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Artillería del Análisis: Una Historia Política para Análisis y Reflexión (XVIII), Por Julio César Del Valle

El Consejo Nacional Bolivariano Derechos Humanos (CONABDH), nos sitúa en un escenario enmarcado en el análisis e interpretación del Constituyente del año 1999 donde se estableció los Derechos Humanos Fundamentales del Debido Proceso, que se traduce en respetar el derecho y colocar los límites a las actuaciones del Estado. Es decir, el Debido Proceso comprende un conjunto de garantías que protegen a la persona sometida a cualquier proceso o procedimiento, por lo que la naturaleza Jurídica del Debido Proceso se podría considerar como principio procesal para asegurar el ejercicio pleno del derecho a la Defensa, garantizando decisiones ecuánimes (imparciales) y justas. Ese Debido Proceso está fundamentado en el dispositivo del artículo 46 Constitucional.

De ahí enfatizar, que el Derecho a la Vida es inviolable, según el mandato Constitucional del artículo 43, y continuar con el curso de la narrativa del Crimen Político de la difunta señora Hilda de Rosales, hechos que tan solo el Trono Divino de Dios y del Poder Público Nacional, hará Justicia que como cuatro (4) crímenes y cuatro (4) poderes, dejo toda una evidencia de comportamiento de supremacía de Poder Político, cuya investigaciones fue conducida por el Comisario Fermín Mármol León, desarrollándose así los acontecimientos:

–No la voy a comprometer en nada, únicamente quiero que me hable del tipo, el que dejo el paquete con la bomba, ¿Cómo es el? Descríbamelo, trate de recordar, imagínese a usted el bien que le hará a la sociedad, sabemos que no fueron terroristas, no le voy a mentir, no se hacerlo, puede ser un loco maniático y enviar otras bombas; inclusive para que usted sepa de una vez, hoy el Director de la Policía tiene una reunión con los directivos de esta empresa y todos las similares, a fin de no aceptar encomiendas y paquetes o bultos, si la persona no presenta su cedula de identidad ustedes tomaran todos los datos para llenar la planilla. Esto era cierto, había conversado con el Director de la Policía y le hice la sugerencia, debíamos tomar medidas preventivas para el futuro, él había convocado a su Despacho a los ejecutivos de dichas compañías, a fin de poner en práctica mi sugerencia inclusive como protección, hasta las mismas personas de las agencias recolectoras.

–Es buena idea, Comisario, más seguridad para todos.

–Señora que me dice de la persona del paquete.

–Ay Comisario, le tengo confianza, pero no quiero líos, usted sabe cómo están las cosas, a lo mejor salgo en un periódico, o se llena esto de periodistas, soy muy nerviosa, mire como tiemblo.

–No se preocupe: (la agarre por las manos), le doy mi palabra de honor, que no se enterara ninguna otra persona, mucho menos la prensa, se lo prometo ¿Me cree o no?

–Si le creo usted es muy decente, pero…

–Pero qué?

–No me va a declarar, verdad?

No supe que contestarle, era difícil decirle que no, y si por cualquier circunstancia me veía en la necesidad de tener que hacerlo, si era la única prueba contra el individuo, un reconocimiento en rueda de detenidos, no quería engañarla, pero temía que ella se asustara más y no dijera nada.

–Óigame doñita –trate de ser lo más persuasivo posible–, tenga confianza en mí, vamos a ser un trato usted y yo, hablaremos de todo lo que sabe, debe ayudarme, a toda la comunidad, debemos capturar a ese loco, le prometo si no es necesario, no molestarla, será un secreto entre los dos ¿le parece bien?

–Si usted lo dice estaré bien, acepto ella.

–Deme la mano, trato hecho, empecemos antes que llegue la jovencita.

Era importante que la señora me diera los datos que necesitábamos con tanta urgencia, considere la situación dominada por mí, por tal motivo insistí:

–Tengo miedo, pero debo ayudarlo—dijo con resolución—hace diez días, como a las cuatro de la tarde se presentó un señor como de cincuenta años más o menos delgado no muy bajo, pero era alto, usaba sombrero y unos lentes negros, de eso que utilizan para el sol, le faltaba un brazo, el derecho, me dijo que ese paquete era para enviarlo al congreso, a un Diputado, le llene la planilla con los datos, esa que usted tiene, me pago y se fue.

–Por favor descríbame la fisionomía del hombre—pregunte.

–Era delgaducha la cara, así como flaca, con esto chupado (señalaba las mejillas), tenía el rostro como si le hubiera dado viruela, con muchos huecos

–¿Qué más le apareció en la cara?

–Más nada.

–¿Tenía bigotes?

–No.

–Dientes de oro, picados y manchados? –insistí no le vi nada, hablo únicamente lo necesario.

–¿Cómo estaba vestido?

–Tenía su corbata y un traje como gris así como sucio.

–¿Cómo se dio cuenta que le faltaba un brazo?

–No le vi sino una sola mano la izquierda, tenía la manga del palto abierto dentro del bolsillo, agarrada con un gancho.

Próximamente estaríamos muy pendientes con la parte 19 sobre la relatoría y análisis de cuatro (4) crímenes y cuatro (4) poderes, entre otros delitos impunes en Venezuela.

En pies de lucha con y por la Revolución de Cristo y de la Patria de Bolívar, en contacto apreciados (a) lectores de Aporrea por conabdh@gmail.com. Y @conabdh.



Julio César Del Valle

Analista e Investigador, Especialista, Escritor y consecuente Defensor de los Derechos Humanos, y Pdte. Consejo Nacional Bolivariano Derechos Humanos.

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