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Insólito: Ola de ventas de riñones en redes sociales en Venezuela

La compraventa de órganos preocupa a familiares de venezolanos vulnerables que huyendo de la crisis parten a otros países en busca de mejor futuro.

Venezuela se ha convertido en el país de lo insólito. No solo porque su sociedad sufre la peor crisis económica, social, sanitaria, educativa y política de su historia contemporánea, sino que en redes sociales se puede ver el reflejo de la terrible gestión gubernamental aplicada por el régimen de Nicolás Maduro.

A través de MarketPlace, la plataforma de comercio propiedad de Facebook, se han dado a conocer algunas ofertas de venta de riñones y entre ellas una casó gran conmoción… “Riñón de niña de 15 años en perfecto estado”.

La información la dio a conocer el reportero de sucesos, Delmiro De Barrio, a través de su cuenta en Twitter, quien detalló que ha recibido “gran cantidad de anuncios donde ofrecen riñones en esta página”.

Una de las vendedoras es Marielys Yedra, quien según la red social, reside en el municipio Páez del estado Portuguesa y por otra parte, se encuentra Mauricio Rojas, quien ofrece la venta de este órgano en el municipio Caroní del estado Bolívar.

Debido a esta y otras situaciones, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas informó que sus oficinas podrían ser utilizadas para finalizar compras realizadas por el Marketplace.

El Cuerpo de investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, pone a disposición todas sus oficinas en todo el territorio nacional, para que la ciudadanía pueda recibir o entregar alguna compra concretada a través de la tienda virtual Marketplace”, indicó Douglas Rico, director del organismo policial a través de su cuenta oficial de Twitter.

Penado por la ley

En Venezuela, la oferta de órganos es un delito penado por la Ley sobre Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células en Seres Humanos; así como tipificado en el Código Penal Venezolano y en la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo.

La simple oferta implica penas que van desde los cuatro hasta los treinta años de cárcel; amén de la suspensión de licencia médica para los médicos, o el cierre de establecimientos en los que se realice alguna intervención quirúrgica.

En febrero de 2018, la directora ejecutiva de la Fundación Identidad: organización que colabora con los migrantes, contó la historia de un venezolano que estaba “vendiendo su riñón para salir de Venezuela”.

También a principios del año, un hombre conmovió con un mensaje en la red social Facebook a través de un anuncio en el cual ofreció un riñón para financiar el viaje con sus hijos para huir de la crisis y viajar a Chile.

Aunque no se pudo constatar si la oferta era cierta, desnudó miles de reacciones y una realidad difícil de ocultar.

“No consumo alcohol ni ninguna droga, no he tenido ninguna enfermedad que me haga no apto y jamás he tenido un problema renal”, escribió la persona que se identificó como Mario Domingo Manganelli.

La agencia Télam reseñó que había realizado llamadas al número telefónico publicado en el aviso, y tras varios intentos fallidos, les atendió una persona que dijo: “Ese tipo vino ayer a venderme su teléfono inteligente, porque según él necesitaba comprar comida y medicinas para dos de sus hijos; no sé nada más”.

“Todo el día he recibido llamadas de gente que quiere cambiar o comprar un riñón: no exagero si digo que fueron más de 100 los interesados en el negocio”, agregó.

Tras la nueva publicación de esta semana que rápidamente se llenó de comentarios en las redes, una dama lo comparó con la compraventa de cabello de venezolanas en Cúcuta y otras regiones de Colombia, donde se ha convertido en un creciente negocio que ha denunciado Aleteia.

A “una amiga de mi hijastra le compraron el cabello en Cúcuta (región del país cafetero ubicada en la frontera colombo-venezolana), le pagaron 100.000 pesos (unos 35 dólares), ¡claro no se compara con un riñón, pero es igual!”, posteó Gerardo López.

Aunque por motivos muy distintos, los riñones son motivo de múltiples mensajes virales por parte de venezolanos que tocan la sensibilidad de buena parte de la audiencia.

Un caso fue el de Carlisbeth Falcón, de apenas 11 años de edad, cuando ante las cámaras de Univisión suplicó llorando: “¡Por favor ayúdennos, yo no quiero morir!”, porque tiempos después de recibir trasplante estuvo en riesgo de perder su riñón debido a la falta de los inmunosupresores.

EL

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