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Opinión

Konrad Adenauer bajo la mirada de Kissinger Por Luis Velázquez Alvaray

Adenauer saltó de la alcaldía de Colonia, a la lucha por la reconstrucción de Alemania, destruida y derrotada.

Hoy, América Latina, con la libertad perseguida por fetiches hitlerianos, léase Putin, Castro, Chávez y sucesores: Ortega, Maduro, Cuba. Se necesitan muchos Adenauer, para reconstruir la vereda democrática. 

Formado bajo los valores católicos, fue un estudioso de la paz, que defendió en cada paso de su difícil lucha libertaria. Desde la Alcaldía de Colonia, se enfrentó a Hitler, quien le destituyó y obligó al asilo, donde perfeccionó estudios de la identidad cristiana y en demostrar su condena al comunismo, explicando la necesidad de la libre competencia, para forjar un mundo independiente. Perseguido, encarcelado, en las mazmorras de Hitler, nunca actuó desesperadamente. Esas vivencias difíciles lo convirtieron en un líder sereno, pensante, estudioso: confiable, valiente, firme.

Fundador de la Unión Democrática Cristiana Alemana, avanzó con temple en un país ocupado y desmembrado. Insistió en las ideas de la integración europea, utopía que abrazó desde el inicio de su liderazgo.

En medio del desastre divisionista alemán, tuvo la valentía suficiente, para abordar un proceso de transición hacia la soberanía y la democracia.

Kissinger explica como la actuación de Adenauer bajo un bosque de dificultades, logró imponer propuestas de futuro:

1.- Aceptar la derrota.

2.- Recuperar la confianza como país.

3.- Construir una sociedad democrática.

4.- Lograr la unificación europea.

Curiosamente, aquellos objetivos planteados en 1949, en una realidad distinta, son recuperables en países devastados como la Alemania de la época, por una actuación totalitaria que clausura la libertad y saquea las riquezas, bajo actitudes personalistas y con nuevas espadas para el sometimiento: el narcotráfico y la corrupción, ejes de la actuación Estatal. 

Las definiciones claves de Adenauer son aplicables hoy:

Aceptar la derrota. Por múltiples equivocaciones de todos, el llamado bolivarianismo se apoderó de América Latina casi en su totalidad, y no cesa en su estrategia destructiva. La lucha requiere humildad y formación, como la del líder demócrata cristiano, y así lo demuestra la actuación en algunos de nuestros países, donde se han logrado triunfos convertidos en fracaso y permitido el retorno de los obcecados totalitarios.

Recuperar la confianza como país. La incesante destrucción y el avance deformador de las Instituciones, impulsan el pesimismo. Millones de personas refugiadas, millones subsistiendo, nos ha convertido en sociedades parias. Es necesario un liderazgo fuerte, que devuelva la confianza. Es posible el futuro.

Construir una sociedad democrática. Es clave trazar el hilo de la transición. Es vital redefinir, y vendrá el tiempo de debatir las ideas, las confrontaciones sanas, la discusión como eje básico. Se necesita una visión de países grandes.

Lograr unir fuerzas en Latinoamérica es un paso necesario. Dejar de actuar como islas para enfrentar el avance arrollador de los tiranos -los abiertos y los soterrados-, que son brigadas disfrazadas de comandos terroristas , como el denominado grupo de Sao Paulo y Puebla, que une en un mismo sótano, a Lula con Maduro, a Petro con Ortega, a Fernández con Castro- Canel.

La mayoría es democrática en nuestro continente, pero está sometida, gracias a la inercia, a la aceptación arrodillados ante estos grupos.

La visión del adalid alemán, no hubiera sido posible sin la discusión franca que sostuvo con el liderazgo estadounidense, convenciéndoles de su proyecto. Este apoyo fue básico para conquistar la paz. Hoy se requiere un soporte similar, qué a decir verdad, necesita mayor voluntad y capacidad de comprender, que occidente y su ideal de libertad, no será posible sin una América Latina democrática.

Después de 14 años como Canciller, logró aspectos fundamentales que fortalecieron su país y la unificación europea.

Tal como lo señala el gran pensador que es Henry Kissinger, el liderazgo contemporáneo requiere enseñanzas de constructores como Konrad Adenauer.

Tropicalizar el pensamiento de este líder nos daría muchas luces, para alumbrar un nuevo camino. Henry Kissinger. Liderazgo. Editorial Penguin Rondon Houser. 

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