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«Cajón de Sastre» De consejera profesional a desfilar en la semana de la moda de Nuevo York, Omayra, la diseñadora que le dijo sí a reinventarse. Por José Luis Ortiz Güell

Tras más de treinta años como consejera profesional, Omayra «Ommy» Casillas Rodríguez decidió que la vida podía tener un segundo acto. Sin formación académica en moda, con un proceso completamente artesanal y la determinación de honrar sus raíces caribeñas, creó OMMY by Omy, una marca de joyería textil que hoy conquista pasarelas internacionales, colabora con diseñadores de renombre y ha sido destacada por la revista Vogue. En esta entrevista íntima, Ommy nos habla de fracasos, empoderamiento femenino, sostenibilidad y de cómo atreverse a ser diferente puede cambiar tu destino.

1. Ommy, fuiste consejera profesional durante más de tres décadas. ¿Qué te hizo dar el salto al mundo del diseño textil, y cómo tomaste la decisión de empezar de cero?

Nunca imaginé que terminaría en la moda. Todo comenzó como un juego, casi sin querer. Mi hija, amante del mar y de la vida caribeña, siempre buscaba accesorios que no se dañaran con el agua, que no se oxidaran ni perdieran su belleza al contacto con la sal. Yo empecé a crearle piezas para que pudiera usarlas sin preocupaciones. Fue entonces cuando vi un hueco en el mercado: no había joyería textil ligera, cómoda y resistente que las mujeres pudieran disfrutar dentro y fuera del mar.

Lo que nació como un gesto familiar fue despertando el interés de otras personas. Mis sobrinos crearon una página de Facebook sin grandes expectativas, y la respuesta fue inmediata. Llegaron mensajes de compradores, y pronto tiendas reconocidas de Puerto Rico se interesaron por mis diseños. Ahí comprendí que aquel pasatiempo tenía el potencial de convertirse en una marca. Lo que nunca imaginé es que ese pequeño proyecto, nacido desde el amor por el Caribe, me llevaría a desfilar en Miami Swim Week, Venecia, Casa de Campo y la Semana de la Moda de Nueva York. Esa experiencia me confirmó que nunca es tarde para reinventarse cuando haces algo con pasión y propósito.

2. Tu propuesta de joyería textil es única en el mercado: ¿qué proceso artesano hay detrás de cada pieza y por qué apostaste por fibras naturales, macramé y cuentas personalizadas?

Mi pasión por el trabajo artesanal nació mucho antes de crear mi marca. Crecí viendo a mi madre, costurera, tejer, bordar y transformar simples pedazos de tela en creaciones hermosas. Desde pequeña, ese proceso creativo me fascinó.

Cuando empecé a diseñar, esa influencia estuvo presente de forma natural. Aposté por los textiles porque son parte de mi historia y de mi identidad. La licra se convirtió en mi material principal porque ofrece flexibilidad, comodidad y resistencia al agua, permitiendo que las mujeres disfruten de las piezas en la playa o el mar sin preocuparse por el deterioro. Muchas describen mi trabajo como macramé, pero en realidad no uso el material tradicional: recreo visualmente esa estética con telas. A veces incorporo cuerdas o textiles complementarios, pero la esencia sigue siendo transformar la tela en joyería. Cada diseño es artesanal, combinando cuentas y elementos seleccionados con cuidado. Más que accesorios, son piezas que cuentan una historia: la de una niña que admiró las manos creadoras de su madre y que hoy continúa esa tradición a su manera.

3. Uno de tus lemas es «Dare to be different». ¿Cómo plasmas esa filosofía en colecciones como «Oceánika», que celebra la fuerza de la mujer contemporánea?

«Dare to be Different» es una invitación a abrazar nuestra autenticidad. En Oceánika quise representar a una mujer fuerte, libre y segura de sí misma. Cada diseño busca destacar sin seguir moldes tradicionales. La colección celebra la individualidad y demuestra que la elegancia puede expresarse desde la originalidad, el movimiento y la confianza de ser quien realmente eres.

4. Has sido destacada por Vogue México y Latinoamérica como una de las tendencias de playa 2025. ¿Qué significa para una emprendedora independiente recibir ese tipo de validación internacional?

Es un honor inmenso y una gran responsabilidad. Cuando comienzas una marca independiente, trabajas sin saber hasta dónde llegarás. Ver mi trabajo reconocido en una plataforma tan importante, junto a un diseño de Giannina Azar, confirma que la pasión, la disciplina y la autenticidad tienen valor. También representa una oportunidad para que más personas conozcan el talento creativo que nace en Puerto Rico y el potencial de una propuesta artesanal hecha con identidad propia.

5. Tu trabajo se caracteriza por honrar la esencia del Caribe. ¿Cómo integras la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente en cada diseño?

El respeto por el medio ambiente ha sido parte de mi vida desde la niñez. Crecí en el campo, rodeada de naturaleza, y eso me enseñó desde muy temprano la importancia de cuidar lo que nos rodea. Esa visión ha influido profundamente en mi forma de diseñar. Siempre he creído en el valor de transformar materiales y darles una nueva oportunidad. Una tela que parece simple, en manos creativas, puede adquirir otra vida.

Sabemos que la industria textil es uno de los mayores desafíos ambientales de nuestro tiempo. Por eso promuevo una visión más consciente: piezas pensadas para perdurar, no para usar y desechar. Para mí, la sostenibilidad también significa valorar el trabajo artesanal, evitar el desperdicio y reconocer el potencial de transformar en lugar de desechar. Es una forma de honrar tanto al Caribe que me inspira como al planeta que compartimos.

6. Has colaborado con diseñadores como Giannina Azar en Miami Fashion Week y con Sanel en Venecia. ¿Qué aprendiste de esas alianzas y cómo han impulsado tu proyección global?

Colaborar con la maestra Giannina Azar y con el diseñador puertorriqueño Sanel ha sido extraordinario, tanto a nivel profesional como personal. Más allá de la visibilidad internacional, estas oportunidades me han confirmado que mi trabajo posee una identidad propia y un valor que trasciende la simple pieza de moda. Son piezas versátiles que pueden transformarse según quien las lleve, pasando de lo sencillo a lo elegante sin perder su esencia.

Estas alianzas me han permitido comprender mejor la industria global, valorar aún más el trabajo artesanal y reconocer el alcance de mi propia voz como diseñadora. Me han demostrado que una pieza creada desde Puerto Rico, con inspiración caribeña y confección artesanal, puede conectar con públicos de diferentes culturas sin perder su identidad.

7. Recientemente participaste en la Semana de la Moda de Nueva York 2026 con Runway. ¿Qué sentiste al ver tus piezas en Sony Hall y cómo recibió el público tu mensaje de empoderamiento?

La Semana de la Moda de Nueva York ha sido, sin duda, una de las experiencias más extraordinarias de mi vida. He tenido el privilegio de participar en eventos importantes, como Puerto Rico Fashion Week, que tiene un significado especial porque representa mi tierra y mis raíces. Pero llevar mis piezas a Nueva York fue otro nivel. Estar en una plataforma tan reconocida, compartiendo espacio con diseñadores de gran trayectoria, era algo que jamás imaginé cuando comencé a crear desde mi hogar.

Lo más impactante fue observar la reacción del público y de los profesionales de la industria. Ver cómo apreciaban los detalles, la originalidad y la propuesta artesanal fue profundamente emocionante. Esa experiencia fortaleció mi confianza como diseñadora y reafirmó mi amor por lo que hago. Me confirmó que existe un espacio para propuestas auténticas, diferentes y creadas desde el corazón.

8. Además de diseñadora, eres madre y emprendedora. ¿Cómo equilibras los tiempos de taller con la familia y cuál ha sido el mayor sacrificio que has tenido que hacer para sacar la marca adelante?

La familia es mi centro y mi mayor fortaleza. Sin ellos, nada de lo que he logrado habría sido posible. Mi hija fue la inspiración que dio origen a esta aventura y sigue siendo una de mis mayores motivaciones. Mi esposo ha sido fundamental: es mi apoyo constante, el que siempre está a mi lado en cada proyecto, viaje y desafío. Cuando llegan el cansancio o las dudas, es él quien me recuerda por qué comencé y me anima a seguir.

He renunciado a horas de descanso, a la comodidad y a muchos espacios personales para construir este sueño, pero al ver todo lo que hemos logrado juntos como familia, entiendo que cada esfuerzo ha valido la pena.

9. ¿Qué legado te gustaría dejar en la industria de la moda puertorriqueña y latinoamericana?

Más que un legado dentro de la moda, me gustaría dejar un mensaje de posibilidad. Quiero que las personas entiendan que no existe una edad, un tiempo específico ni una fecha límite para perseguir aquello que las apasiona. Comencé en el diseño de joyería textil a los 54 años y hoy, a mis 57, puedo decir que he vivido experiencias que jamás imaginé: presentar mis creaciones en importantes pasarelas, colaborar con diseñadores reconocidos, aparecer en publicaciones internacionales y ver cómo una idea nacida en casa conectó con personas de todo el mundo.

Esta etapa ha significado mucho más que crear accesorios. Me ha permitido descubrir un nuevo propósito, encontrar un horizonte diferente y demostrarme que todavía tengo mucho que aportar, crear y compartir. Si mi historia logra que una sola persona se atreva a comenzar algo que ha pospuesto por miedo, por la edad o por las circunstancias, entonces sentiré que habré dejado una huella significativa. Porque los sueños no tienen fecha de vencimiento, y reinventarse siempre es posible.

10. ¿Qué te supone colaborar con Rosa Iglesias y su plataforma Elite Women, que busca dar visibilidad no solo al emprendimiento, sino a esa mujer que se convierte en invisible por haber pasado la barrera de los 30 años en el mundo de la moda?

Para mí tiene un significado muy especial. Soy una mujer que decidió reinventarse después de una larga carrera profesional y entiendo perfectamente los desafíos que enfrentan muchas mujeres cuando la sociedad intenta poner límites relacionados con la edad. Elite Women representa una visión inclusiva, poderosa y necesaria. Colaborar con Rosa Iglesias es apoyar un mensaje que comparto profundamente: el talento, la experiencia, la belleza y la capacidad de crear no tienen fecha de expiración. Es una plataforma que devuelve visibilidad a mujeres extraordinarias y les recuerda que aún tienen mucho que aportar al mundo.

11. Para cerrar, dinos una frase o un ritual que te repites a ti misma cuando las cosas se ponen difíciles. Esa que te hace seguir creando.

Cuando me siento agotada o abrumada, hago algo muy sencillo: cierro los ojos, respiro profundamente y hago una oración. Le pido a Dios calma, sabiduría y dirección para seguir adelante. Luego me repito una frase que se ha convertido en mi mantra personal:

«Vamos adelante, queda mucho por lograr y tú puedes.»

Esas palabras me recuerdan todo el camino recorrido, desde mis primeros diseños en casa hasta las pasarelas internacionales. También me gusta recordar la filosofía que guía mi marca y mi vida:

«Atrévete a ser diferente.»

Porque muchas veces la mayor transformación ocurre cuando dejamos atrás el miedo y nos atrevemos a confiar en lo que somos capaces de crear.

«Comencé a los 54 años, no porque fuera tarde, sino porque era el momento correcto para atreverme a ser diferente

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