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Hay nubarrones acechando al nuevo rey: del independentismo escocés a las memorias explosivas de su hijo díscolo Harry

Carlos III deberá lidiar con el Brexit y modernizar la monarquía en medio de una investigación por la financiación de sus organizaciones caritativas

Los cielos han abierto temporalmente, pero los nubarrones acechan a Carlos III, que tendrá que lidiar con sus propios problemas, más allá de la crisis política y económica que afecta al país. El nuevo rey llega al trono con una investigación abierta por Scotland Yard por la financiación de su organizaciones caritativas, más el reto de conquistar el favor del pueblo británico, modernizar la monarquía y poner orden en la familia real, que se prepara para el impacto huracán Harry, el libro de memorias del hijo díscolo. Todo ello bajo la amenaza renovada del independentismo escocés y la misión de encontrar el nuevo papel del Reino Unido en el mundo, en tiempos del Brexit y ante la anquilosada (y cada vez más republicanaMancomunidad de Naciones.

1. LOS ESCÁNDALOS DE LAS ‘CHARITIES’

Carlos asciende al trono tras unos turbulentos meses marcados por el escándalo cash-for-honors (dinero por títulos), que forzó la dimisión de su asistente personal Michael Fawcett. La policía londinense tiene abierta incluso una investigación por las donaciones del empresario saudita Mahfouz Marei Mubarak bin Mahfouz a la Fundación Príncipe Carlos, donde se dan la mano sus 19 organizaciones caritativas.


El año pasado saltaron también las alarmas por la donación de tres millones de euros del jeque Hamad bin Jassim bin Jaber Al Thani, ex primer ministro de Qatar, también conocido como «el hombre que compró Londres». El último y más sonado escándalo empañó incluso las celebraciones del Jubileo de Platino: el millón de libras recibido a manos de Bakr Bin Laden, hermanastro del fundador de Al Qaeda.


El encuentro encuentro personal con el patriarca de la influyente familia -una de las más ricas de Arabia Saudí- se produjo en su residencia oficial de Clarence House en octubre de 2013, tan solo dos años después de la muerte de Osama bin Laden en una operación de las fuerzas especiales norteamericanas.


En su primer discurso como rey, Carlos III reconoció que ya no tendrá tiempo y que dejará atrás sus charities, que han llegado a mover unos 120 millones de euros al año. Pero el escándalo le ha perseguido hasta el último momento y le ha convertido en carne de cañón no solo de los tabloides, sino de periódicos serios como The Sunday Times, que sigue adelante con sus investigaciones.

2. LA ACEPTACIÓN POPULAR

Carlos y Camilla no lo han tenido nunca fácil en el ranking de popularidad de los Royals. El último sodeo de YouGov les otorgaba la séptima y octava posición respectivamente, con una aprobación del 42% y el 40% (frente al 75% que tenía Isabel II y notablemente por detrás de William y Kate). Entre los más jóvenes, el nuevo monarca se cae incluso del top ten, superado por su hermana Ana y por Zara Philips.


El primer baño de masas del viernes en el Palacio de Buckingham y su primer discurso a la nación han servido, sin embargo, para cambiar la percepción. Carlos se dejó abrazar e incluso besar por una admiradora. Ante las cámaras, conectó como nunca antes con sus compatriotas al recordar emocionado a su madre. Camilla, que ha librado su personal batalla contra el fantasma de Lady Di, ha subido también enteros desde que Isabel II anunció su condición de reina consorte.

3. EL ROL DE LA MONARQUÍA

El reinado de su madre fue «inigualable», y nada más lejos de su intención que llegar a imitarla. Carlos III llega al trono con el compromiso inaplazable de «modernizar» la monarquía, pero con el deber moral de no marcar una ruptura drástica y de ser de alguna manera fiel al legado de Isabel II.


La Reina llegó a temer que su hijo impusiera «un nuevo estilo radical de monarquía para el que no están preparados los británicos», según la biografía Charles: the heart of a King, de Catherine Mayer. Pero, a sus 73 años, el monarca ya ha reconocido que no va a poder dedicarle «energías» a las causas que tanto le preocupan (léase el cambio climático).

El temor al rey «entrometido» persiste aún hasta que se demuestre lo contrario. Que le pregunten a los ex primeros ministros que recibieron «las cartas de araña negra», escritas a mano y con recomendaciones desde la homeopatía a la caza del zorro… Es de esperar más frecuentes y más largos mensajes del Rey, en contraste con la proverbial brevedad de la Reina. Y también un intercambio más directo con la nueva primera ministra, Liz Truss (y tal vez con el líder de la oposición laborista, Keir Starmer).

4. LAS TURBULENCIAS DEL BREXIT

«Ningún país es realmente una isla», proclamó en 2020 el entonces Príncipe de Gales en el Bundestag, en un discurso sobre la necesidad de potenciar las relaciones anglo-alemanas, en lo que algunos analistas interpretaron como una velada crítica a la salida de la UE. Le guste o no, Carlos III será el Rey del Brexit, seis años después del voto a favor de los británicos y en medio de las graves turbulencias con Bruselas por cuenta del Protocolo de Irlanda.

Liz Truss puede romper la baraja en los próximos días, como ya lo hizo con la Ley del Protocolo, y anunciar la activación del artículo 16 y la suspensión temporal del punto más polémico en el acuerdo del Brexit. Por sus vínculos personales con Irlanda del Norte y por su preocupación por el proceso de paz, es de esperar que el Rey no se morderá la lengua en sus encuentros con la premier.

5. EL INDEPENDENTISMO ESCOCÉS

«Espero que la gente piense con mucho cuidado sobre su futuro», llegó a decir Isabel II en la antesala del referéndum de independencia de Escocia en 2014. Aquella breve intervención, cuando se encontraba precisamente en Balmoral, fue una de las pocas ocasiones en que rompió su neutralidad durante su reinado (y pudo tener su impacto en la victoria final por 55% a 45% de la permanencia).


Carlos III se enfrenta ahora al reto de una nueva consulta independentista, anunciada por la ministra principal, Nicola Sturgeon, para octubre de 2023, con la población dividida en dos mitades virtualmente iguales ante la pregunta de rigor: «¿Debe ser Escocia un país independiente?». Tras la muerte de su madre en tierras escocesas, Carlos ha querido renovar los vínculos de la monarquía e iniciará en Edimburgo su primera gira por las cuatro naciones la semana que viene.

6. LA MANCOMUNIDAD DE NACIONES

Isabel II era oficialmente la reina en otros 14 países, aparte del Reino Unido, que la reconocían simbólicamente como jefa de Estado: de Canadá a Australia, de Tuvalu a las islas Salomón, de Antigua y Barbuda a las Bahamas… Tras su muerte, otros países podrían seguir el ejemplo de Barbados, que se desvinculó de la monarquía británica en 2021 para ser una república. En Jamaica y Belice, sin ir más lejos, hará falta un referéndum para instalar a Carlos III como jefe de Estado.


Los 54 países de la Mancomunidad de Naciones -que representan casi una tercera parte de la población mundial- esperan también ansiosos una señal sobre su futuro por parte del monarca, que llevaba años representado a la reina en sus viajes internacionales. Carlos, que estuvo en junio en la cumbre de la Commonwealth en Ruanda, será testigo de urgentes reformas en la vetusta institución creada en 1931 e integrada en su mayoría por viejos territorios del imperio británico.

7. EL ‘HURACÁN HARRY

Pese a la mano tendida a su hijo díscolo en su primer discurso como rey, el huracán Harry volverá a darle quebraderos de cabeza. El Palacio de Buckingham lleva ya tiempo preparándose para el libro de memorias «íntimas y sentidas» que publicará Harry este otoño y por el que se supone que ha recibido unos 20 millones de euros. Su hijo amenaza no solo con revelar su verdad sobre Meghan y el porqué de su exilio americano, sino que puede sacar también a la luz confidencias sobre Diana que no sean del agrado de su padre.

Carlos III se apoyará muy especialmente en William, que heredará también sus batallas ambientales, y dará una relevancia aún mayor a Kate, en su definitivo papel de Princesa de Gales. Su hermana Ana y Eduardo serán también más visibles, pero su relación con el proscrito Andrés no tiene visos de mejorar tras sus escándalos. A cambio, ha decidido ascender a su hija mayor, Beatriz, como consejera de Estado, para cubrir las espaldas al rey en caso de «enfermedad o ausencia».

Fuente: ElMundo.es

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