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«Cajón de Sastre» La soberanía es el nuevo rico: una conversación con Alejandro Egea. Por José Luis Ortiz Güell

El hombre que enseña a pescar Bitcoin en un océano de influencers que venden peces muertos. En YouTube, con la bandera de El Salvador de fondo, un hombre habla de «contagio social» y de «la estupidez humana». No es la típica thumbnail hiperbólica con lambos y diamantes. Alejandro Egea, el analista de sistemas argentino que se define a sí mismo como un «tipo normal», ha construido una comunidad no alrededor de la promesa de ganar dinero, sino del imperativo de sobrevivir con la cordura intacta a la gran estafa financiera global. Mientras el ecosistema cripto se llena de «influencers» que promocionan proyectos que luego se hunden como Libra, Egea repite como un mantra: «Yo no vendo humo». Su propuesta es más filosófica que financiera: el Bitcoin no es para comprar un yate, es para comprar tu libertad. Entrevistarlo es poner a prueba esa tesis frente a sus propias advertencias sobre la codicia, el miedo y la naturaleza humana.

1—Usted no habla de «inversión», habla de «refugio de valor». No habla de «trading», sino de «ahorro a largo plazo». Este marco conceptual es su primera línea de defensa contra lo que se describe como el «contagio social» de las estafas. ¿Cree que su mayor batalla no es contra el sistema financiero tradicional, sino contra los sesgos psicológicos de sus propios seguidores: el FOMO, la impaciencia y la búsqueda del atajo?

Creo que nunca se pensó en el sector crypto a los bancos o entidades privadas como enemigos; aunque el ataque mediático por las principales potencias en 2018 y 2019 fue muy grave, las criptomonedas llegaron para quedarse y era cuestión de tiempo para que se asimilara este nuevo mercado descentralizado como un arma financiera poderosa para resolver problemáticas del mercado tradicional. Incluso en mi país (Argentina), donde la adopción es, sin lugar a dudas, masiva, todavía hay una gran agresión contra los que nos dedicamos a esto; principalmente por los bancos, cuyo modelo arcaico y lleno de dificultades para sus usuarios lleva a los argentinos a elegir la mejor opción, la cual ya sabemos cuál es.

Nuestro objetivo como servicio personalizado es entender al cliente, sus necesidades, objetivos e inquietudes, para trabajar implementando herramientas y estrategias bien definidas y encontrar eso que, por lo general, todos buscan: tranquilidad y seguridad.

Claro está que no hay nada 100 % seguro en este sector ni en otros; de hecho, desde 2008 (la mayor caída del siglo XXI en la bolsa de valores) hasta hoy, con pandemias, postpandemias y desequilibrios arancelarios sumados a guerras que nunca terminan, se genera muchas veces pánico donde las personas no saben qué hacer con su dinero y la centralización no ayuda para nada.

Entonces buscamos reducir esa incertidumbre psicológica por medio de cuatro de nuestros pilares:

  • Investigación
  • Planificación
  • Gestión de riesgo
  • Seguimiento 1 a 1

Nuestra mayor guerra, por así decirlo, es contra los «vende humos», como decimos en mi país: aquellos que, sin conocimiento ni experiencia real, te venden cualquier cosa con tal de sacarte el dinero y vivir a costa tuya.

Nosotros mostramos con resultados reales cómo es que puedes invertir en criptomonedas, pero claramente no es mágico ni ocurre de la noche a la mañana.

2-Al educar de esta manera, ¿está intentando crear un «sistema inmunológico» en su audiencia específicamente contra proyectos como Libra? ¿Considera que cada persona que entiende de verdad la soberanía se convierte en un anticuerpo que frena el contagio de la estafa masiva?

Definitivamente: si tenés una clara visión de cómo investigar e identificar proyectos, no entrarías en memecoins o en las mal llamadas «gemas», entre otras cosas.

Siempre que se entienda el riesgo, la diversificación y la creación de portafolio, así como la rotación en sí misma, sumado al aumento de unidades por medio de ingresos pasivos llevados adelante por DeFis auditadas que tengan coberturas reales, cosas como Libra y otras no deberían afectar a nadie.

Aunque hay una realidad clara: en el mundo crypto hay una gran diferencia entre estafas, por ejemplo las piramidales (porque van mutando para pasar desapercibidas) o criptomonedas fantasmas que nunca existieron pero se venden fuera del mercado en páginas turbias, y otra cosa muy diferente son proyectos que no prosperan por falta de respaldo, por falta de comunidad sólida o por mil motivos.

A veces las memecoins están en una línea muy delgada entre lo bueno y lo malo; aunque no están prohibidas ni son ilegales por naturaleza, sí pueden ser manipuladas para engañar (como otras narrativas). En el caso de Libra, puntualmente, no podría decir que el presidente Milei es responsable de lo que sucedió, pero sí sus exasesores, que sabían con exactitud lo que pasaba.

Aclaro que los que nos dedicamos a esto desde hace más de 10 años, como es mi caso, hemos caído en este tipo de cosas más de una vez por falta de conocimiento o de alguien que nos guíe; quizás por eso es tan importante lo que hoy hacemos.

3-Usted es contundente: «No tengo un peso en ninguna otra criptomoneda». Esa es su línea ética personal, clara y pública. Pero, cuando ve en las redes sociales a otros «creadores de contenido» promocionando activos que usted sabe que son de dudosa calidad, ¿siente la responsabilidad de señalar la estafa abiertamente, o cree, como suele decir, que «cada uno es dueño de su propio riesgo» y su rol se limita a no ser parte del problema?

Podemos volver al caso Libra puntualmente, el cual estuvimos viendo muy de cerca (aclaro que ningún cliente nuestro compró esa moneda), pero sí la investigamos en profundidad.

Si traigo esto como ejemplo a la conversación, puedo decir que toda persona que invirtió en Libra era completamente consciente del riesgo que estaba tomando, salvo que haya sido engañada por un tercero; para comprar esa memecoin había que llevar adelante pasos en el ecosistema DeFi que difícilmente una persona sin conocimiento podría ejecutar por su cuenta, es decir, no era ir al mercado a comprar chocolate.

Nosotros como empresa no atacamos ni mencionamos a nadie directamente (a mí, personalmente, a veces algo se me escapa porque soy muy impulsivo). Esto es porque somos simplemente una empresa educativa y de asesoría, ni más ni menos.

No tenemos la jurisdicción ni estamos aprobados legalmente para acusar a nadie de nada, y considero que los influencers que sí hacen eso se equivocan. De hecho, creo que varios influencers que se dedican pura y exclusivamente a atacar a otros lo hacen por ego o por algún beneficio propio en reproducciones o dinero.

La realidad es que en internet hay estafas todo el tiempo; de hecho, hoy META me cobró aproximadamente 200 dólares indebidamente, y eso pasa con empresas grandes, pequeñas y con personas también. Pero esos influencers considerados «héroes» no lo hacen por amor a la gente sino por ego y dinero; ellos eligen a quién atacar, es decir, pueden difamar a quien quieran, sean o no culpables.

Creo que las redes sociales les dan demasiado poder a las personas y es difícil identificar quién es bueno o malo. Lo mejor que podemos hacer es dar el ejemplo y ser quienes somos; luego las personas decidirán.

Nosotros no difamamos a nadie.

4-Los artículos muestran que las víctimas de Libra eran personas comunes, muchas sin conocimiento. Usted insiste en que la gente «no lee», «no investiga». Más allá de la responsabilidad individual, ¿no hay aquí una falla sistémica de educación financiera tan grave que hace que el ecosistema cripto sea un campo fértil para los estafadores? ¿Qué responsabilidad tienen los Estados en esta ausencia de educación básica que usted intenta suplir?

No considero personalmente que las personas que perdieron con Libra (en este caso puntual) hayan sido totalmente ignorantes; para comprar esa criptomoneda necesitabas saber de DeFi hasta el punto de saber cómo swapear dos tokens y dónde hacerlo.

Sí considero que es muy necesaria la capacitación, tanto en conocimiento como en experiencia, para tomar decisiones y moverse libremente dentro de cualquier herramienta descentralizada que funcione con tecnología blockchain, la cual, lamento decir, pocas personas (al menos en Latinoamérica) dominan. Más aún, una empresa que brinde un servicio personalizado 1 a 1 donde te guiamos en cada paso, como Master Crypto Club, es muy valorada.

Creo que en cualquier lugar del planeta debería darse capacitación a gran escala a nivel tecnológico (y también en áreas emocionales y psicológicas), porque el sistema educativo está fuera de contexto con la realidad que vivimos en este siglo; ya no estamos en el siglo XX.

Pero peor aún es que nos impidan dar capacitaciones o asesorías, ya sea por motivos gubernamentales o de cualquier otra índole (en Argentina no tenemos problema con esto).

Un ejemplo claro de aberración es META (antes Facebook), que nos presiona bloqueando cuentas, cobrando multas, restringiendo la comunicación y hasta con medidas peores que no solo repercuten económicamente, sino también emocional y psicológicamente; defender y trabajar con criptomonedas ya tiene un peso importante como para que encima se nos presione con semejante agresividad.

5-Usted ha dicho que se puede ser millonario y vivir solo del Bitcoin. Es el «final feliz» que muchos persiguen. Pero imagine que lo logra, que toda su comunidad alcanza esa soberanía económica. En ese punto, ¿cuál es el siguiente propósito? ¿Se convierte la libertad financiera en un medio para un fin mayor, o descubre que, una vez conquistada, la libertad revela una nueva capa de vacío existencial que el dinero no puede llenar?

El Bitcoin es un activo y muchas personas lo han sabido aprovechar para obtener muchísimo beneficio, pero siempre es un porcentaje reducido el que logra resultados extraordinarios.

Creo que lo más coherente es manejarse de manera sana y crear un activo de criptomonedas sostenible a largo plazo, pensando luego en un fondo de retiro o en un cofre de capital que te permita cierta libertad financiera. Desde mi punto de vista, depender únicamente de un activo es complicado, aunque podría lograrse con la marea a favor.

Cuando hablamos de libertad financiera hablamos de educación financiera; si algo enseña esto es a no depender de un solo ingreso, sino a crear diferentes activos e ir creciendo como profesional en cualquier área, lo que hace la vida más entretenida.

También creo que para conseguir todo esto primero tenés que contar con vos mismo: estar sano en todos los ámbitos, porque todo comienza en uno.

6-Usted proviene del mundo del análisis de sistemas, de la lógica pura y el código. Sin embargo, para explicar Bitcoin recurre constantemente a analogías de la vida real: la estafa de la bicicleta fija, el «contagio social», los refugios de valor. ¿Es este el gran desafío: traducir un concepto tecnológico y abstracto a un lenguaje humano, emocional y comprensible? ¿Se considera, en el fondo, más un traductor cultural que un analista financiero?

No soy un analista financiero, aunque espero serlo pronto; estoy por cumplir ese objetivo. Sí es verdad que en lógica tengo una gran habilidad para interpretar situaciones, contextos y momentos.

Estoy capacitado en Europa como experto DeFi, entre otras cosas que he estudiado a lo largo de mis 36 años, pero siempre voy a pensar que el poder más grande que tengo proviene de mi equipo de trabajo y mis clientes, ya que ellos son el alma de Master Crypto Club.

7-Su estrategia es de una paciencia férrea: comprar, guardar y esperar, ignorando el ruido. Pero esto es profundamente contracultural en una era de gratificación instantánea. ¿Cómo maneja usted psicológicamente la «soledad» de su propia estrategia cuando todo el mercado grita lo contrario? Y, ¿cómo le explica a alguien que necesita pagar sus cuentas hoy que el verdadero potencial está en un horizonte de 5 o 10 años?

Hay diferentes perfiles de inversores en el mercado; se podría decir que yo tengo un perfil de riesgo porque no solo holdeo, sino que utilizo herramientas y estrategias combinadas para aumentar mis unidades de portafolio, consiguiendo rotar o salirme en ganancias para entrar en recompra. Aunque no siempre sale perfecto, porque nadie tiene la bola de cristal y en un mercado tan volátil el factor suerte influye directa o indirectamente; mañana puede salir alguien a decir que las criptomonedas no sirven más y puede caer todo. Ya lo vivimos en 2022 con un efecto dominó de distintos cisnes negros.

Siempre pensé que lo más importante es no tenerle miedo al dinero y enfocarse en avanzar en la vida, y yo, que me dedico a esto hace 11 años, te puedo decir que todo es cuestión de paciencia.

8-Si su labor educativa tiene éxito, formará a una generación de individuos soberanos, críticos e independientes. ¿Le preocupa en algún momento que este mismo éxito cree una comunidad de «egeístas» que sigan sus palabras de forma dogmática, repitiendo consignas sin el proceso de verificación individual que usted tanto predica? ¿Cómo se asegura de que su legado sean semillas de pensamiento crítico y no un ejército de seguidores?

Básicamente doy un servicio para personas como yo; nadie que me siga o sea mi cliente se va a quedar en silencio, yo no lo haría.

Y sinceramente espero eso de ellos porque es la única manera de mejorar y de que nuestro servicio siga siendo uno de los mejores.

Quizás eso es algo que me destaca, no lo tengo claro, pero entrando a nuestro servicio te volvés soberano, ya que te damos la experiencia y el conocimiento suficiente, además de todo un equipo que investiga, planea y ejecuta para mostrarte el camino.

Alejandro Egea no es un gurú. Es un realista. Al despedirnos queda la sensación de haber hablado con un arquitecto de búnkeres mentales para un colapso que él ve como inevitable. Su valor no está en predecir el precio del Bitcoin, sino en ofrecer las herramientas conceptuales para navegar el caos, tanto el del mercado como el de nuestra propia psicología. Esta conversación no termina con una recomendación de compra. Termina con una pregunta incómoda que él nos devuelve: ¿Estás dispuesto a asumir la responsabilidad total sobre tu vida financiera, o prefieres seguir siendo un niño en un mundo de adultos que te venden espejitos de colores? En la era del contagio social, la soberanía no es una opción de inversión. Es, como demuestra Egea, el último refugio de la dignidad.

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