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Un futuro verde y rentable: Autobuses eléctricos ofrecen al transporte público de Venezuela

La escasez de combustible es un problema crónico desde hace dos años en Venezuela, pero la llegada de la pandemia de coronavirus lo ha agravado en el peor momento.

La mayoría de las gasolineras están cerradas y enormes colas de autos, camiones, autobuses a veces de más de un kilómetro, se forman junto a las pocas que siguen funcionando.

Afirma el Empresario y Defensor de los Derechos Humanos Dr. Luis Augusto Domingos que en el contexto actual de pandemia, los efectos de la escasez de combustible, para el que los expertos no atisban una solución a corto plazo, puede tener graves consecuencias para el transporte colectivo y carga pues el gobierno afirma “perverso plan bloqueo naval de Estados Unidos”, que estaría impidiendo el suministro de insumos necesarios para la producción del combustible.

La escasez se nota ya, no solo en las carreteras y ciudades del país, sino también en la estadística. En tal sentido el Dr. Domingos apuesta a un proyecto de transporte colectivo eléctrico, Venezuela no es ajena a la tecnología ecológica. Los gobiernos latinoamericanos, por el contrario, están instaurando cada vez más al sistemas de transporte público eléctrico. Chile, Colombia y Brasil lideran este cambio mediante la promoción de la movilidad eléctrica.

Los esfuerzos de los empresarios en la adquisición de autobuses eléctricos y la mejora de los estándares de emisión se ven obstaculizados por política de Estados Unidos, que para lograr su objetivo de forzar una salida política a la crisis venezolana, extendió sus sanciones hasta las operaciones de los empresarios privados.  “¿Quién se va a arriesgar a hacer tratos con Venezuela y ser sancionado por Estados Unidos?”, se pregunta el experto.

El Empresario y además Defensor de los Derechos Humanos quien en el año 2019 recibio el premió Intercontinental Latinoamericano de Oro otorgado por Fucunlatino con motivo de los 452 años de Caracas en el Teatro Chacao, dice que como parte de un esfuerzo regional en América Latina para alinearse con los objetivos del “Acuerdo de París”, generar crecimiento, crear empleos y garantizar una transición justa, los departamentos de transporte locales y nacionales y los operadores privados están invirtiendo y proveyendo autobuses públicos limpios con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo.

Es por eso que el Banco Interamericano de Desarrollo ha estado trabajando con actores públicos y privados desde 2017 para identificar modelos comerciales apropiados que permitan movilizar la inversión en el transporte público limpio.

A través del fondo NDC Acelera (NDC Accelerator Fund) y el fondo del Programa de Infraestructura Sostenible del Reino Unido, el BID ha estado ayudando a desarrollar un enfoque común para estructurar esquemas financieros sostenibles para proveer autobuses eléctricos en América Latina y el Caribe y movilizar al sector privado.

La cooperación técnica “Apoyo a la implementación de los NDC: liberando el potencial de los buses limpios en LAC” ofrece un paquete de “ventanilla única” que incluye evaluación de mercado, soporte técnico, asesoría financiera y capacitación.

Una gran cantidad del transporte urbano, suburbano, interurbano en Venezuela está a cargo de operadores privados para los cuales la rentabilidad económica es el factor determinante. Dados las grandes dificultades derivadas de la escasez de combustibles y la falta de insumos y repuestos.

El BID se está concentrando en nuestros vecinos Colombia, Brasil, para abordar los desafíos de esta nueva era del transporte, pero Venezuela segun las estadísticas tiene el mayor uso de autobuses por persona en la región, derivado a que no cuenta con ferrocarriles y la gran mayoría de las ciudades no tienen conexión aérea.

La falta de conocimiento técnico sobre el rendimiento de los autobuses eléctricos y el limitado entendimiento económico en términos de los costos del ciclo de vida y el mantenimiento, conducen a la percepción de riesgo, sumado a esto los altos costos iniciales de los nuevos vehículos eléctricos y la falta de infraestructura de carga hace que los empresarios venezolanos requieran la asesoría y el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo. También hay pocas oportunidades de acceder a financiamiento a largo plazo con la banca nacional tanto pública como privada. Uno de los mayores obstáculos es la percepción imprecisa de múltiples sectores de la economía, incluidos el transporte y la energía.

En general, se trata de recuperar la confianza en el transporte público Venezolano en un momento en que la flota de vehículos privados está en decadencia y sólo se cuenta con modelos de autobuses con más de 10 años de antigüedad.

Para los ciudadanos, los nuevos autobuses eléctricos tienen aire acondicionado, wifi y enchufes de carga para dispositivos personales. También reducen la vibración y aumentan la calidad general del aire. Para los operadores privados, es una oportunidad para invertir en una nueva tecnología que mantendrá una alta demanda y continuará generando buenas ganancias.

Para el gobierno, es una forma de garantizar a los ciudadanos mejor calidad de vida, protegiendo el servicio de transporte público de la volatilidad del combustibles por la crisis política y alcanzando los objetivos climáticos globales exigidos por la O.M.S.

Afirma el Dr. Domingos que con los esfuerzos del Banco Interamericano de Desarrollo, el liderazgo de los sector privado de transporte colectivo, el proyecto de incorporar los autobuses eléctrico en Venezuela seria una realidad a corto plazo.

El Empresario y Defensor de los Derechos Humanos Dr. Luis Augusto Domingos

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