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Ha muerto el TSJ exilio. Gracias James Story, gracias Julio Borges, gracias magistrados débiles Por Carlos Ramírez López

El gobierno de Estados Unidos por medio de la OFAC se ha negado a autorizar el pago de salarios a los magistrados del TSJ en el exilio lo cual implica un desconocimiento a su legalidad que no es mas que la consecuencia del desconocimiento que le ha dado casi desde un principio la Asamblea Nacional.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos (OFAC) del Departamento del Tesoro, tiene entre sus atribuciones la administración de los dineros y bienes del patrimonio público que han sido incautados a agentes de la corrupción, y recientemente a la vez que aprobó las erogaciones solicitadas por el gobierno interino para varias actividades ha negado lo concerniente al pago de los sueldos a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia en el exilio quienes llevan ya mas de 4 años en el cargo sin pago alguno pero prometiéndoles que se les hará.

Resulta por demás muy extraño que esa Oficina tomara por sí sola tal determinación pues esos dineros son nuestros y ellos solo son administradores que salvo cosas absurdas o sospechosas ha de permitirnos la libertad de disposición que nos corresponde y sobre todo para suplir una necesidad tan importante como esta. En verdad eso tiene una explicación que mas adelante expongo.

ATRIBUYEN A JULIO BORGES LA ACTITUD DE OFAC

Versiones que circulan entre los magistrados refieren que la actitud de la OFAC está inducida por la opinión negativa del Encargado de Negocios de EEUU, James Story, quien a su vez estaría inducido por indicaciones de Julio Borges, ambos residentes en Bogotá y quienes mantienen estrecha conexión para el trato de los temas políticos venezolanos. La explicación que se ofrece es que lo de Borges es producto de retaliación por la manipulación de que fue objeto la mención de Enrique Capriles en la sentencia que emitió el tribunal en el caso del antejuicio de mérito que demandó la fiscal Luisa Ortega Díaz contra Nicolás Maduro donde quienes lideraron aquel proceso metieron arbitrariamente el nombre de Capriles aún cuando no estuvo acusado y ni mencionado en la demanda.

HISTORIAL DEL TRIBUNAL

El 18 de julio de 2017 fueron juramentados los nuevos magistrados del TSJ en un acto público celebrado en Caracas y cuya presentación hizo la diputada Sonia Medina en un emotivo discurso lleno de patriótica emoción y que precedió al juramento formal que tomó Julio Borges entonces presidente de la Asamblea Nacional y quien tiempo después -vaya ironía- mataría a ese tribunal. El gobierno de Nicolás Maduro de inmediato emprendió una feroz persecución policial contra los magistrados que los llevó al exilio menos a uno -Ángel Zerpa Aponte- quien fue apresado, unos se asilaron en embajadas y otros lograron salir al extranjero buscando asilo.

El costo personal para estos magistrados ha sido muy alto, tuvieron que dejarlo todo en el país para resguardarse aún a costa de terribles penurias. Sobreponiéndose a grandes dificultades se reagruparon y asumieron las funciones que se les encomendó, lo hicieron en Washington D.C, en la sede de la OEA el 13 de octubre del 2017 donde por cierto en apoyo y con mucho entusiasmo estuve presente y expresé mi opinión sobre la trascendencia del acto. (ver entrevista) https://youtu.be/XKDciTLtQh4

LA ARREMETIDA DEL GOBIERNO

Las expectativas fueron muy altas, aquello fomentó la esperanza de la formación de un gobierno en el exilio, esperanza que se alimentó no solo en el apoyo a lo interior del país, sino del creciente respaldo que en la comunidad internacional estaba sumando la oposición desde que recibió la rotunda victoria electoral de 2015 que permitió su instauración como mayoría calificada en el poder legislativo. Pero pronto se fue desarrollando el desengaño, el régimen inició una política represiva utilizando a su ilegítimo TSJ como cuerpo de choque tanto para disminuir aquella mayoría calificada inhabilitando arbitrariamente a diputados como dictando sentencias anulatorias de los actos de aquel legislativo al que declaró en rebeldía, argumento con el cual le usurpó sus atribuciones constitucionales hasta que finalmente lo sustituyó por una sedicente asamblea constituyente, no sin antes desarrollar una muy agresiva actitud represiva de persecución, encarcelamientos y asesinatos que fue reduciendo espacios a la oposición.

LA FALTA DE UN GOBIERNO EN EL EXILIO

En aquella confrontación, mientras la maquinaria dictatorial avanzaba a toda velocidad, las fuerzas de las que disponía la oposición no reaccionaban debidamente, asumieron la actitud de laissez faire, laissez passer tomando una actitud solo-defensiva, ineficazmente defensiva y muy temerosa, nunca se atrevió a organizar un gobierno en el exilio capaz de ejecutar una indispensable actividad diplomática poniendo a la cabeza a un verdadero Canciller con experiencia y reconocimiento global, que candidatos tenemos. Tampoco se dignó de formar un Alto Mando Militar que convocara a tantas posibilidades que al efecto se han tenido. Apenas se atrevieron a designar a Juan Guaidó como presidente interino, y además sometido en primer lugar a las órdenes de la organización partidista a la cual pertenece y luego a la denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) todo lo cual puso un cerco sectario y excluyente a aquella alternativa. Un total fracaso es el saldo de estas políticas.

NUNCA OFICIALIZARON AL TSJ EN EL EXILIO

En cuanto al Tribunal Supremo de Justicia en el exilio la actitud de la élite partidista que domina la mayoría en la AN -el denominado G4- ha sido ambigua, nunca se proclamó su reconocimiento, tampoco se le gestionó que se le reconociera en los países que sí lo han hecho con el gobierno interino y la Asamblea Nacional. Esto ha sido un grave error pues se desperdició la oportunidad de contar con una herramienta formidable para darle ejecutividad a las decisiones que a través de ese tribunal se dictaran, y tal cosa se agravó con el caso del proceso que se instauró en el caso ODEBRECHT que mas adelante explico.

LA POSIBILIDAD DE QUE SUS SENTENCIAS FUESEN RECONOCIDAS EN EE. UU

Tiempo atrás vengo insistiendo en que la dirigencia política entendiera la importancia fundamental para que a este tribunal le fuese reconocida internacionalmente sus funciones, sus competencias; que sus sentencias también se tuvieran como Actos de Estado como lo tiene definida la jurisprudencia norteamericana en sentencia conocida como “Oetjen v. Central Leather Co., 246 U.S. 297” que desde el año 1918 ha venido siendo invariablemente aplicada y según la cual corresponde al gobierno, en nombre del Estado, la determinación de reconocimiento de otros. Esa es la formula legal aplicada al reconocimiento del poder judicial de Estados Unidos a los actos el gobierno interino de Juan Guaidó y de la Asamblea Nacional, de igual manera se ha debido procurar lo correspondiente a este TSJ en el exilio. En la medida en que sus decisiones tuvieran fuerza ejecutiva tanto en Estados Unidos como en el conglomerado internacional que nos apoya se habría contribuido grandemente a la recuperación del Estado de Derecho en Venezuela. Ahora ya parece tarde para esto.

EL ABUSO QUE FACILITÓ LA MUERTE DEL TRIBUNAL

Como se recordará la constructora ODEBRECHT corrompió a políticos en varios países para obtener contratos de obras públicas que en el caso de Venezuela fue descomunal, 30 mil millones de dólares de obras contratadas, pagadas y no ejecutadas. Estando en funciones de fiscal general la Dra. Luisa Ortega Díaz realizó investigaciones con base a las que propuso un antejuicio de mérito contra Nicolás Maduro por ante este TSJ en el exilio, actividad esta que generó mucho impacto pues permitía visibilizar ante el mundo la existencia y actividad del tribunal, era una buena oportunidad para ello, pero su suerte quedó sellada definitivamente por la ambición exhibicionista de algunos magistrados que se excedieron en el límite de sus funciones al haber incluido a Henrique Capriles Radonski como partícipe del hecho delictivo sin que éste hubiera sido parte ni de la investigación ni de la acusación, inclusión que se hizo adulterando el dispositivo de la decisión original que había sido aprobada por unanimidad. Aquello fue una maniobra que ocasionó una división en el seno del tribunal al punto que la mitad de ellos lo protestaron y dejaron constancia. Debo citar que aquella irregularidad la denuncié con detalles en un artículo titulado “De cómo se mata una esperanza (TSJ exilio)” https://www.elnacional.com/opinion/columnista/como-mata-una-esperanza-tsj-exilio_257975/

LOS MAGISTRADOS TAMBIÉN TIENEN CULPA

No puedo cerrar estos comentarios sin mencionar que también estos magistrados tiene su parte de culpa en esto, y grande. Culpa que radica en que nunca se atrevieron a plantear públicamente y con fuerza exigencias vitales no solo en lo personal, sino en lo institucional, sobre la necesidad de se les procurara el mismo reconocimiento internacional del que han disfrutado el poder ejecutivo (Guaidó) y el legislativo (la Asamblea Nacional). Con esa pasividad ante tan grosero menosprecio permitieron que los dejaran en el plano de la ficción. De allí proviene ese irrespeto de la OFAC de negarles los estipendios que con la misma legalidad le son suministrados al entonces presidente interino, a sus embajadores, a sus comisionados, a los diputados y demás, ninguno de ellos ha tenido que hacer de taxistas, de mesoneros, de limpia casas y demás actividades diferentes a las que se les encomendó en aquel acto tan bonito, tan patriótico en la plaza Alfredo Sadel de Caracas que solo fue otra pieza mas para la mise en escene con la que esa élite política ha llevado al naufragio las esperanzas de libertad de nuestro pueblo.

Requiescat in pace TSJ en el exilio. Requiescat in pace gobierno interino

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