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Venezolanos en el Ecuador: La historia de Ramiro Palma ejemplo de amor a la familia, coraje y superación

Este es Ramiro Palma, me encuentro con mi esposa e hijo en la provincia de Esmeraldas, cantón, Atacames, aunque no siempre fue este mi lugar de residencia desde que llegué al Ecuador. Luego de vagar por otros caminos, logré establecerme con mi familia, en este cantón, referencia turística del Ecuador, desde hace casi 4 años.
Llegue al Ecuador el 9 de diciembre del 2015.
A inicios llegué solo a este país con promesas por un familiar del jardín del Edén que todo era fácil y sencillo porque se ganaba muy bien y podía establecerme en poco tiempo, al llegar me di cuenta que la realidad fue otra.
Fueron 2 años solo acá en el Ecuador para poder traerme a mi hijo y 4 meses después se vino mi esposa.
Durante esos 2 primeros años, cuando se vino el terremoto en el 2016 fue cuando pude tener una oportunidad de trabajar en una empresa de ambulancias ya que me ofrecí como voluntario para poder ayudar a las víctimas en Pedernales, de tan terrible acontecimiento, fui usado y abusado en la empresa por no tener mis títulos registrados en el Senecyt aunque los tenía todos en original debidamente apostillados, pero parte de la burocracia o egoísmo por celo profesional, (no lo sé) nunca se me fue permitido registrar mi título como Licenciado en Emergencia prehospitalaria ( paramédico).
Al intentar por mucho tiempo de manera infructuosa registrarme, supe que nunca iba a poder lograrlo y comencé a relacionarme con amistades Ecuatorianas, hasta conseguir una oportunidad de trabajo en una finca por Machachi, me ofrecieron villas y Castillas, pero al pasar 3 meses de trabajo en la finca, que déjame decirte no tenía luz, sino era a través de una planta eléctrica, aislado tuve que ingeniármelas para ahorrar la gasolina, a razón de 2 lts por día, para cargar mi telf y ver algo de TV en la noche por 2 hrs fue pasando el tiempo y ya no me pagaban el sueldo mensualmente, enfermé y tuve algunos pequeños accidentes laborales los cuales tuve que resolver con el poco dinero que pude ahorrar, y atenderme yo mismo mis heridas, bajaba de la finca al pueblo a donde un amigo zapatero que me brindaba el almuerzo ocasionalmente, mientras conseguía un trabajo, o que el dueño me pagarán el sueldo por el trabajo en la finca, 9 meses después consigo un préstamo de $500 de un amigo que tuve que pagarle poco a poco por 6 meses para comprarme un carrito de hamburguesas y Hot dogs, el cual lo trabajaba de 8 pm a 5 al en una esquina del pueblo de Machachi, ocurrieron muchas cosas en esos meses, el frío término haciendo que enfermara más y por necesidad tuve que buscar otro lugar y otro modo de ganarme la vida porque no vendía lo suficiente para mantenerme y la policía municipal no me dejaba colocar mi carrito, en el día, incluso los lugareños me amenazaron con sacarme a piedra si seguía vendiendo comida, por esa razón solo trabajaba en la madrugada.
Me voy de viaje aventurero a las playas de Esmeraldas a vender empanadas venezolanas en la arena, poco a poco me fui dando a conocer y logré alquilar mi primer local en la playa de venta de comida rápida, fui creciendo y cuando llego mi hijo y luego mi esposa, las cosas fueron mejorando de a poco, ya no nos resultaba mucho la playa y decidimos irnos al centro del pueblo de Atacames con el negocio a ver qué tal, alquilamos un pequeño local y nos comenzó a ir muy bien, al año siguiente decidimos alquilar otro local al lado del nuestro y nos ampliamos, 1 mes después, aparece el COVID 19, nos infectamos 3 meses después de comenzado la epidemia, los préstamos que habíamos obtenido churqueros más el nuevo arriendo, servicios, el costo económico de recuperarnos por la infección del virus casi 5 meses cerrados al público, género entre capital e intereses, arriendo y servicios más de $5.000 los cuales le estamos haciendo frente, después que abrimos las puertas en Julio 2020 al público nuevamente, hemos tratado de mantener el negocio, pero en a mediados de Enero ya era insostenible, por pagar deudas nos descapitalizamos de una manera brutal y nos vimos obligados a bajar las puertas de nuestro local, en la actualidad tenemos 1 mes cerrados y estoy trabajando por otro lado, reuniendo de nuevo algo de capital para poder recuperarme y seguir luchando.
El invertir, pagar deudas y ahora permisos de funcionamiento del nuevo año fiscal no me permite ponerme al día, algo que diariamente que quita el sueño, porque las ventas están muy bajas, esperamos con el favor de Dios que podamos recuperar nuestro negocio, seguimos pagando nuestros impuestos, SRI, y haciendo frente a las deudas, deseamos comprarnos un terreno para construir una casa propia, si lo hicimos en Venezuela acá también lo podemos hacer, vemos muy lejos la posibilidad de regresarnos a nuestra Amada Venezuela, aún con todo lo vivido acá en estos últimos tiempos, vemos la posibilidad de hacer una nueva vida, puedo decir que desde que estoy en este país desde hace 5 años, siempre he cuidado de cumplir con todas las normativas legales y vigentes para estar regular, anualmente mi negocio facturaba más de $13.000 anualmente sumado a los costos de visa míos de mi esposa y de mi familia, los cuales hemos pasado por varios procesos de regularízacion migratoria es un dinero que ha ingresado al Ecuador, puedo decir que he aportado significativamente a la economía de este país, la única ayuda que he tenido a sido a través de HIAS cuando recibimos los mercados de comida mensualmente y ahora que poseo un crédito bancario para poder hacerle frente a toda esta situación, creo en Dios, en mis capacidades y en mi perseverancia para lograr establecerme con mi familia y ser feliz, vivir tranquilos y poder ayudar cuando se pueda a los que necesiten, mi cualidad de servir y ayudar siempre estarán ahí sin distinción de nacionalidades.

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