Este pasaje bíblico encaja perfectamente en la realidad política venezolana, donde las negociaciones y las opiniones chocan de frente con los discursos de los políticos.
Podemos observar cómo, en las redes sociales, ha habido una campaña brutal contra el ingeniero Enrique Márquez; su «delito» fue ser sincero y agradecer a Zapatero por haber estado pendiente de su encierro ilegal en las cárceles venezolanas. Hay una frase muy famosa que dice: «los amigos se conocen en los hospitales o en la cárcel’.
Por otro lado, esta semana se dieron unos encuentros en la ciudad de Panamá con la señora María Corina Machado y una veintena de políticos archiconocidos en Venezuela. La mediática ha sido abismal en contra de esa reunión. Estoy seguro y alguien me informó de que la señora Machado está muy arrepentida de ese encuentro; como decimos en el Zulia, «le han dado hasta con el tobo». La presencia de estos personajes, ligados durante los últimos 26 años al escenario político, convirtió lo que podría haber sido un encuentro de unidad en una frustración colectiva.
Entonces, entra la frase de Jesús de Nazaret: ¿quién va a lanzar la primera piedra? Diría Maquiavelo que, si la oposición venezolana actúa con esa realidad utópica, está garantizada la continuidad del gobierno y se está condenando a su propia destrucción. Uno de los grandes problemas que tienen la política y los políticos en nuestro país son sus propias contradicciones, las cuales se han convertido en una herramienta que los gobiernos de los últimos 26 años han aprovechado para mantener el poder, mientras la oposición sigue sumergida en los dimes y diretes.
Carlos Labrador.
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