Estado a pedido del Papa para clarificar el proceso que derivó, en febrero de 2019, en la dimisión del estado clerical contra el ex arzobispo acusado de casos de abusos.

“Sus hábitos de viaje no habían cambiado, y al nuevo Papa no se le entregó ningún documento o testimonio que le hiciera consciente de la gravedad de las acusaciones, aún sólo respecto de adultos, contra el ex arzobispo de Washington”, agregó Tornielli al ratificar la actuación del pontífice argentino en el caso.

Según se desprende del Informe publicado este martes, “a Francisco se le dijo que había habido ‘rumores’ y acusaciones sobre ‘comportamientos inmorales con adultos’ antes de la nominación de McCarrick en Washington”.

Acusaciones rechazadas por Wojtyla

“Pero considerando que las acusaciones habían sido analizadas y rechazadas por Juan Pablo II, y bien consciente de que McCarrick había permanecido activo durante el pontificado de Benedicto XVI, el Papa Francisco no vio la necesidad de cambiar ‘lo que sus predecesores habían establecido’, por lo que no es cierto que haya eliminado o aliviado las sanciones o restricciones al arzobispo emérito”, explicó Tornielli.

“Todo cambió, como ya se ha mencionado, con la aparición de la primera acusación de abuso de un menor. La respuesta fue inmediata. La medida, gravísima y sin precedentes, de la destitución del estado clerical llegó tras la conclusión de un rápido juicio canónico”, destacó Tornielli al ponderar la serie de medidas tomadas por el Papa una vez conocidas las pruebas contra McCarrick.

Con el despojo del estado clerical, y la reducción consiguiente al estado laical, McCarrick no puede ya administrar los sacramentos, presentarse o vestir como un sacerdote ni recibir asignación económica alguna por parte de instituciones eclesiales.

Según el Vaticano, “el caso de Theodore McCarrick, un prelado de considerable inteligencia y preparación, capaz de tejer muchas relaciones tanto en el ámbito político como en el interreligioso, sigue siendo, por lo tanto, para la Iglesia Católica, en los Estados Unidos y en Roma, una herida abierta y todavía sangrante, ante todo por el sufrimiento y el dolor causado a las víctimas”.

El primer prelado en perder el capelo en un siglo

La condena canónica a McCarrick es así el resultado de un proceso por el presunto abuso sexual de un niño de 16 años que habría cometido hace más de 50 años, considerado uno de los ‘delicta graviora’ que tiene la Congregación bajo su órbita.

En julio de 2018, McCarrick, se convirtió en el primer prelado católico en casi 100 años en perder el título de cardenal, y ser obligado a abstenerse del ministerio público y a vivir en un convento de Kansas, Estados Unidos.

Fuente: Religiondigital.org

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