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“No, esto no es un desenmarañarse de, sino un progresivo enredarse en… .”*

En los espacios donde duerme la democracia, los tiranos están despiertos.
J.M Serrat

Antonio Guterres, no es cualquier zagaletón, él es el secretario general de las Naciones Unidas dijo que «En Venezuela, para ser honesto, vimos una operación militar contra Maduro, pero tengo la idea de que hubo una gran complicidad dentro del sistema político venezolano …. esta red de apoyos internos fue lo que facilitó el desenlace de la operación, que terminó con Delcy Rodríguez al frente de un régimen interino…”. Así comenzó, con una turbia negociación, lo que parecía el fin de la larga pesadilla de la dictadura chavista y que ha culminado en “esto”, que los seguidores a ultranza de Donald Trump han llamado “el comienzo del fin” pero del cual no hay el menor indicio para la recuperación de la democracia. De esta manera en lugar de deshacernos de la dictadura, esta ha derivado en un régimen tutelado dirigido por los mismos que han ejercido el poder desde hace más de veinte años.

Hasta ahora, todo se desliza hacia el negocio petrolero, minerales estratégicos y las ya famosas tierras raras en manos ahora de la administración Trump y de las empresas petroleras que lo acompañan y en halagos hacia Delcy Rodríguez, por el manejo del tutelaje, de parte de Trump. Lo demás es dejar las cosas más o menos como estaban, eso sí, MCM puede ir presa y destinada al Rodeo I si regresa por ser la que ha incitado la intervención militar norteamericana que llevó a una prisión en Nueva York a la pareja Maduro-Flores.

La escena donde uno ve a Maduro y a Flores esposados, rodeados de agentes de la DEA y simultáneamente a los Rodríguez encargándose de la jefatura del régimen, por decisión de Trump, me trae a la memoria la célebre serie de TV, CSI: Las Vegas, en ella se investigaba un crimen, aparentemente difícil de resolver, pero Grissom, el cerebro del equipo investigador era genial. Les grafico la eventual escena que se desarrollaría según la serie con motivo de los hechos producidos el 3 de enero. Sería más o menos así: “Grissom mira los cadáveres y se dirige a Catherine (la coprotagonista de la serie) y le hace la pregunta de rigor: ¿A quién beneficia el crimen de Nick y de Flowers? La rubia Catherine mira con sus enormes ojos azules, obviamente con dudas, a los ojos del insigne jefe de CSI (ella siempre duda porque el brillante en las deducciones es Gil Grissom) y le responde interrogante: ¿a Mery quien siempre los ha detestado? No. le responde Grissom. Toda la investigación forense apunta a los conserjes George y D. Eloina, pues son ellos los que han cobrado el enorme seguro de vida y se han quedado con toda su herencia”.

Pues bien, los que se han beneficiado con la intervención norteamericana son aquellos que negociaron la entrega de Maduro, es decir: Delcy y su hermano Jorge. La paradoja es que ellos amenazan a MCM por “haber llamado y promovido la intervención militar extranjera” en un evento donde ellos han sido los beneficiados. Todo indica que Guterres tiene razón y con seguridad, Gil Grissom ha vuelto a resolver un caso aparentemente complicado.

El caso es que Trump con el argumento de evitar un caos, una eventual guerra civil y evitar que Venezuela se convirtiera en un nuevo Irak o en Afganistán, decidió darle continuidad a la dictadura con Delcy Rodríoguez al frente de un interinato tutelado, según los términos acordados por la entrega de Maduro y Cilia Flores. Trump y su administración han apostado por una dictadura que es corrupta y sangrienta y él, al decidir esta aberración ha sido indiferente al sufrimiento de los venezolanos.

De sus argumentos (de Trump) lo que siempre está ausente es el tema de la Democracia y la recuperación de las libertades políticas. Abunda eso si el petróleo, el control de su parte, todo ello aderezado por una fantasmagórica inundación de dólares que caen sobre el pueblo, que según él lo mantiene bailando en una sola fiesta, desde el 3 de enero.

En su esquema, el interinato de Delcy Rodríguez es más funcional que el proyecto de país de MCM que de realizarse dará lugar a una situación de permanente facciosidad catastrófica.  Pero, la verdad es que Trump y los hermanos Rodríguez hablan el mismo idioma y se entienden bien.

He escuchado un sin número de análisis sobre los resultados, por ahora, bajo el paradigma de las tres fases del modelo Rubio y hay un exceso de racionalidad que se le asigna a Trump quien, según, analistas políticos que, ya tienen camerinos en los diferentes canales de televisión, todos los escenarios futuros, Trump los tiene  totalmente controlados, perfecta y racionalmente, calculados y medidos. Todos sus juicios, aun los más disparatados, persiguen un fin previamente calculado.  Esta aseveración, ignora una cuestión fundamental que, en varias notas la he expuesto y es que entre “el análisis sobre una acción posible por un lado y la puesta en práctica y los resultados de esa acción, por otro, media vacíos que la razón no llena”.

Para este sector, de intelectuales venezolanos, Trump ha devenido en “El príncipe” … maquiavélicamente hablando. Humildemente, yo les recomiendo, solo para matizar el delirio que les produce Trump, la lectura de “1905. Resultados y perspectiva” de Leon Trosky (pueden leerlo sin prejuicios) o De la Guerra de Clausewitz. Solo para ver con claridad que la racionalidad instrumental es rebasada por algo que no puede calculadamente reducirse: “la libertad del otro”, es decir, los otros, la gente, el ciudadano, el pueblo, como deseen llamarlo, tiene una libertad que es irreductible y rompe la clásica racionalidad perfecta con la que estos analistas leen la acción política de Donald Trump.

De allí que hay que advertir que Trump no es el único actor. Hay otros que, también, juegan, pero son “actores de reparto” porque Trump asume una concepción egocéntrica de la política y de la sociedad.

Aquí, sin embargo es necesario decir que, esos otros actores son, sin lugar a dudas, actores tutelados (los Rodríguez, por supuesto, pero también todos los opositores, incluyendo a MCM a quien Trump condiciona su retorno al país a su estricto consentimiento, cuestión que MCM debería definitivamente, aunque sea considerado por muchos, los muchos que piden paciencia, paciencia, paciencia, un error político, enviarle la señal de costumbre, nada más para recordarle que Venezuela es libre de decidir su destino), en consecuencia con lo dicho en el párrafo anterior, “esos actores de reparto” introducen indeterminaciones que no podrán ser controladas ex-ante. Por ejemplo, los hermanos Rodríguez, los más bozaleados por Trump, tiene su propio proyecto: permanecer en el poder a costa de lo que sea, lo cual incluye someterse al vasallaje de Trump renunciando a sus “principios revolucionarios” y terminan “orientándose por un deber vacuo”: solo quedarse con el poder (ya lo vimos en la respuesta de Delcy a la afirmación de Trump sobre Venezuela como el estado 51 de EEUU. A lo que Delcy responde: “Jeje jeje, jiji, tímidamente, respondiendo a la boutade de Trump: “el presidente Trump lo sabe, Venezuela ama a sus héroes y heroína. Nosotros tenemos una diplomacia de cooperación” todo ello muy lejos de aquella expresión de Chavez: ¡Yankis de m… váyanse al carajo! o la de Maduro: ¡Aquí los espero cobaaardessss!)

La estrategia de los Rodríguez: esperar con paciencia que el poder de Trump, que parece inmenso, no le da para ampliar su lapso de gobierno. Tiempo que constitucionalmente esta predeterminado. Después de todo, para los Rodríguez, su única modalidad de interacción política es mediante el poder, conservarlo es su juego y no importa cómo.

Por supuesto, en la ecuación Trump-Rubio y en el proyecto de los hermanos Rodríguez, de quedarse en Miraflores, falta una variable importantísima: la gente.

La variable gente es la que le permitiría a MCM sacudirse del tutelaje de Trump.

¿Por qué la gente? Porque sobre sus hombros ha caído todo el peso de la crisis, que para generalizar podríamos calificarla como la más grande crisis humanitaria que el continente ha conocido desde las guerras de independencia hasta hoy.

Además, porque todas las certezas y seguridades básicas que le daba tranquilidad, seguridad y continuidad a su existencia, constituyeron, independientemente de las críticas que legítimamente pudieran hacérsele a la democracia civil del 58 al 98, un orden estable, y el chavismo las destruyó en solo 27 años.

Porque hoy la gente se asume como mayoría, que es algo que siempre lo ha sido, pero no lo sabía, pues el chavismo hizo pasar sus normas minoritarias como si fueran las normas de todo y se hizo pasar y actuar como si fuera mayoría.

¿Qué une a la gente hoy con el Rodrigato? Nada. Y eso no tiene apelación. Ellos, que odian demasiado y el chavismo en general, rompieron el vínculo emocional y afectivo con la gente.

La gente es el gran capital de MCM. Entre ella y la gente hay un puente indestructible de afecto, confianza, autoridad y legitimidad, que son los componentes de las llamadas “instituciones invisibles” tema que ha sido excelentemente manejado por Asdrubal Aguiar, retomando el desarrollo que hace Pierre Rosanvallon.

Y es en el sentido de conexión de sentido y sentimiento que se ha construido entre MCM y la gente es que ella debe retornar al país. Aquí no va a haber guerra civil, y no seremos Irak, Afganistán, ni Libia, ni Siria. Aquí la vida, la muerte y la guerra tienen otras valoraciones.

Así que MCM es tiempo para regresar, porque como dice la canción: “Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida…” o prefieres el refrán que mi abuelo me enseño: “El tiempo perdido hasta los muertos (o son los santos, ya no recuerdo…pero en todo caso…) lo lloran”

 *Para titular esta nota tomo una frase contenida en la novela de Thomas Pinchon: “El arco iris de la gravedad”.

Sociólogo|@RojasyArenas

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