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Daniel Da Silva revive Embrujada y se asoma al imaginario de Tino Casal, Fabio McNamara y la Movida. Por Susan Villa

El artista revisita un clásico de la música española y lo proyecta hacia el presente desde una propuesta donde conviven música, imagen, interpretación, moda y una poderosa puesta en escena.   

Hay artistas que no se conforman con cantar una canción: necesitan habitarla. Daniel Da Silva pertenece a esa estirpe de intérpretes para quienes la música es solo una parte del relato. Cantante, bailarín e intérprete, ha construido una identidad creativa en la que imagen, movimiento y emoción forman parte de un mismo lenguaje. Tras años de formación en distintas disciplinas escénicas, presenta ahora su particular visión de Embrujada, uno de los temas más emblemáticos de Tino Casal.

Con esta reinterpretación, Daniel Da Silva no solo recupera una canción icónica de la música española, sino que reivindica la huella de un creador visionario. Entre referencias a la Movida, la influencia de Miguel Ángel Arenas «Capi» y su propia mirada sobre el espectáculo, el artista nos habla de inspiración, identidad y de los proyectos que marcarán los próximos meses de una carrera en plena evolución.

1. Acaba de presentar su versión de Embrujada, una canción profundamente asociada al universo artístico de Tino Casal. ¿Qué le llevó a elegir precisamente este tema para reinterpretarlo en este momento de su carrera?

Estaba en casa ensayando. Estamos grabando muchas canciones sin parar y un día me apeteció poner a Tino Casal y cantarlo por la fuerza escénica que tiene. Al final surgió la idea. Empezamos a pensar cómo traerla al presente. Para mí, Tino Casal fue un visionario. Precisamente en el momento que vivimos ahora, una figura tan singular como la suya vuelve a tener mucho sentido.

2. Embrujada retrata a un personaje marcado por la fama, los excesos y el desamor. ¿Qué aspectos de la historia y de las emociones que transmite la canción le han resultado más interesantes a la hora de abordarla como intérprete?

Conozco muchas historias de aquellos artistas gracias a Miguel Ángel Arenas «Capi». La canción está inspirada en la vida de Fabio McNamara, casi como una premonición. Fabio no es una estrella del rock o un artista más: es una auténtica rockstar. De hecho, cuando Andy Warhol visitó Madrid llegó a decirle que era una rockstar.

Como Tino Casal, era un creador multifacético, capaz de moverse entre la música, la pintura, la moda y la provocación artística. Por eso aparecen referencias a personajes de la época como Enrique Costus cuando menciona a Samantha. Representa toda esa energía punk y transgresora de los años ochenta. Recuperar esa fuerza es, de algún modo, reivindicar la libertad de crear sin límites y de hacer lo que quieras sin que te importe demasiado el juicio de los demás.

3. Tino Casal se convirtió en una de las figuras más singulares y transgresoras de la música española. ¿Por qué cree que su huella sigue despertando interés décadas después entre artistas y oyentes de nuevas generaciones?

Cuando un artista tiene tanta intensidad nunca pasa de moda. Es como Michael Jackson. Para mí, Tino Casal está a la altura de Freddie Mercury o de Michael Jackson. La diferencia es que no era anglosajón, sino español. Fue un precursor y le costó que la gente entendiera su visión. Hoy la entendemos con naturalidad, pero en aquel momento parecía casi un extraterrestre.

Tino Casal y Fabio McNamara pertenecen a una generación de artistas que entendían el arte de forma total. No eran solo cantantes; construían un universo propio. Hoy hablamos de artistas multidisciplinares, pero ellos ya lo eran hace cuarenta años.

Tino Casal al final renovó mucho el concepto musical y escénico en el país en un momento donde los cantantes iban de traje.

4. Usted cuenta con una formación muy completa en danza, interpretación y artes escénicas. ¿De qué manera han influido esas disciplinas en la construcción de esta nueva versión y en su manera de concebir la música?

Mi manera de entender la música es muy audiovisual, lo engloba todo. Empecé en la danza y para mí el ritmo es fundamental. Esta canción tiene una energía muy rockera y cuenta una historia. La musicalidad, la melodía y todo lo que puede aportar en escena me parecen fascinantes. Siempre pienso la música también desde la imagen y desde la puesta en escena.

5. En esta etapa de su carrera está trabajando junto al productor musical Miguel Ángel Arenas «Capi», una de las figuras más influyentes de la industria musical española. ¿Cuál ha sido la enseñanza más valiosa que le ha transmitido tanto a nivel artístico como personal?

La vida en sí misma. Ha conocido a muchísima gente y ha vivido situaciones extraordinarias. Más allá de los conocimientos técnicos, que también son muy importantes, lo que más valoro es todo ese aprendizaje humano y profesional que comparte conmigo. Gracias a él entiendo mejor muchas cosas de la música y el porqué de determinados momentos de nuestra historia musical.

6. El pasado mes de abril participó como artista invitado en la XIX edición de Pasarela Española LimeLife, celebrada en el Casino Gran Vía de Madrid, actuando en los desfiles de Toni Fernández y O Studio. ¿Qué significó para usted formar parte de un evento donde convergen moda, música y distintas disciplinas artísticas?

Me encanta la moda y todo lo relacionado con la performance, con combinar distintas formas de arte para crear un espectáculo. Era la primera experiencia que tenía dentro de una pasarela de moda y me encantó. Disfruto mucho del ritual previo al show: los nervios, los camerinos, las conversaciones, la gente que conoces, el maquillaje y la peluquería. Me da vida. Casi disfruto más del backstage que del propio espectáculo. Fue una experiencia muy positiva, de la que aprendí mucho y que recuerdo con muchísimo cariño.

7. Tras la publicación de Embrujada y los proyectos que ha desarrollado en los últimos meses, ¿qué nuevos retos le gustaría afrontar y qué puede adelantar a sus seguidores sobre los próximos pasos de su carrera artística?

Siempre que se recupera una obra que ya existe hay una parte de homenaje, pero también de reivindicación. Se trata de mantener viva la huella de ese artista y, al mismo tiempo, hacerla propia desde una mirada actual. Eso es precisamente lo que he intentado hacer con Embrujada.

Ahora mismo estoy abierto a todo. Cada proyecto es un reto y una oportunidad para seguir creciendo. Vamos a publicar una canción propia que todavía no tiene título definitivo, aunque una de sus frases principales es «Bailando conmigo». Además, vamos a lanzar dos baladas más. En total serán cuatro canciones nuevas que muestran diferentes facetas de mi mirada sobre la música.

Estoy viviendo un momento muy fluido de mi carrera. No sé exactamente qué pasará dentro de un mes, pero eso también forma parte de la aventura. Tengo muchas ganas de seguir aprendiendo, de sorprenderme a mí mismo y de compartir con el público todo lo que está por venir.

En un momento en que muchos artistas buscan diferenciarse a golpe de tendencia, Daniel Da Silva parece haber elegido otro camino: construir una voz propia desde la mezcla de disciplinas, referentes y riesgo escénico. Su diálogo con el universo de Tino Casal no responde a la nostalgia, sino a una intuición más ambiciosa: entender que la verdadera modernidad pertenece siempre a quienes se atreven a ir un paso por delante.

Acompañado por la experiencia y la visión del productor musical Miguel Ángel Arenas «Capi», el artista avanza sin prisa, pero sin pausa, entre la música, la danza y la interpretación. Lo interesante no es solo lo que ya ha mostrado, sino lo que todavía está por desplegar: una ambición creativa que no se conforma con sonar bien, sino que aspira a dejar imagen, relato y presencia. Si Embrujada funciona como declaración de intenciones, lo que viene después invita, como mínimo, a seguir mirándolo de cerca.

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