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«El Olvido»: Por Aylen Bucobo

Las personas con memoria selectiva viven en equilibrio con su interior emocional, físico y mental, porque sus pasos son más livianos.

Caminar ligeros por la vida, sin peso alguno, dejando caer al olvido todo aquel sentimiento que provoque en nosotros cualquier grieta en el corazón.

Viejos rencores, discusiones estériles, situaciones inútiles, interpretaciones equivocadas o ausencia de comprensión y empatía. Quizás algunas humillaciones o pretensiones del ego que mira por encima de su hombro desde el escalón de arriba.

Olvidar todo aquello es un acto de piedad, que da la madurez de la memoria selectiva que los años van entregando y que nos va enseñando a decidir lo que dejamos caer al olvido para poder caminar más ligeros.

Es un arte el poder olvidar lo que nos pesa para poder sobrevivir más tranquilos y sin ataduras innecesarias. Respirar sin prisa y vivir de un modo más simple y en paz.

La memoria selectiva se va desarrollando con el tiempo. Es igual a cuando nos volvemos selectivos al escoger las personas con las que queremos estar o entablar una relación y las que no de manera definitiva.

Esta madurez nos da el poder decidir qué realmente es útil guardar en nuestro disco duro o dejar en modo olvido lo que no es necesario.

Al dejar en modo permanente rencillas, rencores, heridas abiertas y situaciones desagradables, nuestra mente las repite y eso nos lleva a tener constantemente pensamientos negativos y a veces, pesimistas.

Así como podemos elegir nuestras amistades, al igual podemos elegir qué guardar en nuestro disco duro y decidir qué dejamos en la memoria para recordar de vez en cuando y también, qué deseamos eliminar, dejando al olvido, para no recordarlo nunca más.

La memoria selectiva es un acto de piedad para nuestro bienestar mental, emocional y físico. Sin embargo, tenemos que tener la claridad, convicción y voluntad para poder ir eliminando los que no nos hace bien tener en la mente y no nos genera paz.

La memoria es como un disco duro, que va archivando todo lo que tú quieras guardar. De modo que, tienes el poder de decidir qué deseas almacenar: momentos que al recordar te hacen feliz, experiencias de crecimiento, situaciones emocionantes, instantes que te hacen sonreír, amores buenos del pasado o vivencias que te marcan de manera bonita para toda la vida.

Incluso, aunque parezca irónico, algo que quizás nunca dejaremos al olvido, son los momentos de dolor cuando alguien a quien amamos se va para siempre.

Nuestra mente siempre traerá esos momentos de manera inesperada o intencionalmente, porque el amor que nos unió a esas personas sigue vivo en nosotros y por alguna vía buscará de cierto modo mantenerlo vivaz y honrar la relación o el lazo que mantuvimos con ese ser amado.

La memoria selectiva nos ayuda a elegir y dejar en el olvido todo aquello que nos cause daño o un peso innecesario, porque actúa como un escudo protector que ayuda a regular las emociones y a soltar cargas pesadas.

Es como un filtro que nos da equilibrio emocional que permite enfocar la energía mental en lo útil, constructivo y relevante para seguir adelante.

Empieza hoy a seleccionar que dejarás al olvido: lo que no necesitas y lo que te hace peso al caminar.

Escrito por Aylen Bucobo / En todas las Redes Sociales @aylenbucobo

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