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La licencia 57 de la OFAC y su impacto en el BCV. Por: José Gregorio Figueroa

La aguda crisis monetaria venezolana responde principalmente a la falta de una política coherente por parte del Ejecutivo nacional que ataque la raíz del problema; es decir, las fallas estructurales, las cuales se agravaron por la imposición de unas sanciones económicas que no lograron su objetivo político. Ante esta situación, la emisión de la Licencia General Nº 57 por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de los Estados Unidos marca un punto de interés operativo y financiero para que el Banco Central de Venezuela (BCV) y las principales entidades de la banca pública reciban emisiones directas en efectivo.

​Si bien esta medida no garantiza ni forma parte de una política de Estado, constituye un alivio bajo el cual se abren posibilidades que llevaban tiempo obstruidas, actuando como un auténtico soporte para las reservas y la operatividad internacional del Estado. Sin embargo, la efectividad real de este «alivio» a largo plazo dependerá de cómo el Estado pueda y deba agilizar decisiones de carácter económico.

​La Licencia 57 autoriza operaciones normales y necesarias para contar con recursos financieros dirigidos a instituciones públicas como el Banco de Venezuela, el Banco del Tesoro, el Banco Digital de los Trabajadores y el propio BCV. Al lograrse la operatividad bancaria en dólares, las transferencias de fondos y el procesamiento de remesas e inversiones, el BCV obtiene dos posibilidades macroeconómicas:

​En primer lugar, la reducción de los costos de transacción: ya que estas instituciones estaban imposibilitadas para movilizar divisas.

​Por otra parte, se garantiza la fluidez en la oferta de divisas: al facilitarse la recepción de remesas físicas.

​Es importante resaltar que la licencia no desbloquea fondos congelados previamente en cuentas internacionales y tampoco permite transacciones estatales ligadas al oro, por lo que el beneficio se traduce en flujos permanentes y no en la recuperación de dinero retenido.

​La pregunta clave: ¿Por qué esta licencia no es suficiente?

​A pesar de que el BCV cuenta ahora con una mayor posibilidad de ofertar divisas a través de un medio más dinámico, la economía venezolana se caracteriza por problemas de vieja data que la colocación de divisas por sí sola no resuelve.

​Es imperativo atacar el problema de la inflación y apuntar a una mayor productividad, la cual hoy se enfrenta al desafío y la obligación de reconstruir las zonas afectadas por el doble sismo. La política económica debe dirigirse a disminuir el exceso de liquidez que siempre ha conducido al financiamiento del gasto público mediante la emisión de bolívares sin respaldo productivo.

​En conclusión, la Licencia 57 de la OFAC es un alivio para evitar el aislamiento, pero resulta insuficiente si no se frena el desorden de las finanzas públicas. A esto se le suma la falta de institucionalidad y una irracionalidad política que carece de la madurez necesaria para dar los pasos que garanticen la estabilidad de la inflación y, por ende, la protección del deteriorado ingreso de los ciudadanos. La palabra clave es confianza, y en estos momentos, esa confianza no existe.

​José Gregorio Figueroa

@figueroazabala

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